Bárbara Rocío Granado Schonholz, de 31 años, falleció tras caer al asfalto al engancharse su mochila en la puerta de una unidad de la línea 134. La causa judicial fue caratulada como «averiguación de homicidio».
Bárbara Rocío Granado Schonholz, una joven neuróloga de 31 años, falleció el viernes 10 de abril en un accidente vial ocurrido en el barrio porteño de Villa Devoto. El hecho se produjo cuando, al descender de un colectivo de la línea 134, su mochila quedó enganchada en la puerta central del vehículo. Esto provocó que cayera al asfalto y fuera atropellada por la misma unidad en la que viajaba.
El episodio ocurrió en la intersección de las calles Chivilcoy y Nazarre. Según los primeros informes, al intentar desenganchar su mochila, la joven cayó contra el pavimento justo cuando el conductor reanudaba la marcha. Personal médico del SAME arribó al sitio y confirmó su muerte, que ocurrió de manera inmediata.
Efectivos de la Comisaría Vecinal 11 B de la Policía de la Ciudad trabajaron en el lugar para preservar las pruebas. Desde el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°29 se ordenó la detención del conductor, un hombre de 41 años, y la Secretaría N°152 dispuso la intervención de la Unidad Criminalística Móvil. También participó la División de Ingeniería Vial Forense, cuyos peritos realizaron un test de alcoholemia al chofer. La causa se caratuló como «averiguación de homicidio». Personal policial recolectó los testimonios de los pasajeros que viajaban en el interno.
La noticia conmocionó a su entorno familiar y laboral. Su madre expresó su dolor a través de redes sociales: «Hace dos días, en un accidente de tránsito, partió mi amada hija. ¡¡No hay palabras para describir tanto dolor!! ¡¡¡Vuela alto, mi niña, y gracias por estar conmigo 31 años!!!». Su padre, Carlos Granado, escribió: «Ayer, en un accidente de tránsito en Devoto, un colectivo me la arrebató».
Sus compañeros del Hospital Ramos Mejía también le dedicaron un sentido homenaje: «Tuvimos la suerte de conocerte en nuestro hospital y compartir 4 años de residencia llenos de trabajo, aprendizaje y también muchas risas», dijeron y destacaron: «Estuvimos en las buenas y en las malas, supimos escucharnos y acompañarnos, y en ese camino nos fuimos conociendo. Vas a quedar siempre en nuestro recuerdo».
