Especialistas detallan hábitos recomendados para reducir las dificultades para dormir y optimizar el descanso nocturno en Argentina.
Buenos Aires, 5 de junio (NA) — El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes a nivel mundial. Se manifiesta como dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos o la sensación de no haber descansado lo suficiente. Estos problemas afectan a millones de personas y pueden tener consecuencias sobre la salud física y mental, como cansancio diurno, alteraciones en la memoria, la concentración y el estado de ánimo, así como un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad y trastornos de ansiedad.
Los especialistas señalan que, aunque en algunos casos es necesario consultar a un profesional, ciertos cambios en la rutina pueden mejorar la calidad del descanso. A continuación, se enumeran las recomendaciones más frecuentes:
- Mantener horarios regulares: Acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, ayuda a estabilizar el reloj biológico interno.
- Evitar pantallas antes de acostarse: La luz azul de celulares, computadoras, tablets y televisores puede interferir en la producción de melatonina. Se recomienda dejar de usarlos al menos una hora antes de dormir.
- Reducir el consumo de cafeína: El café, gaseosas, bebidas energizantes y ciertos tés contienen estimulantes. Se aconseja evitar su ingesta durante la tarde y la noche.
- Crear un ambiente adecuado: Mantener una temperatura agradable, reducir la luz, evitar ruidos, usar colchón y almohadas cómodos, y mantener el dormitorio ordenado y ventilado.
- No cenar en exceso: Optar por cenas livianas y dejar al menos dos horas entre la última comida y la hora de acostarse.
- Hacer actividad física regularmente: El ejercicio reduce el estrés y mejora el sueño, pero se recomienda evitar entrenamientos intensos en las horas previas a dormir.
- Evitar siestas largas: Las siestas extensas o tardías pueden interferir con el descanso nocturno. Lo ideal es que no superen los 20 o 30 minutos.
- Técnicas de relajación: Meditación, respiración profunda, yoga suave o lectura pueden disminuir la tensión y preparar al cuerpo para el descanso.
- No quedarse en la cama dando vueltas: Si después de 20 o 30 minutos no se logra conciliar el sueño, los expertos sugieren levantarse y realizar una actividad tranquila, como leer o escuchar música relajante.
Si los problemas para dormir ocurren varias veces por semana, se prolongan durante meses o afectan la vida cotidiana, se recomienda buscar ayuda profesional. El insomnio crónico puede requerir tratamientos específicos y, en algunos casos, estar relacionado con otras condiciones médicas.
El sueño cumple un papel fundamental en la recuperación física, el funcionamiento cerebral y el bienestar emocional. Incorporar hábitos saludables y respetar los tiempos de descanso puede contribuir a una mejor calidad de vida.
