El director de Comercio Exterior de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, José Luis Lopetegui, analizó el impacto de la flexibilización normativa y la digitalización en el comercio exterior, advirtiendo sobre los desafíos para las PyMEs manufactureras.
El récord de importaciones en Argentina reabrió el debate sobre apertura comercial, consumo vía plataformas internacionales y competitividad industrial. Así lo indicó José Luis Lopetegui, director de Comercio Exterior de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en una entrevista con Canal E.
Según Lopetegui, el crecimiento de las compras al exterior responde a una transformación estructural y no solo coyuntural. “Hay un cambio producido primero por el relajamiento de las normas, por la flexibilización de las normas”, explicó, y graficó: “Es como cuando a uno lo tienen frenado durante mucho tiempo y le abren la puerta y dicen, bueno, vayan a la juguetería a comprar”.
Asimismo, sostuvo que la expansión de plataformas internacionales modificó las reglas del comercio. “Ya no son los importadores los que importan, es el consumidor quien lo compra directamente a la fábrica”, señaló. Y remarcó: “Ya no hay intermediarios, ya es de fábrica a usuario. Esa es la diferencia de precios que hay”.
Sobre el peso de China en este proceso, Lopetegui resaltó que “sabemos que con China no se puede competir”, aunque aclaró que el fenómeno excede a un solo país. “El comercio ha cambiado”, insistió, al destacar que la digitalización y la inteligencia artificial pusieron “en igualdad de condiciones a muchos de los compradores y los exportadores argentinos”.
Uno de los puntos centrales fue el impacto de la apertura sobre las PyMEs manufactureras. En este sentido, advirtió que el problema no es la competencia, sino la velocidad del cambio: “Lo que yo entiendo, y que debería ser, que sea gradual”. Según explicó, muchas empresas no tienen tiempo para reconvertirse. “Las afecta, porque no tiene posibilidades de reconvertirse o de readaptarse”, afirmó. Y agregó una crítica directa a la política comercial: “Hay muchas empresas cerrando porque no pueden competir, y no es bueno”.
Luego, manifestó que la asimetría es clara: mientras importar se volvió más sencillo, producir localmente sigue cargando altos costos. “Seguimos siendo presionados por los ingresos brutos, por los impuestos municipales”, sostuvo.
