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sábado, 18 julio, 2026
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El “Síndrome del Ojo de Invierno” reduce hasta en 20% la productividad en la oficina

Con la llegada del invierno, el aire seco en espacios cerrados y el uso prolongado de pantallas generan molestias oculares que afectan la concentración y el rendimiento laboral.

Con la llegada del invierno y el descenso de las temperaturas, es habitual que las oficinas y centros de trabajo mantengan las ventanas cerradas y recurran a sistemas de calefacción o climatización. Estas condiciones generan un ambiente con menor humedad que favorece la aparición del denominado “Síndrome del Ojo de Invierno”, una condición que afecta la salud visual y puede repercutir en el desempeño laboral.

Especialistas indican que el aire seco de los espacios cerrados, sumado a las largas jornadas frente a pantallas, incrementa el riesgo de desarrollar síntomas como ardor, sensación de cuerpo extraño, pesadez en los párpados y visión borrosa intermitente. Estos signos pueden estar relacionados con la resequedad ocular.

De acuerdo con estudios publicados en el Journal of Occupational Health, las alteraciones en la superficie del ojo por factores ambientales generan incomodidad y afectan la concentración. La evidencia científica señala que estas molestias producen microinterrupciones involuntarias en la atención, lo que puede traducirse en una reducción de hasta un 20% en la productividad laboral, además de incrementar la probabilidad de cometer errores en tareas que requieren precisión.

El llamado “Síndrome del Ojo de Invierno” aparece cuando la película lagrimal que protege la superficie ocular pierde estabilidad debido a factores como el aire seco, la calefacción y la escasa ventilación de los ambientes. La situación se intensifica por el uso constante de dispositivos electrónicos. Mientras una persona parpadea normalmente entre 15 y 20 veces por minuto, esta frecuencia puede disminuir hasta cinco o siete parpadeos cuando permanece concentrada frente a una pantalla.

La doctora Gabriela Quezada, médico oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier, explicó que el aire de los ambientes cerrados carece de la humedad necesaria para mantener estable la superficie ocular. Al romperse la película lagrimal antes de tiempo, aumenta la inflamación y aparecen molestias que muchas veces son confundidas con fatiga general.

Según la especialista, el cerebro interpreta el ardor y la pesadez de los ojos como una señal de agotamiento mental o sueño. Por ello, muchos trabajadores sienten una disminución de energía durante la tarde y atribuyen esa sensación al estrés laboral, cuando en realidad la causa puede encontrarse en la resequedad ocular.

Los especialistas sostienen que este círculo de fatiga visual puede afectar especialmente a quienes realizan labores de análisis de datos, revisión de documentos, elaboración de informes o cualquier actividad que exija una observación constante y precisa.

Entre las recomendaciones para reducir la incidencia del “Síndrome del Ojo de Invierno” se incluyen: ventilar los ambientes de trabajo y, cuando sea necesario utilizar calefacción, complementar los espacios con humidificadores; aplicar la regla 20-20-20 (mirar un objeto a seis metros de distancia durante 20 segundos cada 20 minutos); evitar el uso de colirios vasoconstrictores; y realizar una evaluación oftalmológica anual.

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