El control de Irán sobre esta vía marítima estratégica ha alterado los planes militares de Estados Unidos e Israel, impactando en los precios globales de combustibles y generando una nueva dinámica geopolítica en la región.
WASHINGTON.- La capacidad de Irán para ejercer control sobre el estrecho de Ormuz, un cuello de botella por el que transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, ha generado un impacto significativo en los mercados globales y en la planificación estratégica de otras potencias. Esta vía marítima se ha convertido en un punto de tensión geopolítica central.
La decisión iraní de restringir la navegación en la zona no solo provocó un aumento en los precios de combustibles y fertilizantes, sino que también obligó a Estados Unidos e Israel a reevaluar sus opciones militares. Expertos señalan que la geografía del estrecho otorga a Irán una ventaja estratégica considerable, independientemente del estado de su programa nuclear.
«Ahora todos saben que si en el futuro surge un conflicto, lo primero que hará Irán será cerrar el estrecho», afirmó Danny Citrinowicz, exjefe de la rama iraní de la agencia de inteligencia militar israelí. «Contra la geografía no hay quién pueda», agregó.
Si bien hubo declaraciones contradictorias sobre el estado de apertura del estrecho por parte de autoridades estadounidenses e iraníes, la Guardia Revolucionaria de Irán sostuvo que la vía permanecía cerrada, sugiriendo posibles diferencias internas en el país. Irán cuenta con medios como drones de ataque y misiles de corto alcance para mantener el control sobre la zona.
Estimaciones de inteligencia norteamericana indican que, a pesar del conflicto, Irán conserva una parte significativa de su arsenal, suficiente para influir en el tráfico marítimo. En respuesta, Estados Unidos anunció su propio bloqueo naval, forzando a buques de carga a ingresar a puertos iraníes, una medida que Teherán calificó como un acto de guerra.
El bloqueo ha tenido un efecto tangible, paralizando casi por completo el flujo comercial marítimo de Irán, que representa alrededor del 90% de su producción económica. Sin embargo, durante el actual alto el fuego, ninguna de las partes ha tomado acciones decisivas para alterar el statu quo en el estrecho.
«Es posible que ambos países vean que existe una oportunidad real para negociar y no deseen escalar el conflicto en este momento», comentó el almirante Kevin Donegan, excomandante de la flota estadounidense en Medio Oriente. La situación recuerda intentos históricos de Irán por bloquear vías marítimas, aunque con tecnología y un contexto global muy diferentes.
