El exbasquetbolista de la Generación Dorada reflexiona sobre longevidad, bienestar y cómo proyectar el futuro en el primer episodio del podcast Proyecto 122, conducido por Sebastián Campanario.
La inquietud por extender la vida no es nueva. Está en la historia, en la filosofía y en la ciencia desde hace siglos. Pero en los últimos años, algo cambió. Los avances en biotecnología, medicina y ciencias de la vida, sumados a una mayor conciencia sobre el bienestar, pusieron a la longevidad en el centro de la conversación.
En ese contexto nace Proyecto 122, el nuevo ciclo de podcast conducido por Sebastián Campanario que propone explorar una pregunta cada vez más vigente: no cuánto vamos a vivir, sino cómo queremos llegar. El nombre remite a los 122 años y 164 días que vivió Jeanne Calment, la persona más longeva registrada hasta ahora. Pero el foco no está en el récord; está en lo que ocurre antes. En esa proporción creciente de personas que llegan a los 80, 90 o incluso 100 años en plenitud física y cognitiva.
El ciclo parte de la premisa de que es posible romper con la vieja dicotomía de elegir entre vivir más o vivir mejor. La idea es llegar a edades avanzadas en buenas condiciones físicas y mentales. Para eso, Campanario conversará con especialistas, referentes y protagonistas de distintos ámbitos, con el objetivo de identificar prácticas concretas, aprendizajes y formas de pensar que ayuden a transitar mejor el paso del tiempo. Desde herramientas tecnológicas hasta hábitos simples y accesibles, Proyecto 122 propone un recorrido amplio, donde conviven la inteligencia artificial, la medicina y la biotecnología con acciones cotidianas como moverse, descansar o prestar atención.
El primer episodio tiene como invitado a Juan Ignacio “Pepe” Sánchez, exbasquetbolista de la Generación Dorada y uno de los primeros en hablar de longevidad y bienestar en la Argentina. Su recorrido, que combina el alto rendimiento deportivo con una búsqueda personal más introspectiva, permite poner en perspectiva una idea central del ciclo: que el bienestar no es un concepto abstracto, sino una práctica que se construye en el tiempo.
“Lo que hacemos en el deporte profesional no es salud”, plantea Sánchez. Y desde esa experiencia, marcada por años de exigencia física, propone cambiar de mirada, dejando de pensar en el pasado y empezar a proyectar el futuro. Ese “click”, como lo define, implica asumir un nuevo paradigma y pensar cómo se quiere llegar, más que cuánto se quiere vivir.
Otro de los ejes que atraviesan la conversación es la idea de integración: la necesidad de conectar cuerpo y mente en un entorno donde la atención está constantemente fragmentada. A eso se suma una dimensión que, según Sánchez, muchas veces queda relegada: el vínculo con otros. Se trata de recuperar actividades, espacios y hábitos que impliquen movimiento, pero también interacción. El deporte vuelve a aparecer como un territorio posible de competencia y disfrute, donde el juego, el encuentro y la repetición de rituales generan bienestar.
“Las cosas que hacen bien suelen ser las más simples”, señala. Salir a caminar, exponerse a la luz natural, prestar atención a lo que se hace. Acciones pequeñas, pero sostenidas en el tiempo. En un escenario donde la sobreinformación es la norma, el desafío pasa por otro lado: no por saber más, sino por hacer mejor.
El concepto de longevidad, tal como lo plantea el ciclo, no se apoya en soluciones rápidas ni en fórmulas universales. Requiere constancia, disciplina y, sobre todo, una adaptación personal. “Todo esto es día a día”, resume Sánchez. Y ahí aparece una de las claves del proyecto: entender que el bienestar no es un objetivo puntual, sino un proceso continuo.
Más allá de los avances científicos o tecnológicos, Proyecto 122 propone una mirada cultural sobre la longevidad. Una invitación a revisar cómo pensamos el envejecimiento y qué lugar le damos en nuestra vida. Una etapa donde el tiempo no se mide solo en años, sino en calidad. Así comienza este recorrido: con preguntas abiertas, con experiencias diversas y con una idea de fondo: que vivir más puede ser también una oportunidad para vivir distinto.
