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domingo, 12 abril, 2026
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Ejercicio después de los 60: cómo iniciar de forma segura y efectiva

La evidencia científica es contundente: la actividad física regular es uno de los pilares fundamentales para un envejecimiento saludable. A pesar de esto, persiste la idea errónea de que superada cierta edad, iniciar un entrenamiento resulta inútil o incluso riesgoso. Los especialistas, sin embargo, desmienten este mito y ofrecen una guía clara para quienes desean mejorar su calidad de vida en esta etapa.

El enfoque correcto: priorizar la adaptación

Patricia Vera, entrenadora especializada en bienestar, explica que el éxito no radica en la intensidad, sino en la metodología. «El objetivo principal no es el rendimiento deportivo, sino recuperar y potenciar las funciones básicas del cuerpo: la movilidad, la fuerza y la autonomía», señala. El proceso debe ser gradual, respetando los tiempos individuales y las posibles limitaciones preexistentes.

En esta fase de la vida, el cuerpo puede presentar pequeñas disfunciones o secuelas de lesiones antiguas, producto del estilo de vida previo y del paso natural del tiempo. Por ello, un plan genérico no es adecuado. La actividad debe ser personalizada, comenzando con ejercicios de baja exigencia para permitir que el organismo se adapte sin estrés.

Los tres pilares fundamentales

La experta recomienda basar la rutina en tres componentes esenciales. En primer lugar, el trabajo de fuerza, crucial para contrarrestar la pérdida muscular asociada a la edad. En segundo término, ejercicios de movilidad articular y flexibilidad, que ayudan a mantener la amplitud de movimiento y prevenir rigideces. Finalmente, el entrenamiento del equilibrio y la coordinación, fundamental para prevenir caídas y mantener la independencia.

Frecuencia, duración y precauciones

Para comenzar, Vera sugiere una frecuencia de dos a tres sesiones semanales, con una duración de entre 30 y 45 minutos cada una. «Es preferible hacer poco y bien, que intentar demasiado desde el inicio y generar fatiga o lesiones», afirma. La técnica correcta debe primar siempre sobre la cantidad de repeticiones o el peso utilizado.

El calentamiento previo y los períodos de descanso son elementos no negociables en esta etapa. El cuerpo necesita más tiempo para prepararse y recuperarse. Complementar la actividad física con una alimentación equilibrada y un sueño reparador completa el círculo virtuoso para una mejor salud integral.

El mensaje final es alentador: crear un hábito de ejercicio es posible a cualquier edad. Iniciar después de los 60 no es un acto de temeridad, sino una decisión informada que puede marcar una diferencia profunda en la vitalidad, el estado de ánimo y la capacidad para disfrutar de la vida diaria con plenitud.

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