El zoológico de Lisboa mantiene una amplia colección de animales, mientras que el Ecoparque de Buenos Aires traslada a la mayoría de sus ejemplares a santuarios y se enfoca en programas de conservación.
En una visita reciente al zoológico de Lisboa se observaron tres elefantes, tres rinocerontes, cuatro jirafas, un león, dos leonas, un tigre y varias cebras, entre otros animales. Días después, en el Ecoparque porteño, el exzoológico fundado por Sarmiento en 1874, se constató que de los animales grandes solo conserva un puma rescatado y un par de ejemplares de dos especies: padre e hijo jirafa y padre e hijo hipopótamo.
Desde 2016, el Ecoparque traslada a los demás animales hacia «santuarios», mayormente fuera del país, y ahora se dedica a programas de protección de especies en riesgo.
En un momento de la historia, tener animales cautivos para estudio y esparcimiento fue signo de modernidad. Sin embargo, debido a una nueva vida para ellos en entornos más naturales y a la presión ecologista, se empezaron a desarmar algunos zoológicos, como el de Palermo.
El zoológico de la capital portuguesa, si bien también cuenta con planes de rescate animal, mantiene su amplia colección de ejemplares en amplios espacios. La entrada cuesta 31 euros. El Ecoparque es gratis para los porteños. Hay liebres, pavos reales, patos y lagartos overos sueltos.
