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domingo, 15 marzo, 2026
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Los años nuevos, la serie viral sobre la dolorosa agonía de una pareja: Genialidad o puro marketing?

Una autopsia al amor, a la vida de pareja, a la convivencia. Los años nuevos, la serie que está en boca de todos, tiene el mérito de ser como un registro forense de dos que se amaron mucho.

Una cámara registra sin apuro diez años de relación, desde el enamoramiento estruendoso hasta el deceso de las mariposas y de la voluntad de estar juntos. El resultado es esta producción española disponible en Mubi de la que se leen veredictos calamitosos o alabanzas desmedidas, sin término medio.

En una pareja siempre hay uno que ama más. Esa podría ser una de las primeras hipótesis. O uno que ama mal, o que no ama, pero permanece. Todas esas teorías y otras nos traen los novios protagonistas Ana y Óscar (Iria del Río y Francesco Carril), que en una década (un capítulo por año) nos muestran dónde están parados sentimentalmente cada 31 de diciembre y el 1 de enero.

La rotura de un termotanque, una multa a bordo de una moto, un ascensor que se rompe y los deja atrapados. Cualquier situación cotidiana sirve para retratarlos, ahondar en sus distintas reacciones, ver cómo se consuelan o se reprochan. ¿Conclusiones, certezas, culpables? Tal vez nunca aparezcan en los 10 capítulos.

Más que el simplismo de un análisis sobre la infidelidad o el aburrimiento, la serie hace pie en los grises, en lo no dicho a tiempo, en el derecho a dudar y a tomar la relación como una zona de ensayo y error. También parece hablarle a un público «treinti», de treintañeros urbanos que consume series de autor. Los personajes simbolizan cierto nivel cultural, son de la generación del trabajo precario, la adolescencia tardía, y cierta reticencia a la paternidad/maternidad.

Ana Varela Martínez proyecta ir a estudiar a Vancouver. Es cambiante, algo inestable -según su madre-, y cumple años el 1° de enero. Óscar sopla las velitas cada 31 de diciembre, es médico de hospital público y está herido por una reciente ruptura. En la nochevieja de 2015 se produce la intersección y entonces los veremos ir uniendo sus vidas, entre fuegos artificiales, duelos y música del asturiano Nacho Vegas.

Advertencia: la serie no es apta para incapaces de habitar la pausa o disfrutar de largos diálogos. Puede resultar algo frustrante para quienes necesitan golpes de efecto permanentes, para esa audiencia entrenada para el impacto, educada en el sobresalto narrativo o el estímulo constante.

Hay algo bello en la tristeza del declive, y en esa melancolía nos va arrastrando este dúo que crece en las diferencias y los contrastes, pero no puede sostener tanto amor. La historia dirigida por Rodrigo Sorogoyen -coproducción de Movistar+ y la cadena francesa Arte- intenta ahondar en esa noción del otro como un espejo que al principio devuelve adrenalina y, más tarde, agobio.

Estos seres se muevan por Madrid y tienen códigos geográficos propios de los que podríamos quedar afuera, pero lo potente es la universalidad: refieren a toda pareja, a esas capas que se van atravesando, la primera gran discusión, el primer alejamiento, las primeras desconfianzas, el choque de viejos traumas de infancia, los primeros reproches, la queja de quien tuvo que adaptarse más o quién perdió más en ese juego de caminar a la par. ¿Y tú, que has hecho por mí?, pregunta uno de ellos en algún momento del relato, en lo que se vuelve una trompada al espectador.

Imposible deglutir la decena de episodios sin quedarse pensando en lo que el tiempo hace con una pareja y en cómo unir dos mundos anteriores resulta un trabajo de orfebrería. ¿Influye en definitiva en el éxito de una relación el tipo de amor del que venimos, cómo se amaron (o no) nuestros padres y cómo se construyó la identidad de esa familia?

Con reminiscencia lejanas a películas como Antes del amanecer o Siempre el mismo día, el mérito de este producto -más allá de que haya sido acusado de romantizar los vínculos tóxicos, de complejizar las relaciones o intelectualizarlas demasiado- es el deseo que provoca en gran parte de la audiencia: terminamos queriéndolos, rogando que terminen juntos y aprendan a juntar los pedacitos para volver a elegirse.

Ficha

Calificación: Muy buena. Género: Drama. Dirección: Rodrigo Sorogoyen. Protagonistas: Iria del Río y Francesco Carril. Emisión: 10 episodios, por Mubi.

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