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sábado, 11 abril, 2026
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Fabio Alberti lleva a Peperino Pomoro al teatro con un espectáculo multimedia

El actor presenta «Peperino Pomoro: la apocalipsis existe», un show que profundiza en el famoso personaje del cura creado en los 90. La obra se estrena en el Teatro Picadero con funciones los domingos.

El personaje del cura Peperino Pomoro, creado e interpretado por el actor y humorista Fabio Alberti, tendrá su propio espectáculo teatral. Titulado «Peperino Pomoro: la apocalipsis existe», la obra comenzará sus funciones el 12 de abril, los domingos a las 22 en el Teatro Picadero, ubicado en el Pasaje Enrique Santos Discépolo 1857.

El show surge tras el éxito de las 100 funciones realizadas para celebrar el ciclo «Cha Cha Cha», que cerró en diciembre de 2025 en el Movistar Arena. Alberti estará acompañado en escena por Rolo Biondo, bajo la producción de Giuliano Bacchi. En una entrevista, el actor invitó al público con su característica ironía: «Vení, pero no te prometo nada, porque capaz te defraudo».

«El personaje fue muy celebrado y surgió la posibilidad de hacer un espectáculo del cura. Es un personaje muy querido, está vivo y sigue creciendo», explicó Alberti sobre el origen del proyecto.

Un espectáculo con múltiples personajes

La obra no se centra únicamente en Peperino Pomoro, sino que incluye a cinco personajes que narran distintos aspectos de la vida, obra y «triglicéridos del mártir». Rolo Biondo también interpreta tres roles en este show que, según Alberti, aborda la religión, «un tema bastante en boga».

«Está muy divertido. Hay una pantalla, hay video; es un multimedias: todos los personajes usamos medias, estamos con medias», describió el humorista.

Un guion medido al detalle

Alberti destacó que el espectáculo está completamente guionado, con un texto de 60 páginas que respeta «a rajatabla». «Cada palabra está elegida para cada lugar. No me permito cambiar una palabra por otra», afirmó. Aunque admitió la posibilidad de agregar «alguna cosita de actualidad de la semana», recalcó que todo está cronometrado: los tiempos de pantalla, la música y los cambios de vestuario entre personajes.

La religión y el apocalipsis

Al ser consultado sobre por qué considera que la religión es un tema en boga, Alberti lo vinculó al título de la obra: «Si no estamos viviendo un apocalipsis, uno tiene la sensación de que tampoco está muy lejos». Al final del espectáculo, el personaje del cura «se va de las manos: empieza a tener alucinaciones y narra lo que va a suceder en el año 2039».

El humor en la palabra y el falso latín

«Considero que mi humor tiene mucho que ver con la palabra», señaló el actor. Aclaró que no lo define como un humor intelectual, pero prioriza el lenguaje sobre lo físico. En el show, uno de los personajes, un niño, utiliza un «falso latín», una deformación lingüística que Alberti desarrolló a partir de sus conocimientos del idioma, adquiridos en el Colegio San Juan el Precursor.

La esencia de Peperino Pomoro

Alberti definió a su personaje más famoso como «muy inocente y campechano». «Habla sin decir nada y es escuchado. El personaje está logrado, porque te quedás escuchándolo y al final te preguntás: ‘¿Qué dijo?’. Nada», reflexionó. Luego, trazó un paralelismo: «Esto sucede con personajes públicos. Cayendo en una obviedad, por ejemplo, los políticos te hablan y no te están diciendo nada; ya ni mentiras dicen».

La relación con Alfredo Casero

El actor se refirió a su vínculo con Alfredo Casero, con quien inició su carrera televisiva en «De la cabeza» y luego en «Cha Cha Cha». «Tengo una relación como de hermanos», afirmó. «Lo respeto muchísimo como artista. Él me respeta a mí; creo que soy de las pocas personas que lo pueden sorprender arriba de un escenario. Hay una amistad y respeto». Sobre las declaraciones polémicas de Casero, Alberti dijo que no son temas que suelan conversar cuando se reúnen.

Mirada sobre la televisión actual

Para Alberti, la televisión «sigue metida dentro de las casas», pero ahora a través de dispositivos Smart que integran internet y plataformas. «Estamos más informados o desinformados o ‘embuidos’ de información», opinó, usando un término del propio Peperino. Sobre la oferta actual, consideró que «el contenido puede que haya cambiado, pero seguís teniendo programas más obsoletos y cosas más nuevas entre comillas, porque no veo nada muy novedoso». Además, lamentó que ya no existan «programas de humor, con vestuario, escenografía».

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