El régimen iraní elevó sus advertencias contra Estados Unidos y cualquier país que brinde apoyo a nuevas ofensivas, anticipando represalias que incluirían el bloqueo del estrecho de Ormuz y ataques a infraestructuras energéticas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó este miércoles que el régimen responderá militarmente a cualquier nueva agresión contra su territorio y que extenderá las represalias a los países que colaboren con Estados Unidos. En un mensaje difundido en redes sociales, sostuvo que la estrategia de Teherán se basa en la reciprocidad: “Nuestra doctrina de defensa es clara: ojo por ojo”.
Araghchi agregó que cualquier ataque contra territorio iraní, incluidas instalaciones de infraestructura, provocará una respuesta inmediata. “Cualquier agresión contra Irán, incluida nuestra infraestructura, obligará a una respuesta poderosa y decisiva”, declaró. Además, advirtió que quienes faciliten apoyo militar, logístico o de otra naturaleza a una eventual ofensiva “también serán considerados objetivos legítimos”.
Las declaraciones del canciller coincidieron con un pronunciamiento del alto mando militar conjunto iraní, que indicó que las reiteradas amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, contra instalaciones iraníes podrían provocar una escalada regional. Según el mando militar, cualquier decisión de Washington de atacar infraestructura iraní ampliaría el conflicto más allá de las actuales zonas de combate.
Las fuerzas armadas iraníes afirmaron que, si Estados Unidos ejecuta nuevas operaciones militares, el régimen bloqueará el flujo de petróleo que atraviesa el golfo Pérsico y dirigirá ataques contra instalaciones petroleras, gasíferas, eléctricas y otras infraestructuras económicas consideradas estratégicas en la región.
En paralelo, el presidente del Parlamento iraní y uno de los principales negociadores del régimen, Mohammad Bagher Ghalibaf, escribió en la red social X: “En una región donde nosotros no vendemos petróleo, nadie venderá petróleo”. Añadió que, si Irán considera amenazada su seguridad, “ninguna infraestructura estará segura”. También sostuvo que “el estrecho de Ormuz no volverá a las condiciones previas a la guerra”.
Ese paso marítimo constituye una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Antes del inicio del conflicto actual, aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados a nivel internacional transitaban por ese corredor marítimo.
Las advertencias fueron acompañadas por declaraciones del viceministro de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, quien se reunió en Teherán con embajadores y encargados de negocios de 25 países europeos para exponer la posición oficial del régimen. Tras ese encuentro, afirmó que Irán responderá militarmente a cualquier nueva ofensiva: “En esta nueva ronda de agresión militar también defenderemos resueltamente nuestra patria y nuestros intereses nacionales”.
Gharibabadi sostuvo además que, a juicio del régimen iraní, las operaciones estadounidenses no han producido resultados estratégicos. “Estas guerras no han creado ganancias estratégicas para Estados Unidos y solo ponen en peligro la paz y la seguridad regional y mundial”, declaró. También dirigió críticas hacia varios gobiernos europeos que, según Teherán, permitieron el uso de su territorio para apoyar operaciones militares estadounidenses contra Irán, y consideró que esos países deben ser considerados “entre los agresores”, mientras reclamó que Europa actúe como “la fuerza impulsora de la diplomacia, no un seguidor del poder del agresor”.
