La buena humedad en los suelos y la llegada del fenómeno El Niño generan optimismo, pero los altos costos de insumos moderan las expectativas para la campaña 2026/27.
La excelente carga de los perfiles hídricos en gran parte del área agrícola, sumada a la proyección de “Año Niño” que comenzaría a manifestarse desde el invierno, actúan como incentivo, con muchos productores proyectando un «año triguero» si la humedad continúa acompañando durante el otoño. No obstante, este optimismo climático se ve moderado por elevados costos de insumos, en particular de la urea, que podrían limitar tanto el área final como el nivel tecnológico a aplicar.
Un reciente relevamiento realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires indica que las zonas del norte y centro-oeste muestran una tendencia de crecimiento y/o mantenimiento (sobre una base de superficie sembrada durante el 2025/26 que había crecido debido a la buena oferta hídrica), por necesidad de rotación y oportunidad de aprovechamiento de la humedad. Sin embargo, en los núcleos productivos y el sur se está manifestando una mayor tendencia a la baja del área destinada al cereal, con una creciente intención de desplazamiento hacia cultivos alternativos de invierno (como cebada, carinata o colza) o directamente a soja de primera ocupación.
“Bajo un contexto de relaciones insumo-producto menos favorables, los márgenes de la nueva campaña se presentan ajustados. La decisión de siembra quedará, por lo tanto, condicionada no solo por la evolución de los costos de producción vigentes, sino también por los rindes que puedan alcanzarse. Frente a este escenario, proyectamos para el ciclo 2026/27 de trigo un área sembrada nacional que alcanzaría las 6.500.000 hectáreas a nivel nacional, lo que representa una leve retracción interanual de un -3 %, pero que aún se eleva en un 2,8 % por sobre el promedio de las últimas 5 campañas”, proyectaron desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.
El escenario climático
La campaña triguera 2026/27 estará marcada por un posible episodio de “El Niño”. Este cambio de escenario será gradual, con efectos que comenzarán a sentirse con mayor plenitud hacia la primavera de 2026 y se extenderán durante el verano de 2027.
Desde la Bolsa proyectaron sobre las condiciones agroclimáticas para las venideras estaciones:
- Otoño: Durante este trimestre, el sistema evolucionará hacia condiciones “Neutral Muy Cálidas”, aunque persistirá una acción residual de “La Niña”. Se anticipa la intensificación de los vientos polares, que provocarán un marcado descenso térmico de tipo localizado en el centro y sur de la región pampeana. En términos hídricos, la entrada de aire polar seco provocará una franja con déficit de humedad que correrá en diagonal sobre el oeste del NOA y el oeste de la Región Pampeana, mientras que el resto del área agrícola observará precipitaciones algo por debajo de la media estacional.
- Invierno: Con el inicio del invierno, se espera que la influencia de “El Niño” comience a manifestarse de manera más evidente. Las irrupciones de aire polar tenderán a moderarse, derivando en un régimen de heladas menos riesgoso en comparación con el otoño. La franja seca del interior se reducirá, favoreciendo precipitaciones cercanas a lo normal en la mayor parte del área agrícola. Asimismo, el buen contenido de humedad en los perfiles actuará como moderador térmico, propiciando un régimen de temperaturas benigno para el cultivo.
- Primavera: De consolidarse la tendencia, la primavera observará el comportamiento típico de un episodio de “El Niño”. Esto se traducirá en la producción de lluvias superiores a lo normal en la mayor parte del área agrícola. Si bien la frecuencia de aire polar disminuirá, se mantiene la vigilancia sobre posibles heladas tardías de moderada intensidad, con foco principal en el sur de Buenos Aires. Al igual que en el invierno, la abundancia hídrica contribuirá a moderar los calores extremos, asegurando condiciones favorables para el llenado de grano.
“En síntesis, el ciclo 2026/27 transitará de un escenario de implantación con humedad ajustada y riesgos de heladas tempranas, hacia una fase de definición de rendimiento con óptima disponibilidad hídrica, lo que plantea un escenario de alta potencialidad productiva si se logra una correcta implantación inicial”, explica el reporte.
