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Pepe Monje, el padre de Maradona que también es bombero

Desde hace casi 40 años Pepe Monje es una cara conocida en televisión, cine y teatro. De aquel chico de Señorita maestra y Pelito, a principios de los ’80 a este presente como el padre de Diego Maradona en la serie Maradona, sueño bendito, de Amazon Prime Video, pasó casi una vida entera. Pero para Monje hay algo intacto: la manera cuidadosa al extremo en cómo el actor selecciona sus personajes.

“No creo en la necesidad constante de estar, me parece que satura. Me satura a mí y también a los demás. En definitiva, la actuación es un camino que me permite comunicarme mejor con los míos”, asegura. Ahora, además, protagoniza la obra Detrás de esa puerta, dirigida por Eduardo Lamoglia, en El Tinglado y sigue siendo parte del Cuartel de Bomberos Voluntarios de La Boca, desde 2013.

Esta etapa de pandemia que desestabilizó tanto el trabajo de muchos artistas, fue una prueba que Monje encaró con otra actitud. “Los actores siempre pasamos ‘pandemias’ personales porque nuestro trabajo tiene muchos baches, tiempos de espera. Pero a mí me gusta eso, porque me permite absorber vivencias que, estando todo el tiempo ocupado, no podría experimentar”, asegura.

Pepe Monje. “No creo en la necesidad constante de estar, me parece que satura”. Foto. Juano Tesone.

Incursionar en otros ámbitos

-¿Cuáles serían esas experiencias, por ejemplo?

-Puede ser cualquier cosa. Yo incursioné en la náutica, en aprender a templar chocolate y el hecho de ser bombero voluntario también entra ahí. Hay que incursionar en otros espacios para poner en crisis al actor, porque eso es lo que te da herramientas para que el trabajo actoral no se vuelva automático. Todo eso te alimenta y así, con cada trabajo es como empezar desde el kilómetro cero.

Pepe Monje (a la izquierda, con lentes oscuros) trabaja hace casi diez años con los Bomberos Voluntarios de La Boca.

-Todas son actividades muy distintas entre sí.

-Me di cuenta que, inconscientemente, fui buscando los cuatro elementos básicos de la Naturaleza: agua, fuego, tierra, aire. Siempre son espacios donde puedo renovarme. Pero también puede ser una escapada al mar para, simplemente, disfrutar de lo bello de la vida. Además, esos tiempos entre un trabajo y otro, me sirven para manejar la ansiedad de querer todo ya.

Monje cuenta que siempre prepara sus personajes consultando a un profesor de filosofía, Gustavo Daujotas, y al musicalizador y DJ Bobby Flores. “Me interesa tener otras miradas. Con la filosofía, Gustavo siempre me lleva para el lado del mito. Bobby busca el tema musical que identifique una situación o a un personaje, porque creo que cada uno tiene un ritmo determinado, un ritmo cardíaco como base”.

El papá del Diez

Pepe Monje. Actor y bombero, ya lleva varias décadas en el medio. Foto: Juano Tesone.

-¿Cómo fue la experiencia de contar la vida de un personaje como Maradona y, además, en rol de su padre, Don Diego?

-Primero tuve que sortear varias inseguridades, porque estaba un poco descreído de la ficción. Me llamaron para el casting y no estaba preparado, pero fui. Por suerte, aún no sabía la magnitud que tenía el proyecto. Cuando me confirmaron, ya estaba entusiasmado con el trabajo, primero porque hay un timing distinto que te actualiza y, además por las posibilidades que te abren estas plataformas.

-Y ahí te metiste en la piel de Chitoro, nada menos que el padre del ídolo.

Pepe Monje como el padre del ídolo, acá interpretado por Nicolás Goldschmidt, en “Maradona: Sueño Bendito,” Foto: Amazon Prime Video.

Me tocó un personaje amado por los espectadores, el padre y la madre no son juzgados como sí pasa con otros. Cuando​ empezamos a filmar, Diego todavía estaba en este plano y como lo hicimos cronológicamente, fue más fácil asimilar todo e ir creciendo a la par del personaje. Fue interesante formar parte de ese derrotero que fue el contexto donde se fue armando un mito único como el de Maradona.

-Tal vez no hay tanta información sobre su padre como sobre otras figuras importantes en la vida de Diego.¿Cómo lo trabajaste?

-Es cierto, en el inconciente colectivo tal vez no está tan armada la figura de Chitoro, pero por eso me dio más libertad para su construcción. Tuve que engordar varios kilos, achinar la sonrisa. Es alguien que está bastante en silencio, pero siempre presente, dos o tres pasos atrás de Doña Tota, la madre. En algún punto me recordó mi propia relación con mi papá, como telepática, pero muy estrecha.

También en teatro

-En teatro estás en una obra “Detrás de esa puerta”, que aborda un género poco habitual en escena como el policial. ¿Qué te llamó la atención para hacerla?

– El policial o el terror son géneros poco frecuentados en el teatro. Pero en este caso me tentó el hecho de que abordara un costado más de suspenso psicológico. Además, la propuesta me sacó del ostracismo y quería ver qué pasaba con mi maquinaria luego del encierro por la pandemia.

Pepe Monje. En la obra de teatro “Detrás de esa puerta”, en El Tinglado.

-¿Y cómo fue esa vuelta?

-Después de la pandemia, no se puede volver atrás, porque fue muy poco lo que quedó en pie. También creo que el arte nos servirá de parámetro frente a algo tan movilizante como lo que pasamos. El teatro, con su ceremonia presencial e íntima, es fundamental. Ahí se conserva la llama de lo colectivo. Y es repetitivo porque en ese aquí y ahora, en algún momento nos va a revelar algo.

-¿Cómo es tu trabajo en el Cuartel de Bomberos?

-Soy parte del Cuerpo de Bomberos Voluntarios N°1 de La Boca, que es el más antiguo del país. Ahí nadie cobra, todos tenemos otros trabajos y debemos cumplir con 16 horas semanales de servicio. Es filantrópico, te enseña disciplina, a organizar y trabajar en equipo, algo fundamental en cualquier emergencia porque ahí no hay margen para el ensayo ni el error. Ahí no soy Pepe, soy José María.

Información

Detrás de esa puerta, de Rafael Calomino, dirigida por Eduardo Lamoglia, con Pepe Monje, Emiliano Díaz y Silvia Dietrich se presenta los domingos a las 16 en El Tinglado, Mario Bravo 948.

WD​

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