El economista Nicolás Gadano expuso en la Bolsa de Comercio de Córdoba sobre el potencial de Vaca Muerta y las restricciones domésticas que limitan su desarrollo. Señaló que la eliminación total del cepo cambiario es una de las condiciones necesarias para que el sector crezca más rápido.
Córdoba fue escenario esta semana de un repaso sobre el presente y el futuro de la industria de hidrocarburos no convencionales de Argentina. Nicolás Gadano, economista jefe de la consultora Empiria, consultor en energía, docente universitario e investigador, disertó en la Bolsa de Comercio local sobre la coyuntura de Vaca Muerta y sus perspectivas. En su exposición combinó datos de producción récord con una advertencia: el sector puede crecer mucho más rápido de lo que lo hace hoy, pero eso depende de que el país resuelva un conjunto de restricciones propias.
Gadano comenzó con una lectura histórica: a diferencia de otros ciclos expansivos de la industria petrolera argentina, la actual expansión de Vaca Muerta lleva varios años sostenida en el tiempo. Repasó cómo, pese a los cambios de signo político, la política de apoyo al desarrollo no convencional se sostuvo desde la ley de hidrocarburos de 2014 hasta la reforma incluida en la Ley Bases. Afirmó: «Cuando hay continuidad en el apoyo a un sector que se puede desarrollar, los resultados aparecen».
Esa continuidad explicaría que la producción de petróleo esté hoy en máximos históricos y que YPF también haya crecido en términos absolutos. Para Gadano, la experiencia de las últimas tres etapas de expansión petrolera muestra que la llegada de capital privado «no es un juego de suma cero».
Hoy Argentina exporta cerca de 400.000 barriles diarios de petróleo, con el consumo interno cubierto por producción doméstica. En gas, el potencial de Vaca Muerta permitiría abastecer la demanda interna y sostener proyectos de exportación por más de 80 millones de metros cúbicos diarios. El sector energético aporta dólares «doblemente positivos», tanto por superávit comercial —que este año podría superar los 10.000 millones de dólares— como por inversión extranjera directa.
En mayo, el aporte del sector al balance cambiario superó los 2.000 millones de dólares en un solo mes. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) está «catalizando y acelerando» las inversiones: los proyectos de gas presentados suman cerca de 90.000 millones de dólares, de los cuales unos 24.000 millones ya fueron aprobados.
Restricciones a resolver
Gadano también habló sobre los condicionamientos internos. Señaló que el fin del cepo cambiario es necesario: «Necesitamos que el cepo se termine, que se termine por completo para las empresas». Explicó que las compañías internacionales necesitan manejar sus flujos de caja con libertad. El propio RIGI, sostuvo, debería dejar de ser necesario cuando sus condiciones se conviertan en la norma general.
Mencionó cuellos de botella en infraestructura de gas, especialmente visibles en los picos de demanda del invierno, aunque estimó que la situación debería aliviarse el año próximo. También se refirió a la relación entre Nación y provincias, un vínculo «siempre difícil». Valoró como antecedente positivo la ley especial de Neuquén para adecuar el esquema de regalías a la rentabilidad de grandes proyectos de exportación de gas.
Horizonte de precios
Sobre el petróleo, sostuvo que un rango de entre 60 y 80 dólares el barril es «muy bueno» para la industria. En gas natural licuado (GNL), citó el informe anual de Shell para señalar que las proyecciones actuales muestran un escenario de exceso de demanda a nivel global, contexto favorable para proyectos argentinos como Southern Energy y el liderado por YPF junto a Eni.
Con una producción de petróleo proyectada de 1.600.000 barriles diarios para 2035 y un saldo comercial energético que podría superar los 30.000 millones de dólares anuales hacia esa fecha, Gadano cerró señalando que la escala de producción de gas argentino debería derivar en precios de la energía más bajos y competitivos, «no porque un gobierno intervenga y subsidie», sino por el volumen de oferta disponible.
