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jueves, 12 febrero, 2026
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Verás que todo es mentira: Romería es elegante, poética y desnuda las internas de una familia

Una película jugada, a nivel formal, es la que presentó la española Carla Simón en la competencia del Festival de Cannes en su última edición. Es que Romería le pide al espectador no que participe ni llene compartimientos vacíos, sino que preste atención para no quedarse afuera de la historia de desarraigo que cuenta.

Así como quien viaja a la tierra de sus antepasados en búsqueda de certificar su filiación para conseguir tal o cual ciudadanía, Marina (Llúcia García), que fue huérfana de bebé y fue criada por la familia materna en Barcelona, ya mayor, y como estudiante de cine, en 2004 viaja a la ciudad costera gallega de Vigo (Galicia). Lo hace no solo para tomar contacto con la familia de su padre, sino que necesita las firmas de sus abuelos paternos en el certificado de defunción de su padre -ni siquiera figura que él tuvo una hija- para poder solicitar una beca universitaria.

Verdad o mentira

Pero poco a poco empieza a entender que todo lo que le contaron con respecto a su padre (y a su madre) tal vez no haya sido lo que realmente ocurrió. Cuando habla con tíos, tías, primos y sobrinas, a quienes desconocía, las contradicciones se hacen evidentes.

Se lleva bárbaro con su tío Lois (Tristán Ulloa), pero el desafío será encarar a sus abuelos paternos (Marina Troncoso y José Angel Egido) que -descubre Marina- poco menos que escondieron a su padre cuando éste cayó enfermo en un combo que incluía la adicción a las drogas y el SIDA.

La directora Carla Simón, cuyas películas anteriores, Verano 1993 (2017, premiada en Berlín y en el BAFICI) y Alcarrás (2022, ganadora del Oso de Oro en Berlín) guardan cierto parentesco con Romería, se juega con decisiones de forma. Por ejemplo, la lectura en off del diario que escribió la madre de Marina, con fechas precisas, y el correlato con los lugares que está visitando la protagonista.

Redobla la apuesta

Si esta intercalación puede o no desconcertar, pasada la mitad del metraje la directora redobla su apuesta: hay como una dramatización de lo que Marina descubrió con respecto a sus padres, con la propia Marina encarnando en pantalla a su madre, contando cómo Marina imagina que habría sido la vida de sus progenitores antes de su nacimiento.

Según el Diccionario de la Real Academia española, el significado de la palabra romería sería un “Viaje o peregrinación”. Y vaya que Marina encontrará mojones en su camino.

A Simón parece no temerle a lo sensacionalista y muestra cómo los padres de Marina se drogan casi en primer plano. La película es mucho más ambiciosa que sus antecesoras (Simón continúa rodando cortometrajes entre sus largometrajes) y deja la sensación de que la búsqueda de la identidad siempre es tan necesaria como saber conocerse a uno mismo.

“Romería”

Buena

Drama. España / Alemania, 2025. 112’, SAM 16. De: Carla Simón. Con: Llúcia García, Tristán Ulloa, Mitch Martín, José Angel Egido. Salas: Cinépolis Recoleta, Lorca, Atlas Patio Bullrich, Showcase Belgrano y Norcenter.

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