El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA relevó que el 37,5% de los niños y adolescentes de 5 a 17 años no accedió a ropa o calzado por razones económicas en 2025. Entre los sectores de ingresos muy bajos, el 20,1% sufre por no poder vestirse como sus compañeros.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un informe que indica que el 37,5% de los niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 17 años no pudo acceder a ropa o calzado durante 2025 por razones económicas. De ese grupo, el 58,3% se encuentra en situación de pobreza extrema.
El estudio también relevó la percepción de los jefes y jefas de hogar sobre el impacto emocional de esta carencia. El 12,3% reconoció que sus hijos se visten distinto a sus pares por no poder acceder a la misma ropa, y el 6,9% de ese universo percibe que esa situación genera malestar en los menores. Entre los adolescentes, el porcentaje asciende a 7,7%.
Al analizar los datos por nivel de ingresos, se observa que en los sectores medios el malestar por no poder vestirse como los demás alcanza al 1,5%, en los sectores bajos al 6,8% y en los sectores muy bajos al 20,1%.
Ianina Tuñón, responsable del Barómetro de la Deuda Social de la UCA y autora del informe, explicó que “a medida que los chicos crecen, la ropa va teniendo connotaciones más ligadas a la identidad. Tu manera de vestir te vuelve parecido o diferente a los otros. Y eso, a medida que los chicos empiezan a crecer, puede abrir o cerrar puertas en términos de socialización”.
Tuñón agregó que “entre los 9 y los 10 años, a veces más en las niñas, los chicos empiezan a vestirse como sus amigos. La ropa se vuelve una forma de pertenencia”. También señaló que la falta de acceso a ciertas prendas “puede generar exclusión y hasta ser causal de bullying”.
La especialista en convivencia escolar Candelaria Irazusta sostuvo que “no es la ropa lo que produce el bullying. Lo relevante es qué significado adquiere esa diferencia dentro de ese grupo”. Para Irazusta, es importante no asociar la exclusión directamente con la falta de una prenda, y recomendó mensajes como “No necesitás tener lo mismo que los demás para pertenecer” o “No siempre podemos elegir lo que tenemos, pero sí podemos elegir cómo tratamos a los demás”. También sugirió promover el diálogo para que los niños puedan expresar su malestar.
El informe forma parte de la iniciativa “Vidas Desiguales” de la Fundación LA NACION, que busca promover oportunidades para adolescentes y jóvenes en contextos vulnerables.
