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viernes, 1 mayo, 2026
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Cinco historias de musculosos a los 70: «Tengo más empuje ahora que hace 20 años»

En Argentina, la expectativa de vida es de 76 años, pero envejecer con calidad depende de hábitos como el ejercicio. Conocé las historias de cinco adultos mayores que transformaron su salud con constancia.

¿Alguien nos enseñó a envejecer? pregunta Miguel Ángel Acanfora, médico especialista en Geriatría y Gerontología. La expectativa de vida en Argentina es de 76 años. Y es verdad: vivimos más años, pero no necesariamente mejor. En los últimos 50 años las personas mayores de 70 aumentaron. Según datos del Indec, en 1914 la mitad de la población tenía hasta 20 años y las de 65 o más representaban un poco más del 2%. En 1970 ese número subió al 7% y en 2022 llegó casi al 12%. Se estima que en 2050 1 de cada 5 habitantes tendrá más de 70. Ahora, si se miran las cifras de personas mayores de 70 años que realizan ejercicio físico (deportes, gimnasio, danzas), la respuesta es clara: no estamos preparados. El 41,3% no realiza ninguna actividad física, según datos del Indec de 2022 y el 58,7% lo hace de forma esporádica. “Nosotros no tomamos el envejecimiento hasta que nos golpea. No nos damos cuenta. Si nos educaran como nos educan con otras cosas como los impuestos, pero es cultural. Hay pueblos donde la gente se la pasa caminando”, explica Acanfora.

Mauricio Cabrito se sienta en el gimnasio Arg Gym, de Castelar, listo para su rutina diaria. Se siente cómodo, es su lugar en el mundo. Arranca con pesas de 10 kilos para calentar sus enormes músculos. No parece tener los 70 años que cumplió hace pocos meses. “Todo el tiempo me dicen que no parezco la edad que tengo”, confiesa entre risas. Sin embargo, todo lo logró con constancia y una dedicación envidiable. “Entreno los siete días de la semana, entre nueve o diez horas por semana sin contar el gimnasio, eso es aparte”, explica el hombre que practica triatlón desde hace 18 años. Hace poco compitió en el triatlón de Mar del Plata: 1.500 metros de natación, 40 kilómetros de bicicleta y 10 de running. Fue su competencia número 85 y tiene 46 podios. Al día siguiente, ya estaba entrenando otra vez. “Los deportistas descansamos una vez al año, el 1 de enero. El único día que no entrenamos”, cuenta. Y agrega: “No existe el gusto. No hay que decir mañana empiezo y no hacerlo. Si se quiere, nada es imposible, pero no es fácil. En 18 años descansé 18 días”. Mauricio está jubilado. Antes tuvo una fábrica textil y trabajó de vendedor ambulante. Hizo el Ironman de Florianópolis –3.900 metros de natación, 180 kilómetros de bicicleta y 42,195 de maratón– y salió octavo entre 64 participantes. Más allá de los números, lo que impresiona es su constancia.

Stella Maris Torres cumplió 70 años en enero. Desde lejos, llama la atención su físico. Se la ve fuerte, activa, con una energía que no pasa desapercibida. Sus músculos no resaltan como los de Mauricio pero tiene una piel trabajada, tensa. Siempre le gustó el ejercicio, pero durante muchos años lo tuvo que dejar en segundo plano. Entre el trabajo y sus tres hijos, el tiempo no le alcanzaba. Hoy está jubilada y recuperó su espacio favorito. “Arranqué con gimnasio y carreras cortas de calle. Creo que tengo más empuje ahora que a lo mejor hace 20 años atrás. Ahora lo disfruto”, confiesa. Además de ir al gimnasio, entrena carreras de montaña. “Entre musculación y carrera, entreno seis veces por semana, dos horas cada día. Me dejo el sábado libre”, cuenta. Stella se está preparando para la carrera de Fiambalá, que es el cruce del desierto en Catamarca y otra carrera de 21 kilómetros en Mar del Plata. Sin embargo, su gran desafío será el cruce de los Andes en diciembre, de 100 kilómetros, junto a Santiago Lettieri, quien la entrena desde hace 25 años. Si se miran las estadísticas del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, los números son aún más duros. En 2023, el 70,4% de las personas entre 60 y 74 años afirmó no realizar actividad física al menos una vez por semana. Otro detalle es que las mujeres hacen menos ejercicio que los hombres. “A los 55 estaba hipertensa y con osteogenia. Y a los 60 años casi con osteoporosis. Logré revertir el cuadro. El último control me dio perfecto y la ginecóloga me dijo que siga haciendo lo que hago”, revela. Stella está convencida que un estilo de vida con ejercicio y buena alimentación te cambia la mente y el ánimo. “Te empezás a querer cuando te ves bien en el espejo. Tengo dos nietos de 6 y 9 años y los puedo alzar, jugamos muchísimo en el piso, es impagable”. Come sano, pero no vive a dieta. El asado del domingo no falta. “Cuando uno está bajoneado, va a la heladera. A mí no me está pasando eso de estar bajoneada. Por ahí me tienta más un durazno”, cuenta. Hace poco, Stella fue al cumpleaños de una amiga. Todas tienen la misma edad. Se había puesto un short y una remera para ir pero le dio vergüenza. “Me pareció que iba a mostrar algo que a lo mejor no hacía sentir bien a las demás”. Y agrega: “Les trato de mandar videos para que hagan ejercicio en su casa. A mí me llevó 40 años salir a correr a la montaña. Pero arrancar con algo simple. Una de ellas me dijo que había empezado y que ahora subía el cordón de la vereda. Es adquirir el hábito”.

Jorge Beraja tiene 72 años. Cuando pasó a la secundaria, la escuela… (la historia continúa en la nota completa).

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