El Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) propone una rutina diaria de estimulación cognitiva de entre 15 y 30 minutos para preservar la memoria y otras funciones cerebrales en personas mayores de 50 años.
El proceso de envejecimiento cerebral conlleva cambios morfológicos y metabólicos que impactan en funciones como la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento. Ante esto, el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) compartió recomendaciones para optimizar la reserva cognitiva, considerada esencial para contrarrestar el desgaste neurológico natural.
Según el organismo, integrar una rutina de estimulación cognitiva de al menos 15 a 30 minutos diarios actúa como mecanismo de defensa para preservar la funcionalidad, la independencia y el bienestar general. La premisa consiste en ejecutar tareas que desafíen al cerebro, promoviendo la neuroplasticidad.
Entre las actividades sugeridas, la lectura ocupa un lugar central: los especialistas proponen dedicar entre 10 y 30 minutos diarios a leer textos de actualidad o literatura general, y luego comentar las ideas con otras personas. Esto refuerza la comprensión y activa procesos de memoria y lenguaje que facilitan la consolidación de información a largo plazo.
En paralelo, el cálculo mental se presenta como una herramienta eficaz para las funciones ejecutivas. Actividades sencillas, como realizar operaciones matemáticas durante las compras o con lápiz y papel, estimulan áreas cerebrales encargadas de la organización y la resolución de problemas.
El manual del INAPAM subraya que la clave es la constancia: la estimulación cognitiva debe ser un entrenamiento deliberado que aborde atención, memoria, lenguaje y percepción espaciovisual. Así, la persona mayor fortalece su capacidad de almacenamiento y recuperación de datos, habilidades que suelen comprometerse después de los 50 años.
Para maximizar los beneficios, los expertos enfatizan la atención focalizada, realizando una única tarea por vez. La evidencia de instituciones como la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología respalda esta estrategia: mantener el cerebro activo es el antídoto más accesible contra el paso del tiempo en las funciones cognitivas superiores.
