El resultado de la segunda vuelta presidencial en Perú evidenció una brecha territorial entre la costa urbana, que apoyó a Keiko Fujimori, y el sur andino y Amazonía, que respaldaron a Roberto Sánchez.
LIMA.– La radiografía del voto de la segunda vuelta presidencial de Perú expuso una fractura territorial persistente. El mapa del balotaje mostró un empate técnico entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez, con una geografía política que replica desigualdades históricas.
En la costa, más urbana, Fujimori obtuvo el 63% de los votos frente al 37% de Sánchez. En la sierra, Sánchez alcanzó el 68,7%, mientras que Fujimori quedó en 31,3%. En la selva, Sánchez logró el 56,2% contra el 43,8%.
Lima se inclinó por Fujimori con casi dos de cada tres votos. El sur andino respaldó masivamente a Sánchez, con picos del 86% en Puno, 81% en Apurímac y 79% en Ayacucho.
Patricia Zárate, socióloga del Instituto de Estudios Peruanos, afirmó: “Lima y las ciudades más grandes presentan una diferencia importante con las provincias y distritos más pequeños y sobre todo con el área rural. La brecha se traduce políticamente en un voto por la derecha en las primeras y un voto de izquierda en las últimas”. Agregó que “aquí es una diferencia Lima versus el resto del país”.
El economista Juan José Marthans, exdirector del Banco Central de Perú, sostuvo: “El modelo peruano está aún inconcluso. La buena macroeconomía no se acompaña de resultados significativos en el avance de indicadores sociales”. Declaró que “medio Perú se siente marginado y maltratado. De allí los resultados estrechos a nivel electoral”.
El psicólogo social Hernán Chaparro explicó que en zonas urbanas intermedias del interior “existe una mayor concentración de pobreza y población con bajos niveles educativos”, lo que influye en las decisiones electorales. “Como no creen en ninguno de los políticos existentes, terminan tomando decisiones al final y muchas veces el voto canaliza el discurso del excluido”, señaló.
El sur del país registró cerca de 50 muertes durante la represión de protestas tras la caída de Pedro Castillo en 2022. Analistas locales indicaron que sectores de la población responsabilizan parcialmente al fujimorismo por su rol durante esa crisis. En 2021, la candidata no reconoció de inmediato la victoria de Castillo y su partido denunció fraude en zonas rurales.
Marthans concluyó: “Perú requiere cuatro cosas urgentes: reformas reales de estructuras lideradas por una reingeniería de sus sectores público, replantear su institucionalidad, desarrollar infraestructura física y humana y, finalmente, una gobernanza donde el proceso de rendición de cuentas fluya a favor del sector privado y las fuerzas civiles de nuestra sociedad”. Sin esa “cirugía mayor, será imposible cerrar las brechas”.
