Si se ve la foto sin conocer la historia detrás de ella, pareciera que alguien intentó hacer un turrón casero y le salió mal. Pero todo es mucho más complicado y misterioso: lo que muestra la imagen es uno de los 9 bloques secuestrados hace un mes en el departamento de dos bielorrusos en pleno centro de Mar del Plata. Aun nadie sabe exactamente qué son o para qué los fabricaron.
Ya se hicieron al menos tres pericias sobre el material y es poco lo que se pudo avanzar.
La primera estuvo a cargo de la Policía Bonaerense, que arrancó con el caso, y reveló la presencia de distintos elementos, entre ellos el tantalio, un metal extraño y escaso usado en la industria electrónica y bélica.
La segunda, a cargo de la Policía Federal –que recibió muestras dos semanas después– confirmó este martes que no se trata de droga o explosivos.
No es droga. No es explosivo. Pero, ¿qué es? Y lo que parece igualmente importante: ¿para qué iban a ser usados los bloques?
Eso es lo que está investigando la Justicia Federal de Mar del Plata que, por las dudas, caratuló la causa como posible «terrorismo» pero no ordenó aun la detención de los bielorrusos que estuvieron demorados poco tiempo y fueron dejados en libertad. No están prófugos porque aun nadie sabe de qué acusarlos: ¿portación de semillas? ¿manejo extraño de sustancia similar al cemento?
Lo de las semillas suma intriga. Muchas están mezcladas en los 9 bloques pero otras estaban guardadas en frascos en el departamento. La Policía determinó que no se trata de cannabis y así lo comunicó al juzgado que ahora deberá recurrir a algún especialista en botánica para desenredar esta madeja. Un primer examen de la Bonaerense sostuvo –a ojo– que se trataba de mijo.
En plena temporada
Los bielorrusos –nacionalizados argentinos– fueron detenidos el 1° de febrero pasado en un departamento de La Rioja al 2800, en centro de Mar del Plata, luego de que los vecinos escucharan una violenta pelea y llamaran al 911.
Dentro del departamento los policías de la comisaria 2° encontraron cocaína y marihuana para consumo personal y dos revólveres. Hasta ahí todo más o menos normal. La cuestión es que en la cocina había una serie de envases plásticos como los que se usan para delivery de comida pero llenos de una sustancia extraña.
Hace unos días una comisión de la SIDE y un funcionario del FBI fueron a Mar del Plata a examinar el terreno y evaluar la gravedad de la cuestión. Se encontraron con que el hombre que les alquilaba el departamento había tirado todas sus pertenencias a la basura. Y ellos se habían ido.
Los dos hombres declararon ser programadores de sistemas informáticos. Fueron identificados como Aliaksadr Maskevich (33) y Mikhael Bilida (35). Más tarde se determinó que en su momento habían viajado a Moscú y regresado vía Turquía y, al menos Maskevich, había andado por la triple frontera.
Tiene dos cruces a Brasil en agosto de 2024 por el Puente Tancredo Neves que une las ciudades de Puerto Iguazú (Argentina) y Foz do Iguazú (Brasil).
Tras un breve paso por la Justicia provincial, por las características del caso la investigación pasó al juzgado Federal de Mar del Plata N° 3 a cargo de Santiago Inchausti, que inició la causa N° 779/2025, caratulada “Imputado: Maskevich, Aliaksandr y otro s/ infracción al art 306, INC. 1° del Código Penal«.
La figura penal aplicada está incluida en el artículo 41 del Código Penal: «Cuando alguno de los delitos previstos en este Código, en leyes especiales o en las leyes que incorporen al derecho interno tipos penales previstos en convenciones internacionales vigentes ratificadas en la República Argentina, hubiere sido cometido con la finalidad de aterrorizar a la población u obligar a las autoridades públicas nacionales o gobiernos extranjeros o agentes de una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo, la escala se incrementará en el doble del mínimo y el máximo».
Por eso sonaron las alarmas y se dio intervención a todos los organismos con competencia en crimen organizado y terrorismo. La hipótesis es alarmante pero por ahora es solo eso, una hipótesis. Aunque es sospechoso que los bielorrusos no hayan dado una explicación satisfactoria de lo que había en su cocina.
Extraoficialmente hablaron de pesos para prensar papel (para explicar los extraños bloques) y de cultivo de semillas de lino y trigo orgánicos usando el cemento como base para macetas. Pero, ¿por qué meter semillas en los moldes con la mezcla tipo cemento? ¿Para qué querrían prensar papel?
Por lo pronto el juzgado federal de Mar del Plata dio intervención a la Unidad Fiscal Especializada en Criminalidad Organizada (UFECO) a cargo de Santiago Marquevich, a la Unidad de Información Financiera (UIF) y al Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal que este martes elevó las pericias químicas al juzgado confirmando que no se trata ni de explosivos ni de droga.
La brigada de la DUIA viajó a La Mar del Plata a tratar de contactar testigos y recopilar posibles grabaciones de cámaras de seguridad. También se encomendó a Interpol chequear si alguno de los dos bielorrusos tiene vinculación con organizaciones criminales o terroristas y se informó al Comando Tripartito a través del Departamento Investigaciones Especiales NEA
«Cabe destacar que en la fecha se recibió copia de oficio judicial librado por la UFI actuante dirigido a la SIDE ordenando que conforme al artículo 4° bis de la Ley N° 25.520, modificada por el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 614/2024, se preste colaboración con la fuerza policial interviniente en la presente investigación (DUIA de la PFA) en la producción de tareas de su especialidad (conf. art. 8 bis de la norma)», dice un parte interno.
A un mes del comienzo del incidente ya no se descarta nada. Ni siquiera pedirle ayuda a un buen botánico para que identifique las semillas y su posible uso en los bloques, parte importante de un misterio que tiene despistadas a las autoridades.
MG