Jorge Enrique Abello y Lorna Cepeda, intérpretes de Don Armando Mendoza y Patricia Fernández en la telenovela colombiana ‘Yo soy Betty, la fea’, compartieron sus impresiones sobre la permanencia de la historia en la cultura popular y el regreso a sus personajes en la serie secuela ‘Betty, la fea: la historia continúa’.
La telenovela colombiana ‘Yo soy Betty, la fea’, estrenada en 1999, continúa vigente casi 27 años después en América Latina, Asia, Europa y Estados Unidos, según declaraciones de sus actores Jorge Enrique Abello y Lorna Cepeda al medio People en Español.
Abello, quien interpretó a Don Armando Mendoza, afirmó que la permanencia de la historia en el imaginario colectivo es motivo de asombro. «La telenovela no tenía mayores pretensiones que divertir al público de su época», dijo, pero terminó traspasando «las fronteras del tiempo» para convertirse en «parte de la cultura popular de América Latina y de muchos lugares en Asia, Europa y los Estados Unidos».
«Para nosotros es una sorpresa y una alegría mayúscula saber que nuestro trabajo sigue haciendo reír y llorar a tantas personas en el mundo, que somos compañía para los que están solos, que estamos presentes en las largas jornadas de trabajo de muchas mujeres en este mundo y de muchos trabajadores en casas o que hacen trabajos manuales y que hoy en día se saben cada texto y cada parlamento de lo que hace tantos años nosotros improvisamos con tanto amor», expresó el actor.
Lorna Cepeda, quien interpretó a Patricia Fernández, «La Peliteñida», compartió ese asombro. «La verdad estoy como entre asombro y una felicidad», admitió. «Obviamente, me siento absolutamente bendecida por eso. Jamás en la vida me imaginé, ni siquiera en el momento en que se hizo Betty, la fea en el año 99, que iba a tener ese éxito tan impresionante», afirmó.
La producción original, protagonizada por Ana María Orozco y Jorge Enrique Abello, tiene una continuación oficial en Prime Video titulada ‘Betty, la fea: la historia continúa’, cuya tercera temporada se estrenará en el segundo semestre de 2026.
Abello reconoció que el tiempo fue un factor determinante para tomar decisiones sobre «la estructura dramalitúrgica» y «la concepción de los personajes y sus arcos», aunque hubo instantes en los que todo quedó suspendido. «Sí hubo momentos pequeños en los cuales uno se sentía como transportado en la máquina del tiempo, generando una sensación entre pecho y espalda, inigualable», describió.
Cepeda fue más contundente: «Esto se volvió ya familia. Es increíble cómo estos personajes siguen estando en nosotros». La actriz recordó que, cuando la convocaron para la secuela, dudó de que el proyecto llegara a concretarse, pero que al reunirse con el elenco «fue como si el tiempo no hubiese pasado».
Abello reflexionó sobre los errores de Don Armando, un hombre joven que tomaba decisiones «a través de la emoción» y cuyo motor era la ambición. «Eso siempre me hace reflexionar en cuanto a qué hacer en las situaciones difíciles de la vida, cómo confrontarlas y qué decisiones tomar con cabeza fría y no como lo haría Armando», señaló.
El actor describió a un Don Armando que llega a la nueva temporada con experiencia «fundamentada en sus errores que lo hacen de alguna manera más maduro», aunque «las circunstancias no siempre están de su lado».
Sobre Patricia Fernández, Cepeda sostuvo que «su perspectiva del mundo no ha cambiado mucho; por lo tanto, ella no ha cambiado tampoco. Ella siente que es lo mismo de siempre: esperar que un hombre la mantenga, que ella no puede ser independiente». Sin embargo, adelantó que «ella va a tener muchas sorpresas» en la nueva temporada, sin dar detalles adicionales.
