El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó que luego de las elecciones generales de octubre busca formar un amplio Gobierno nacional y prefirió esa opción a un gobierno de izquierda que dependa de partidos árabes.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó hoy en una conferencia de prensa que luego de las elecciones generales programadas para octubre de este año, quiere formar un amplio Gobierno nacional.
Netanyahu actualmente lidera una estrecha coalición que incluye a facciones ultraderechistas así como ultraortodoxas. Las recientes encuestas de medios locales pronostican que las actuales facciones de la coalición ganarán por lo menos 53 de 120 escaños en el Parlamento, lo que no es suficiente para que el actual primer ministro forme nuevamente una coalición en la estructura actual, según supo la agencia Noticias Argentinas.
El mandatario remarcó que una amplia coalición es preferible a un Gobierno de izquierda «que dependería de partidos árabes». De acuerdo con las encuestas, los principales partidos de oposición serán capaces de formar un Gobierno solo con la cooperación de los partidos árabes. Sin embargo, algunos partidos árabes se niegan a tal cooperación, argumentando que los mismos no reconocen a Israel como un Estado judío.
Asimismo, Netanyahu comentó que su intención de formar una amplia coalición significa «suficientes boicots, yo no estoy boicoteando a nadie, todos se pueden unir». Agregó que unirse a una coalición como esa estaría condicionado a evitar el establecimiento de un Estado palestino.
El exjefe del ejército israelí, Gadi Eisenkot, quien encabeza el partido Yashar, que en los sondeos ocupa el segundo lugar de preferencias luego del partido de Netanyahu, el Likud, respondió en un comunicado que los «boicots son una campaña de una vida anterior». «Un primer ministro que ciegamente condujo a un nivel históricamente bajo, que trabaja día y noche para crear división e incitación, que invierte toda su energía en fomentar la evasión ultraortodoxa del servicio militar, no es merecedor de su pueblo y ciertamente tampoco para predicar una moral sobre la unidad», expresó Eisenkot.
