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sábado, 13 junio, 2026
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Ingrid Pelicori: el desafío de hacer clásicos, el dolor por la muerte repentina de su padre y su deseo para los jóvenes

En una extensa entrevista, la actriz repasa su historia personal y profesional, y hace un análisis de la realidad teatral local.

Ingrid Pelicori es una de las actrices más prestigiosas y respetadas de la Argentina, con una carrera fundamentalmente teatral sin fisuras. Formó parte del histórico elenco estable del Teatro San Martín en los años ochenta y luego de espectáculos variopintos, siempre de altísima calidad, en los distintos circuitos teatrales. Hoy coprotagoniza el clásico de Arthur Miller La muerte de un viajante en el teatro El Tinglado, junto a Alejandro Awada y un elenco conformado por Gustavo Rey, Marcos Woinsky, Anahí Gadda, Junior Pisanu, Toto Salinas y Lucas Maley. La puesta de Daniel Marcove es una de las más rigurosas y logradas de la famosa pieza de la dramaturgia universal.

Nació en una familia de actores. Es hija del recordado Ernesto Bianco y de Iris Alonso, y sobrina de Tito Alonso y Paola Alonso. Su hermana, Irina Alonso, también es actriz. Fue Madame de Merteuil en Quartett, Natasha Ivánovna en Tres hermanas, Andrómaca en Las troyanas, Helena Alving en Espectros y Liv Ullman en Berman y Liv, por nombrar solo algunas de las criaturas a las que dio vida sobre un escenario. Ahora, a los 69 años, le llegó el turno de uno de los roles femeninos más importantes: el de Linda Loman, la mujer que es testigo del derrumbe del vendedor ambulante que es a la vez símbolo y víctima de todos los males de la sociedad capitalista.

En la entrevista, Pelicori afirmó que no suele tener cuentas pendientes ni desear a priori hacer una determinada obra o personaje, pero que La muerte de un viajante siempre le encantó. Sostuvo que la obra está muy bien escrita, tiene una cualidad poética impresionante y habla del mandato social de sociedades crueles que exigen el éxito económico a ultranza. Declaró que el personaje de Linda Loman le interesó encararlo no tanto por el lado de su sumisión, sino como a una mujer reservada, sin juzgarla nunca. Afirmó que en el texto original su personaje secunda al protagonista, pero que en esta versión Linda Loman gana protagonismo sin modificaciones del texto, por decisión del director.

Pelicori señaló que las diferencias entre hacer un clásico en un teatro oficial y en uno independiente son fundamentalmente de producción. Indicó que en el teatro público hay comodidades como ensayos pagos, sueldo, vestidora y maquilladora, mientras que en el independiente se gana la sensación de que el espectáculo es más propio y se cuenta con más tiempo para ensayar. Destacó que para La muerte de un viajante ensayaron seis meses, cinco días a la semana, con el elenco completo poniendo todo de sí.

Sobre el teatro San Martín, recordó que fue una etapa buenísima para ella como actriz joven en formación, al poder hacer todo el tiempo grandes textos de Chejov, Ibsen y Shakespeare, y aprender diariamente de actores como Elena Tasisto, Alicia Berdaxagar, Walter Santana, Alberto Segado y Alfonso de Gracia. Afirmó que se identifica con aquella manera de entender la profesión, bien democrática.

Pelicori también se refirió a la muerte repentina de su padre, Ernesto Bianco, quien falleció de un infarto masivo a los 55 años mientras dormía la siesta. Declaró que fue un episodio trágico y que nunca pudieron procesar del todo su partida. Señaló que el año pasado ella y su hermana Irina Alonso protagonizaron el espectáculo autobiográfico Papá Bianco y Los Alonso y participaron del documental El sueño imposible: familia de artistas, lo que consideró hermoso y movilizante.

Consultada sobre su vida afectiva, afirmó que está en pareja hace 26 años con Diego Ramírez, quien no es actor pero recientemente se jubiló y comenzó a hacer teatro. Sobre la maternidad, declaró que no ha sido madre en la vida real, pero que le interesa investigar lo que siente una madre a través de los personajes de Linda Loman y Amanda Wingfield. Expresó que su mayor deseo es que el mundo cambie para los jóvenes.

La muerte de un viajante se presenta en El Tinglado (Mario Bravo 948) los sábados a las 21.15 y los domingos a las 19.30.

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