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lunes, 15 junio, 2026
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Represas en Honduras no superarán el 60% de su capacidad y persiste crisis hídrica

La crisis de abastecimiento de agua potable en el Distrito Central de Honduras continuará durante 2026, según proyecciones de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS). Los embalses de la capital cerrarían el año con cerca del 60% de su capacidad.

La crisis de abastecimiento de agua potable en el Distrito Central seguirá durante 2026, según proyecciones de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS). Los embalses de la capital cerrarían este año con cerca del 60% de su capacidad y 2027 podría presentar una presión mayor sobre el sistema.

Las autoridades municipales advirtieron que, pese a las lluvias de las últimas semanas, la recuperación sigue siendo insuficiente para compensar el déficit acumulado en las represas desde años anteriores. La capital ha atravesado en los últimos años períodos cada vez más prolongados de racionamiento por la disminución de las reservas hídricas.

Uno de los factores que más preocupa a las autoridades es la confirmación del desarrollo del fenómeno climático de El Niño, al que atribuyen la reducción de lluvias y el aumento de las temperaturas en gran parte de Centroamérica.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos confirmó la presencia del fenómeno, cuyas consecuencias suelen traducirse en períodos más secos de lo habitual, menor precipitación y una mayor evaporación del agua almacenada en ríos, lagunas y represas.

Para Honduras, este escenario plantea mayores dificultades en la gestión de los recursos hídricos, sobre todo en las zonas urbanas con alta demanda. Los expertos advirtieron que el comportamiento irregular de las lluvias durante los próximos meses limitará la recuperación de los embalses que abastecen a Tegucigalpa y Comayagüela.

De acuerdo con los análisis de UMAPS, la recuperación total de las reservas no dependerá solo de las lluvias previstas para este año. Los técnicos estimaron que la capital necesitaría al menos dos temporadas consecutivas de invierno con precipitaciones dentro de los parámetros normales para que las represas vuelvan a niveles seguros y sostenibles.

Las proyecciones climáticas actuales no ofrecen garantías de que esas condiciones puedan presentarse en el corto plazo. Por eso, las autoridades planifican estrategias de abastecimiento bajo escenarios de déficit hídrico prolongado y mantienen medidas de contingencia para garantizar el suministro a la población.

Uno de los puntos centrales del informe de UMAPS es la proyección para los primeros meses de 2027. Las estimaciones indican que el impacto de El Niño podría extenderse más allá de este año y provocar una reducción considerable de las precipitaciones durante los primeros meses del próximo período.

Si se cumplen esos pronósticos, los primeros cinco meses de 2027 podrían presentar condiciones iguales o más complicadas que las actuales. La razón es que las reservas acumuladas durante este invierno no alcanzarían para cubrir la demanda habitual de la población capitalina durante la temporada seca. Eso implicaría una presión mayor sobre los esquemas de distribución, en especial en los sectores históricamente afectados por los racionamientos.

Ante este panorama, las autoridades municipales reiteraron que la Emergencia Hídrica en el Distrito Central sigue activa. La medida permite mantener operativos mecanismos extraordinarios de distribución y administración del recurso, además de coordinar acciones para reducir el impacto de la escasez en las zonas más vulnerables.

Durante los últimos años, la capital Tegucigalpa ha dependido de una combinación de racionamientos programados, distribución mediante cisternas y medidas de contingencia para enfrentar los períodos de baja disponibilidad de agua. Cada año crece la demanda de agua potable para uso doméstico, comercial e industrial, mientras la capacidad de almacenamiento sigue dependiendo de factores climáticos cada vez más impredecibles.

Entre las recomendaciones figuran la reparación inmediata de fugas domésticas, el uso racional del agua en tareas de limpieza, el almacenamiento responsable y la reducción del desperdicio en hogares, comercios e instituciones. También recordaron que el comportamiento individual puede contribuir a disminuir la presión sobre el sistema de abastecimiento.

El déficit acumulado durante varios años, combinado con el impacto de El Niño y el aumento constante de la demanda, configura un escenario que requerirá soluciones de largo plazo. Mientras tanto, las autoridades mantienen la vigilancia sobre el comportamiento climático y la evolución de los niveles de almacenamiento de las represas.

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