El filósofo Santiago González Casares reflexiona sobre el concepto de tierra desde la filosofía presocrática y el pensamiento de John Locke, en el marco del debate actual sobre la soberanía territorial.
El filósofo Santiago González Casares publicó un análisis sobre el concepto de tierra, su origen y la discusión sobre la propiedad, en el contexto del debate actual sobre la soberanía territorial.
En la primera parte, titulada ‘Origen’, González Casares sostiene que la filosofía, desde sus inicios, buscó el principio de todas las cosas (el arjé griego). Menciona que Aristóteles denominó a esta disciplina ‘filosofía primera’, aunque luego se la conoció como metafísica. Según el autor, el poeta presocrático Jenófanes consideraba que la tierra era el origen de todo, ya que todo surgía de la humedad generada por el agua y la tierra, que se convertía en barro. Cita a Hipólito, quien en su ‘Refutación de todas las herejías’ afirma que ‘todos los hombres serán destruidos cuando la tierra caiga en el mar y todo se vuelva barro, ahí comienzan a nacer de nuevo. Así empieza el mundo’.
En la segunda parte, titulada ‘Disputa’, el autor aborda la discusión sobre la soberanía de la tierra a partir del pensamiento de John Locke. Según González Casares, Locke, en su estado de naturaleza, considera que el hombre es bueno y goza de libertad e igualdad. Ante una disputa territorial entre dos hombres, Locke propone el contrato social, que debe asegurar el bienestar de la comunidad. La propiedad de la tierra se determina por el trabajo que cada individuo ejerce sobre ella, de modo que cada uno posea solo aquello que puede trabajar, evitando el monopolio.
En la tercera parte, titulada ‘Don’, el filósofo señala que para Locke la tierra es un don, y como tal, no puede ser objeto de pelea, cálculo o precio. El don se da gratuitamente y sin reservas. Al ser un don, la tierra no pertenece a nadie, ya que no existe un dueño originario, y cada apropiación histórica ha usurpado el don a otros. La medida de la propiedad es el trabajo: la tierra trabajada pertenece al individuo mientras la trabaje, en una configuración espacio-temporal. Según el autor, es inútil comprar o vender lo que no nos pertenece por completo.
El texto fue publicado originalmente en la cuenta de X @Filosofopueblo.
