Un conflicto entre figuras del entorno digital del gobierno y legisladores cercanos a Karina Milei evidenció disputas por la narrativa y la estructura partidaria, con el canal de streaming Carajo como escenario principal.
El canal de streaming Carajo, identificado con el espacio oficialista libertario, se ha convertido en una plataforma donde convergen la militancia política, el humor y el análisis partidario. Dentro de su programación, ‘La Trinchera’ es uno de los ciclos más visibles, con la participación de streamers e influencers alineados con La Libertad Avanza.
Recientemente, un enfrentamiento público entre el influencer Alejandro Sarubbi (conocido como ‘Gordo Dan’) y la diputada Lilia Lemoine, figura cercana a Karina Milei, puso de manifiesto las tensiones internas en el oficialismo. El conflicto, originado en redes sociales, escaló rápidamente a la agenda política y mediática.
Desde su programa, Sarubbi justificó su postura con un tono combativo, reivindicando el rol de la militancia digital que, según él, impulsó las campañas de Javier Milei. Por su parte, Lemoine respondió con dureza desde sus cuentas personales.
Analistas interpretan que el trasfondo del enfrentamiento excede lo personal y refleja una disputa interna más amplia. Por un lado, se encuentra el sector vinculado a la militancia digital y al asesor presidencial Santiago Caputo. Por el otro, figuras alineadas con el entorno directo de Karina Milei, quien ejerce un rol clave en la estructura del partido.
En este último plano, el titular de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, Sebastián Pareja, es visto con recelo por algunos sectores de la militancia digital. Durante una emisión de ‘La Trinchera’, un oyente realizó un comentario de tono personal sobre una supuesta relación entre Pareja y Karina Milei, el cual se viralizó en redes sociales.
Más allá de este episodio, el conductor Daniel Parisini, socio minoritario de Carajo, cuestionó lo que considera una marginación de quienes ‘militaron desde el inicio’. Mientras, desde el entorno de Karina Milei se ratifica la centralidad de la secretaria general de Presidencia en las decisiones partidarias.
El conflicto no solo se volvió tendencia en redes, sino que evidenció una puja por el control de la narrativa y la estructura política del oficialismo, con medios digitales como Carajo actuando como caja de resonancia donde los límites entre comunicación, militancia y disputa interna se difuminan.
