Autoridades del Museo Histórico Nacional y la Asociación de Amigos explicaron que los ejemplares descartados eran material de difusión desactualizado y que fueron recuperados después de la repercusión en redes.
El Museo Histórico Nacional (MHN) retiró este lunes por la mañana varios libros que habían sido colocados en un contenedor de basura en la calle Defensa al 1600, luego de que la artista Marcia Schvartz difundiera una imagen en sus redes sociales. La fotografía, que mostraba ejemplares sobre arte precolombino publicados por la Fundación Nicolás García Uriburu, generó cientos de comentarios en contra del Gobierno por parte de artistas, historiadores del arte y público.
La Secretaría de Cultura de la Nación, a través de la Asociación de Amigos del MHN, informó que el descarte se realizó en el marco de una reestructuración y limpieza del espacio de guarda de la tienda del museo. Según el comunicado, se decidió eliminar material de difusión desactualizado, conservando los ejemplares necesarios para archivo y biblioteca. Además, señalaron que el resto de los objetos en la imagen estaban en malas condiciones, rotos, o eran basura y escombros.
El editor Jorge Carman, presidente de la Asociación de Amigos del MHN, explicó que el espacio superior de la tienda se utilizaba como depósito desde hacía años. Durante la gestión de la directora María Inés Rodríguez Aguilar, se solicitó remodelar ese lugar. Con la nueva gestión de María Paula Zingoni, se decidió retirar los materiales acumulados. Carman afirmó que el traslado se realizó hace más de dos meses y que la colocación de los libros en el contenedor fue un error no controlado por la asociación.
La directora Nacional de Museos y Gestión Patrimonial, María Paula Zingoni, quien oficia como directora interina del MHN mientras se inicia el proceso de concurso para cubrir el cargo, declaró a LA NACION que la relación con la Asociación de Amigos es buena. Zingoni admitió que arrojar libros a un contenedor fue un error y que la imagen difundida es “horrible”. Indicó que al enterarse, pidió que se recuperaran los ejemplares, que eran “cuatro o cinco”, y que se retiraron del contenedor. Si los libros no están deteriorados por la humedad, serán puestos a disposición del público; de lo contrario, se descartarán.
