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Vendimia en Mendoza: Villarruel perdió el vuelo, llegó tarde y escuchó las quejas de productores por la caída de ventas

Arrancó la Vendimia política y económica en Mendoza, con gran preocupación por la caída sostenida del negocio del vino, aunque en un auditorio de mayoría de políticos y empresarios afín al gobierno nacional.

El desayuno de la Corporación Vitivinícola (Coviar) comenzó pasadas las 11.30, entre otros motivos por esperar a la vicepresidenta Victoria Villarruel que perdió el primer vuelo a Mendoza, después de haber estado en el Congreso el viernes por la noche.

El propio Javier Milei en su discurso de apertura de sesiones remarcó que los funcionarios no viajarán en vuelos privados, como acostumbraban. En el primer vuelo de línea viajaron el ministro del Interior, Guillermo Francos; el ministro de Defensa, el mendocino Luis Petri; el secretario de Turismo y Deportes, Daniel Scioli, y el secretario de Industria, Juan Pazo.

La vicepresidenta viajó en otro vuelo comercial, y llegó cerca del mediodía. El gobernador radical Alfredo Cornejo, que ya aceptó participar del convite del Pacto de Mayo, la recibió y esperó la presencia de la vice para arrancar con el encuentro de los productores y bodegueros.

La Coviar es un organismo mixto (público y privado) que gestiona las acciones para cumplir con los objetivos del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2030 (PEVI), para potenciar su desarrollo. La integran 13 cámaras empresarias y productivas de todo el país, el INTA e INV en representación del Gobierno Nacional y los gobiernos de las provincias vitivinícolas.

En su discurso, el presidente de Coviar, Mario González, celebró que pueda realizarse el encuentro en un clima de diálogo entre el sector público y privado. «Frente a todo contexto, favorable o adverso, nacional o internacional, la vitivinicultura argentina mira al futuro con optimismo porque tenemos un plan, un horizonte común, construido por consenso y de forma participativa, al que todos queremos llegar», destacó.

Destacó la urgencia de mejora de la economía: «Necesitamos previsibilidad, reglas claras y lograr competitividad«, dijo el dirigente empresario.

Y remarcó: «La Viticultura Argentina tiene enormes posibilidades de crecer en el mercado mundial de vinos. Para lograr crecer en el exterior, necesitamos aumentar la promoción y la presencia en el mundo, como también lograr acuerdos comerciales favorables que nos aumenten la competitividad».

Los productores y bodegueros aprovecharán la visita de funcionarios nacionales para que la gestión Milei ratifique que no se aplicarán retenciones a las exportaciones. El proyecto inicial de Ley Ómnibus, le aplicaba un 8% de retenciones al vino y en comisiones, se le quitó y volvió a 0%, como a la yerba mate, el maní y otros productos regionales.

La vitivinicultura argentina como economía regional tiene al año 2023 un total de 204.848 hectáreas cultivadas con vid, distribuidas en 23.046 viñedos y que están en manos de 17.000 productores. Y como economía regional genera 113.070 puestos de trabajo directo, según datos del Observatorio Vitivinícola Argentino.

Argentina es un actor central de vitivinicultura mundial. «Somos como país el 7º mayor productor mundial de vinos; el 10º mayor consumidor, el 11º mayor exportador mundial en volumen y el 2º mayor exportador de jugo concentrado de uva del mundo. El vino es parte de la cultura y de la mesa de los argentinos y contribuye a construir identidad y marca país en todo el mundo», sostuvo el presidente de Coviar.

Caída de ventas

Durante la semana, como antesala de Vendimia, el economista Javier Merino presentó el informe de Coyuntura del Vino, que lo realiza todos los años, por iniciativa del Banco Supervielle.

La edición 2024 fue la número 10 y permitió hacer el balance de una década. «En 10 años, la facturación de la industria del vino cayó un 42%, casi la mitad de lo que se vendía en 2013. Se han perdido inversiones, empleos y participación en el mercado mundial», según los datos del informe.

Merino consideró que se viene una etapa de fusiones y adquisiciones. «Posibles acuerdos de negocios conjuntos entre productores y bodegas para sobrevivir, porque las bodegas no van a invertir en propios viñedos, pero necesitan asegurarse uvas de calidad», precisó.

El consultor dijo que puede mejorar el panorama de la industria si baja la inflación y se reactivan las ventas en el mercado interno. Pero, remarcó, «se necesitan nuevas inversiones y financiamiento externo para crecer».

Los factores de éxitos, en estos últimos años, según el estudio comparativo de 50 bodegas, fueron haber apostado a segmentos más altos de precios (los vinos de menor precio facturan la mitad que hace 20 años), y haberse enfocado en el mercado de Estados Unidos.

Otra acierto para crecer ha sido la profesionalizaron de la gestión (muchas bodegas eran pymes familiares) y haber innovado en formatos de producto, procesos, y en la comercialización, como colocar importadores propios en el exterior.

En cuanto a las exportaciones, el informe remarcó la desventaja competitiva con países productores. “Se pagan el doble de aranceles que Chile. Necesitamos tratados de libre comercio como nuestros vecinos”, dijo Merino.

Reclamos y elogios

Como cierre de los encuentros empresariales, este sábado al mediodía se realiza el Agasajo de la Vendimia, organizado por Bodegas de Argentina, entidad que agrupa a más de 250 socios, nacionales e internacionales.

El encuentro bodeguero no ocurre en una bodega en producción, sino en el remodelado espacio Arizu que perteneció a una vieja bodega construida en 1888, en calle San Martin al 1500 de Godoy Cruz.

La bodega fue propiedad de la familia Arizu por 90 años y en 1978 pasó a manos del Grupo Greco. Después, en 1980 fue intervenida por el Gobierno Nacional y continuó funcionando como Bodegas y Viñedos Arizu hasta 1991, cuando cerró definitivamente sus puertas.

El presidente de Bodegas de Argentina, Walter Bressia, será el encargado del discurso, que girará en torno a mantener la quita de las retenciones a las exportaciones de vino, el pedido de una baja de la inflación que afectan la subsistencia del sector y la necesidad de estabilizar la macroeconomía para recuperar exportaciones.

En el agasajo, al que concurrirá unas 650 personas y los funcionarios nacionales, se servirán cerca de 50 etiquetas de 20 bodegas.

Financiamiento

Durante el Foro de Inversores de Mendoza, organizado por el Consejo Empresario Mendocino y el gobierno provincial, a propósito de Vendimia, se discutió sobre la situación de la industria del vino, También se incluyeron foros de debate y networking de turismo, franquicias, energía, minería y negocios tecnológicos.

Los participantes escucharon al secretario de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación, Juan Alberto Pazo, quien anunció líneas de créditos por $72 mil millones para el sector productivo.

El funcionario anunció que habrá un financiamiento a cinco años proyectos que busquen mejorar la eficiencia hídrica, como impermeabilización de cauces y canales y compra de equipos de riego. Otra línea apuntará a la compra de tractores y equipamiento en general, a la modernización de plantas y a la instalación de malla antigranizo.

Pazo dijo que la herramienta crediticia estará disponible en las próximas semanas, en bancos públicos y privados, con una tasa Badlar +4% y un tope máximo de 115% para los primeros dos años.

Detalló que, de los $72 mil millones, unos $40 mil millones se destinarán a capital de trabajo y los $30 mil millones restantes, a inversiones en infraestructura.

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