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El Gobierno interviene en las exportaciones de gas para hacer un canje con Chile

La secretaría de Energía le avisó a las productoras de gas que una empresa estatal se encargará de sus exportaciones. IEASA (ex Enarsa) coordinará el grueso de los despachos externos a Chile. El objetivo, según el Gobierno, es aceitar la relación comercial con el país trasandino y evitar importaciones de gas en el invierno.

La injerencia del Estado en las exportaciones  “hace pensar en una suerte de Junta Nacional de Granos, pero en el gas”, según el ex ministro de Energía Juan José Aranguren. El ex funcionario entiende la lógica política y económica de la decisión oficial, pero advierte que es “una intervención, y una vez que el Estado interviene en algo está demostrado que luego es muy difícil de salir”.

La suba de los productos energéticos puso a las productoras de gas en una situación impensada. En el país, les pagan US$ 3,50 por su producción (en millón de BTU, la unidad de medida del sector). En Chile calculan que pueden conseguir el doble (US$ 7) o más, porque si ese país recurre a importaciones de GNL, el costo se le iría a US$ 30.

Pero esta ganancia por mayor precio no será capturada por las compañías, sino por el Estado. El secretario de Energía, Darío Martínez, instruyó a IEASA para que coordine las exportaciones de gas a Chile con las empresas de ese país. Aún no están claros los detalles de la operación.

La idea del Gobierno es venderles 11 millones de metros cúbicos diarios de gas a Chile entre enero y abril. El intercambio comercial sería por el equivalente a entre US$ 300 millones y US$ 400 millones.

Argentina le propondrá a Chile una suerte de canje. El país le exportará ahora, pero Chile lo devolverá entre mayo y agosto. Las compañías trasandinas recurrirán, en ese momento, a GNL importado que cederán a la Argentina. Se trata del invierno, cuando la producción local no puede cubrir la demanda.

“Es muy poco probable que alguien en Chile quiera comprometerse a tomar gas ahora que ya había acordado a comprar a US$ 4 con un ‘swap’ (canje) por GNL en el invierno 2022, con precio incierto y alta volatilidad en el mercado internacional”, plantea Mauricio Roitman, ex presidente del ente regulador (Enargas), donde fue elegido por concurso.

El GNL está por las nubes. Se lo comercializa a US$ 30 por millón de BTU. Las economías más grandes, camino al invierno, están convalidando altos precios, porque necesitan calefacción y gas para sus industrias.

En el invierno sudamericano (o el verano de las mayores economías), se estima que el precio del GNL bajará a US$ 15. Allí Chile tendrá que comprar para devolverle a Argentina lo que requirió entre enero y abril.

Con esta receta, el Gobierno cree que podrá disminuir las importaciones para el invierno. Chile se encargará de comprar una parte del GNL que Argentina necesita. Será la devolución de la exportación de gas hecha durante el verano.

De esta forma, la mayor renta por la suba del gas no la capturan las empresas, sino el Estado.

 “Las compañías locales van a cobrar un precio que los dejará satisfechos, pero aún no lo podemos decir”, explicaron fuentes oficiales.

“La idea es que por cada molécula de gas entregada, después haya una molécula devuelta”, plantea el Gobierno.

“Lo que están haciendo tiene lógica económica, y ellos dirán que es buen para IEASA (una empresa estatal) y, por ende, que es un beneficio para todos”, lo describe Aranguren.

“Pero se trata de una intervención del Estado. Como cada intervención estatal, después no se sabe cuándo termina. Ya lo vemos en Cammesa (la mayorista del sistema eléctrico), que solo debería decidir el despacho de máquinas más eficientes -para la generación eléctrica-, pero en los hechos administra todo la generación eléctrica, hasta la exportación a Brasil”, plantea el ex ministro.

“El gobierno va a volver a cometer el mismo error que ya cometió hace varios años. Si Argentina quiere venderle gas a Chile tiene que reconstruir la confianza. Querer facturarle precios de GNL, primero, no va a tener éxito; segundo: va a destruir la poca confianza que se pudo volver a ganar con mucho esfuerzo desde 2016. Es pegarse un tiro en el pie por segunda vez. Y encima por muy poca plata. Un nivel de improvisación pocas veces visto”, critica Roitman.

En las empresas mascullan enojo por esta medida, pero solo hablan sin permitir que se los cite. 

Tres empresas poseen contratos de abastecimiento “firme” a Chile, y no serán alterados. Pero el resto del mercado se maneja en la modalidad “interrumpible”, es decir que exporta cuando puede. Allí estará IEASA para coordinar esas posiciones.

Para exportar en contratos “interrumpibles”, las empresas deben pasar por la autorización de la secretaría de Energía. En verano, como sobra gas, eso no debería ser un problema: la exportación es factible cuando están cubiertas las necesidades domésticas.

“Con esta instrucción de la secretaria de Energía a IEASA, es probable que Energía no avale exportaciones fuera de su plan”, dicen en una empresa que pidió no ser identificada.

Chile necesita gas para sus centrales térmicas. Estas generadoras de electricidad estarán a full durante el verano. La idea del Gobierno argentino es dejar todo cerrado antes de diciembre. En ese momento, Chile debe hacer la planificación de compras que hará los próximos meses.

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