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En Netflix, tick, tick… BOOM! es la mejor película que pueden encontrar

¿Lin-Manuel Miranda hizo el mejor musical del año? Lin-Manuel Miranda hizo el mejor musical del año. Y además, en su debut como director de cine, lo hizo con Andrew Garfield (El sorprendente Hombre Araña), quien en su vida había participado en algo que se asemejase a un musical.

Si ya había por qué frotarse las manos antes de sentarse en el sillón para disfrutar por Netflix la conjunción de dos monstruos del musical, como Miranda y Jonathan Larson, viendo tick, tick… BOOM! no queda más que emocionarse, aplaudir y sentir que si se nos eriza la piel es porque estamos viendo algo distinto. Unico.

Y lo mejor es que la imaginación y el poder creativo de Miranda se suman a las canciones originales de Jonathan Larson, que son excepcionales y mantienen su potencia. Es una producción en la que las palabras indispensables para el disfrute están al tope de la lista.

Andrew Garfiled, del Hombre Araña a encarnar un personaje único. Foto Netflix

Pasión. Talento. Amor.

Miranda, ganador del Pulitzer y varios Tony por Hamilton, se preguntó de qué forma abordaría la obra de Larson, pero no de una manera convencional. tick, tick… BOOM! no es la mera traslación de la obra, que era un monólogo y luego de la muerte de Larson el dramaturgo David Auburn (La prueba) la convirtió en otra. Aquí se estrenó en el Maipo Kabaret en 2012 y saltó a la Ciudad Cultural Konex, ya con los tres intérpretes de esa renovada versión, dos de ellos haciendo varios personajes.

Jonathan Larson trabajaba en un “diner” mientras escribía la obra que, creía, iba a cambiar al mundo. Foto Netflix

El filme no es teatro filmado -como pasó con Hamilton– y es infinitamente distinto -afortunadamente- a En el barrio, la insulsa adaptación del musical In the Heights de Miranda que dirigió Jon M. Chu.

¿Por qué?

Porque Miranda coreografió cada escena logrando un crescendo poco habitual en la traslación de los musicales al cine. Mantuvo la historia, con los temores las ansiedades e inseguridades de Jon, pero también de su novia Susan y su amigo Michael, y logró algo verdaderamente luminoso.

Andrew Garfield nunca había cantado en un musical. Miranda confió ciegamente en él. Foto Netflix

Seguir los sueños

Jon se plantea lo que muchos habrán hecho en algún momento, ante la disyuntiva de qué hacer con su vida. ¿Renunciar al puesto en un diner como mesero y largarse tras su pasión? ¿O hacer como Michael, su amigo de la infancia, que abandonó el camino del arte para tener una seguridad económica trabajando en Wall Street?

¿Seguir un sueño o bajarse del tren?

Vanessa Hudgens (“High School Musical”), otra que se destaca en el drama musical. Foto Netflix

Es 1990, Jon tiene 29 años y hace ocho que viene masticando, amasando el musical que, está seguro, cambiará al mundo. En semanas cumple 30 y siente que se le acaba el tiempo, se le va la juventud y no ha logrado nada más que escribir y reescribir una obra que nunca montó. Cuando finalmente va a realizar un workshop de Superbia, el musical en sí, invitando a productores y amigos, para ver si logra que alguien se interese y saltar a un escenario en Nueva York, su novia Susan le plantea mudarse y cambiar de vida.

Desesperado en su búsqueda creativa -sabe que debe escribir una canción para el segundo acto, sugerencia nada menos que de Stephen Sondheim (un Bradley Whitford casi irreconocible)-, se siente bloqueado. No le sale una letra, una corchea. Nada.

La adaptación de Lin-Manuel Miranda es ingeniosa. Foto Netflix

Y el tiempo pasa, las deudas se acumulan, en cualquier momento le cortan la electricidad, la ansiedad va en aumento… tick, tick… BOOM! es un musical semiautobiográfico, y Miranda cuenta más que el proceso creativo que atravesó Jonathan Larson, quien cinco años más tarde no llegaría a ver el debut de su obra Rent porque murió de un aneurisma la noche anterior del estreno. Miranda va del diner al departamento de Jon, muestra la inventiva de Jon de escribir una canción sobre el azúcar a las fiestas en su casa. Son los ’90, sí, y el sida no solo asola, sino que acecha y se lleva amigos.

¿Era tick, tick… BOOM! un germen de Rent? Puede ser. El talento de Larson como compositor es tan abrumador en tick… como en Rent.

Jon (Garfield) junto a Susan (Alexandra Shipp), la mujer que ama, y… Foto Netflix

Y ahí está Andrew Garfield, a quien Miranda vio en una nueva puesta de Angels in America y no lo dudó, aunque no sabía si podía cantar. Su entrega es total, y a no extrañarse si está nuevamente nominado en la temporada de premios que se viene. Vanessa Hudgens -que fue Mimi y fue Maureen en distintas puestas de Rent– no es Susan, sino Karessa, integrante del elenco de Superbia.

Susan es encarnada por Alexandra Shipp (Storm en las últimas de X-Men), Robin de Jesús (algunos capítulos de La ley y el orden: Unidad de víctimas especiales; Emory en -vengan de a uno- ese bodrio que fue la película Los chicos de la banda) es Michael, y MJ Rodriguez, la primera actriz trans en ser nominada a un Emmy, por Pose, interpreta a una compañera del diner, cuyo cocinero es el propio Lin-Manuel Miranda, en un cameo.

En la temporada de premios que se avecina, Andrew Garfield debería tener un lugar asegurado. Foto Netflix

Y sí, al final de la película aparecen filmaciones originales de Jonathan Larson, en el diner, en la obra y en distintas situaciones.

¿Hace falta decir que recomendamos fervorosamente tick… tick Boom!?

“tick, tick… BOOM”

Excelente

Drama musical. EE.UU., 2021. 115’, SAM 13. De: Lin-Manuel Miranda. Con: Andrew Garfield, Vanessa Hudgens, Alexandra Shipp, Robin de Jesús., MJ Rodriguez. Disponible en: Netflix.

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