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El sabor agridulce de la temporada

La intendencias de Mar del Plata y Villa Gesell chocan sobre la cantidad de turistas 

El Ente Municipal de Turismo de La Feliz dijo «tuvimos el segundo mejor arranque en su historia”. Otros municipios no lo ven así.

No todo fue café, agua y sonrisas para la foto. El jueves pasado, Augusto Costa -Ministro de Producción, Ciencia e Innovación bonaerense- desembarcó en Mar del Plata con la idea de llevarse una medición clara del verano sobre el impacto de la devaluación y las primeras medidas del paquete de «shock» de Javier Milei. El ministro, sin embargo, se chocó con realidades muy distintas: durante la mesa que se conformó en el Torreón del Monje, hubo intendentes que blanquearon fuertes diferencias a la hora de trazar su balance del verano.

La convocatoria del funcionario del gobernador Axel Kicillof se destacó, en principio, por el amplio nivel de participación. El encuentro logró reunir a casi todos los jefes comunales de la Costa Atlántica, sin distinción de colores políticos. Estuvieron referentes del PRO como Juan Ibarguren (Pinamar) y Guillermo Montenegro (General Pueyrredon), quien solía ser esquivo a este tipo de acciones provinciales.

La lista de presentes se completó con Hernán Arranz de Monte Hermoso; Sergio Bordoni de Tornquist; Esteban Reino de Balcarce; Walter Wischnietzvky de Mar Chiquita; Gustavo Barrera de Villa Gesell; Arturo Rojas de Necochea; Miguel Gargaglione de San Cayetano; Pablo Garate de Tres Arroyos y Sebastián Ianantuony de General Alvarado.

Barrera de Villa Gesell dio la nota al protagonizar uno de los momentos más tensos de la reunión cuando decidió salir al cruce de Montenegro de General Pueyrredón. Si bien algunos quedaron sorprendidos, las diferencias entre los intendentes no son novedad: de hecho, ambas gestiones ya habían expresado posturas antagónicas al dar su primera visión de la temporada.

Esta semana, el presidente del Ente Municipal de Turismo y Cultura, Bernardo Martin, dijo que Mar del Plata «tuvo el segundo mejor arranque en su historia”, después de relevar la llegada de 307.680 visitantes en la primera semana de enero. «Estamos muy conformes», ratificó el funcionario que también participó de la reunión encabezada por el ministro Costa.

El intendente de Villa Gesell, en cambio, lanzó una adveretencia desafiante en sus redes a principios de mes. «Quien habla de una excelente temporada miente. Hay mucha preocupación e incertidumbre. La plata no alcanza, las reservas se paralizaron y muchas se cayeron», sentenció a través de X.

Ese mismo contrapunto se trasladó al encuentro con Augusto Costa. Al exponer, Montenegro ponderó los números de visitas frente al contexto económico e hizo énfasis en el auge del «turismo joven»: según sus mediciones, el 44 por ciento de la personas que hoy eligen vacacionar en Mar del Plata tienen entre 18 y 35 años. Barrera, entonces, pidió la palabra y levantó la temperatura en el Torreón.

«Yo no concuerdo con Montenegro: esta es la peor temporada de la historia» desmintió el hombre de Gesell, quien insistió: «Este intendente no puede decir que la temporada la está salvando con los jóvenes porque este público nosotros también lo conocemos bien, y sabemos que los jóvenes sólo compran fideos y fernet».

Si bien se mostró cauto y no ventiló las contradicciones en público, el ministro reconoció algunas diferencias al compartir sus reflexiones a la prensa. «Vemos que en ciertas localidades hubo una caída muy fuerte y en otras se mantuvo o está inclusive un poquito por arriba, con lo cual, ese fenómeno todavía lo estamos tratando de entender» planteó Costa, aunque no dudó en concluir que la temporada es «muy compleja».

No hay plata…

Más allá de las lecturas políticas, lo cierto es que ningún dato de consumo arroja un panorama alentador por estos días. La Unión del Comercio, la Industria y la Producción (Ucip) advirtió durante diciembre en Mar del Plata una retracción económica del 12 por ciento, que confirma una tendencia a la baja en la actividad por décimo mes consecutivo.

El mismo diagnóstico se escucha en boca de los hoteleros. Si bien en el segundo fin de semana del año repuntaron las reservas, los números están lejos de mostrar un «verano a tope». «Ahora tenemos una ocupación de entre el 70 y el 80 por ciento pero tendríamos que estar al 100 por ciento», lamentó un empresario consultado por Página/12, mientras que el responsable de otro establecimiento confirmó: «Siendo realista, el balance no es bueno».

Otro termómetro del impacto del ajuste que instrumentó Milei se ve reflejado en el tiempo de estadía. Referentes del sector advierten que las vacaciones duran cada vez menos para los turistas. «Hoy la estadía promedio es de 3 a 5 noches pero antes, en una temporada buena, era de una semana a diez días», coincidieron en dos hoteles marplatenses.

Febrero, la gran apuesta

Pese a la difícil coyuntura, algunos operadores conservan la ilusión y mantienen expectativas de cara a febrero. Para Mar del Plata, al menos, se trata de un mes con un significado especial por los festejos de los 150 años de su fundación. Hay fuertes gestiones desde el ámbito público y privado para conmemorar el aniversario con importantes atractivos, aprovechando la coincidencia con el fin de semana largo de Carnaval.

«Hay muchísima consulta, pero poca reserva. Quizás febrero puede salvar la temporada. Tenemos que tener en cuenta que la gente está mirando muy atentamente las medidas económicas que se tomaron en el último tiempo para decidir si va a viajar o no», señalan en el ámbito hotelero

El propio Costa se mostró optimismista y prometió gestiones para paliar las consecuencias de la política nacional. «Si logramos darle certidumbre a la gente para que sepan que van a poder pagar precios razonables, que van a estar cuidados, que van a tener beneficios, entonces podría haber más turismo espontáneo y creemos que febrero va a tener esas características», auguró el ministro bonaerense.

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