Las anclas que sostenía el Gobierno pierden efectividad en medio de la recesión y la caída del poder adquisitivo.
El panorama inflacionario en Argentina enfrenta nuevos desafíos a medida que la recesión económica se profundiza y los salarios reales continúan en descenso. Las medidas que el Gobierno había implementado como anclas para contener la suba de precios muestran signos de agotamiento, lo que genera incertidumbre sobre la evolución del costo de vida en los próximos meses.
Analistas económicos señalan que la combinación de una demanda debilitada y una oferta monetaria aún expansiva podría derivar en una desaceleración temporal de la inflación, pero también advierten sobre riesgos de estanflación. La pérdida de poder adquisitivo de los hogares reduce el consumo, lo que a su vez presiona a la baja algunos precios, aunque los costos fijos y los servicios regulados mantienen su tendencia alcista.
El Gobierno busca alternativas para reemplazar las anclas que ya no funcionan, como los acuerdos de precios y el congelamiento tarifario, mientras negocia con el Fondo Monetario Internacional nuevas metas que permitan estabilizar la economía sin profundizar la recesión. La incertidumbre electoral y la volatilidad cambiaria agregan complejidad al escenario.
