Un establecimiento agropecuario ubicado a 40 kilómetros de Viedma combina cultivos y ganadería en 1000 hectáreas irrigadas, con una apuesta creciente al avellano.
A 40 kilómetros de Viedma, en el Valle Inferior de Río Negro, un establecimiento agropecuario desarrolla una producción diversificada sobre 1000 hectáreas bajo riego. El predio combina maíz, ganadería de ciclo completo, girasol para semilla, remolacha forrajera, alfalfa para rollo y semilla, y cebolla por aparcería.
La gestión está a cargo de Daniel García, ingeniero zootecnista de 35 años, socio y gerente de las empresas Rent a Bull y Dos de Enero. La primera se dedica al alquiler de toros (entre 700 y 1000 por año) y la segunda a la producción agrícola ganadera, ambas con campos en distintas localidades de Buenos Aires.
En la zona, las lluvias aportan unos 300 milímetros anuales, por lo que la producción depende del riego administrado por el Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (IDEVI). El agua está disponible de agosto a abril.
El maíz (grano y silo), la remolacha forrajera y la alfalfa (pastura y rollos) se destinan a la alimentación del ganado, mayoritariamente Angus negro y colorado. Este año alcanzaron 400 vientres preñados. Los terneros pasarán a recría y, por primera vez, se terminarán a corral. Según García, de esta forma transforman los recursos producidos en el campo en kilos de carne.
Además, producen semillas de girasol por contrato para una multinacional y semillas de alfalfa para una compañía argentina. La cebolla se produce por aparcería. Todo el cultivo se realiza bajo riego por manto.
Avellano: una apuesta en expansión
En 2019, la empresa decidió diversificar con avellano en pocas hectáreas. En el Valle Inferior se concentra el 90% de las 700 hectáreas plantadas en la provincia, que representan el 95% del cultivo nacional, según informó el secretario de Fruticultura provincial, Facundo Fernández. La región cuenta con agua para riego, clima y suelos adecuados para la especie. En 2022 comenzó la plantación a mayor escala.
Actualmente, el establecimiento tiene 61 hectáreas implantadas con avellanos. Este año comenzarán a instalar riego por goteo en parte de la plantación. García explicó que el riego por goteo permite mayor eficiencia en el uso del agua, mejora la nutrición de la planta y el suelo, y logra rendimientos más estables.
Las plantas provienen de un vivero local perteneciente a la firma Ferrero Rocher, principal productor y comprador de avellana de la región. Las variedades utilizadas son Giffoni, Barcelona, Noccione, Romana y Mortarella.
La mayoría de los productores planta en un marco de 5 x 4 metros. García utiliza un diseño de 5 x 3 o 5 x 2,5 metros. La preparación del suelo incluye subsolado y cincelado para descompactar, luego rastreo y armado de un camellón para colocar la planta.
La plantación se realiza en julio, con riego de asiento, y en agosto se comienza a regar por manto. La fertilización incluye nitrógeno y fósforo, además de un plan de fertilización foliar con micronutrientes como hierro, boro y zinc, y promotores del cuajado.
García indicó que esperan producción desde el año cuatro, con mayores rendimientos en el año seis o siete. La primera cosecha comercial será en marzo. En su modelo de alta densidad, apunta a rendimientos de 3000 kilos o más por hectárea. Señaló que hay productores en la zona y en Chile que obtuvieron 4000 kilos, aunque con variabilidad.
En la zona no hay plagas o enfermedades que perjudiquen seriamente las plantaciones, pero se realizan controles para pulgones, arañuelas y cochinillas. En diciembre y enero, por la alta radiación solar, se aplican protectores solares para reducir el estrés térmico. Ante heladas tardías, se utiliza riego previo para que el descongelamiento sea más lento y evitar daños.
La cosecha se realiza desde fines de febrero, mayormente en marzo. Es manual al comienzo y mecanizada en años posteriores. El principal comprador es Ferrero Rocher y, en menor medida, productores que venden a chocolaterías. García señaló que la principal limitante es la escala, porque la empresa requiere entregas mensuales de cierta cantidad que no siempre se cumplen.
Argentina consume más avellanas de las que produce. Gran parte de la cosecha nacional va al mercado interno y algo se exporta. Según García, Ferrero exporta todo lo que produce y compra a sus plantas en Chile.
Entre los desafíos para la expansión del cultivo, García mencionó la necesidad de mejorar el manejo para lograr producciones estables. También señaló la falta de contratistas proveedores de servicios en la zona, lo que obliga a cada productor a contar con todas las herramientas y máquinas necesarias, representando un costo fijo importante.
