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Verónica Cangemi: la soprano mendocina que no tenía muchas ganas de cantar y terminó conquistando Europa

De su cuna musical mendocina a una carrera europea brillante y de allí, a una vida actual en Colonia (Uruguay), la soprano argentina Verónica Cangemi parece estar siempre en constante transformación. Su propia capacidad de adaptación por un lado y las restricciones que impuso la pandemia por el otro le dieron una nueva vuelta a su camino.

Hoy, antes de retomar compromisos internacionales (que incluyen un concierto en Colombia junto al argentino Rubén Dubrowsky, La finta giardiniera y recitales y conciertos en Milán, Viena y New York), la espera su regreso al Teatro Colón.

Y también un proyecto que mezcla la vida y la carrera: un disco a dúo con su pareja, el empresario y músico Gustavo Grobocopatel, Canción cuyana, que lanzará en noviembre Radio Nacional Clásica.

A dos años de su última presentación en el Colón con el protagónico femenino de L’incoronazione di Poppea, de Claudio Monteverdi, y después de la frustrada rentrée con Serse de Händel el año pasado, Cangemi vuelve este sábado a ese escenario para cantar junto a la Orquesta Estable dirigida por César Bustamante y al pianista Fernando Pérez, un programa dedicado por completo a Mozart.

La majestuosidad del Colón para recibir el caudal vocal de una de las cantantes más destacadas de la Argentina. Foto Juano Tesone

Para la cantante, pocos autores podrían ser más adecuados para este regreso: “Es una música que corre por mis venas. Me siento en mi salsa”, dice.

-La obra que cierra el programa, el aria de concierto Chi’o mi scordi di te, tiene mucho de autobiográfico, ya que Mozart la escribió como despedida de Viena a su amada soprano Nancy Storace. ¿Piensa que es necesario conocer el trasfondo biográfico para poder interpretar mejor las obras?

-Siempre es interesante conocer la historia para poder entender el texto y de esa manera poder transmitir la historia, porque las arias de concierto son como pequeñas óperas, tienen siempre una historia. Es un aria muy interesante por esta conversación entre la orquesta, el piano, la cantante y los distintos colores que tienen.

-Se dice que Mozart es uno de los autores más difíciles porque deja al cantante completamente expuesto a nivel técnico y emocional.

-Siempre digo que un cantante debe ser evaluado con Mozart. Es como una radiografía, es una escritura que revela la técnica, la musicalidad, la posibilidad de hacer colores. Después de cantar Mozart es posible cantar otros repertorios, por supuesto.

“Cuando uno lo lleva en la sangre, no hay otra solución”

Hija de la cantante y pedagoga Fenicia Cangemi, Verónica tuvo una formación atípica para un intérprete de ópera. Desde los 4 años (y alentada por su madre, que insistía en la importancia del aprendizaje de técnicas de respiración) estudió flauta con Lars Nilsson, legendario músico integrante del grupo Markama y docente sueco radicado en Mendoza en los años ‘60.

Desde los 7, Verónica se volcó al violoncello, que tocó durante casi 20 años, hasta que la vocación por el canto -en el que su madre guiaba sus pasos- fue más fuerte que los miedos.

“Un poco por mi adolescencia no tenía muchas ganas de cantar, porque veía que los artistas viajan mucho y extrañaba a mi mamá. Y no quería el mismo futuro. Pero cuando uno lo lleva en la sangre no hay otra solución”, revela.

Dos concursos nacionales le dieron impulso, hasta que el tenor Aldo Baldin la aceptó en su cátedra en Karlsruhe, Alemania; al abrirse una vacante en el cuerpo docente, Baldin invitó a Fenicia, y así fue como Verónica volvió a estudiar con su madre, esta vez muy lejos de Mendoza.

Cangemi vuelve al escenario del Teatro Colón dos años después de su última actuación en la sala. Foto Juano Tesone

-¿Qué siente que le aportó esa formación inusual?

-La formación para un cantante con un instrumento antes de cantar es fundamental. Cantar es también escuchar a una orquesta, a un instrumento, poder seguir musicalmente una obra en su totalidad.

-¿Qué dificultades encontró en su carrera, tanto acá en Argentina como en Europa?

-Siempre lo más importante es ese desafío de poder estar libre técnicamente para abordar repertorios. La gran dificultad que tuve cuando era joven era que mi voz tenía un color lírico, y que todavía no tenía una madurez vocal para hacer el repertorio que realmente me interesaba, y que estoy haciendo ahora.

Todos me preguntan por qué hice música barroca: porque las orquestas son más pequeñas, porque el repertorio me permitía tener menos exposición y porque en ese momento, cuando llegué a Europa, el barroco era un furor. Gracias al barroco pude pisar varios escenarios del mundo que después me permitieron hacer el repertorio mozartiano.

En 2013, Cangemi compartió un concierto con José Carreras, en Buenos Aires. Foto: Mario Quinteros

-Y también hay una facilidad increíble para la coloratura, por ejemplo.

Tengo cierta facilidad, pero hay mucho trabajo y estudio. Mi carácter me permitió aceptar muchos consejos, muchos retos, que me dijeran “no, esto no va”, aprendí una disciplina de estudio de muchas horas. Nunca dejé de trabajar cada día la técnica vocal, lo sigo haciendo y sigo haciéndome escuchar. Lo más importante es que un maestro siempre te escuche de afuera y que te diga la verdad de cómo va.

-¿Fueron comienzos complicados a nivel económico?

Yo vengo de una familia de universitarios. Mi padre había muerto hacía muy poquito y querer ir a Europa a hacer una carrera era muy difícil. Para poder estudiar alemán trabajaba en un restaurante se llamaba Le Marché. Al haber llegado con pasaporte italiano pude vivir entre estudiantes de todo el mundo en alojamientos casi gratis que te daba el gobierno alemán.

No fue muy fácil al inicio: recuerdo que me armé a una casa divina con cosas que los alemanes descartaban, algo muy común allá. Me fui adaptando y creciendo hasta que después de ganar el Concurso “Francisco Viñas” mi vida cambió completamente. Creo que fue muy útil lo que me pasó, fue un poco difícil pero no lo sufrí mucho. Hoy no lo recuerdo con tristeza, me siento orgullosa.

En 2019, Verónica Cangemi recibió el Premio Konex de Platino en la categoría dedicada a Cantante clásica. Foto Marcelo Carroll

Regreso a la tonada

Como a tantos artistas, la pandemia dio a Verónica Cangemi una oportunidad para abordar o seguir cultivando proyectos, algunos de los cuales hubieran sido difíciles de emprender en la vorágine diaria.

Entre ellos, el estudio de nuevos roles, la gestión cultural, el trabajo a distancia para el Opera Studio de la Universidad Nacional de Cuyo (Mendoza), la enseñanza de canto a través de Zoom a uno de sus hijos, y la grabación de Canción cuyana, su disco junto a Gustavo Grobocopatel.

Formado durante décadas con la recordada maestra italiana Lucía Maranca, el empresario y cantante venia cultivando un repertorio nacional en formato intimista; descendiente de Hilario Cuadros, crecida en reuniones musicales familiares a puro folklore, Cangemi siente en este proyecto un regreso a sus raíces.

El proyecto compartido por Cangemi y Grobocopatel dedicado a canciones de Cuyo estará disponible en noviembre. IG Verónica Cangemi

-¿Es difícil adaptar una técnica pensada para un gran volumen a este repertorio?

-No, porque es volver a cantar como cuando empecé y eso uno lo tiene en los genes: sería un error cantar una canción cuyana como algo lírico. Trato de cantar con la voz con la que nací.

Eso nos llevó a hacer estas canciones cuyanas: volver a las raíces y en pareja. En conjunto, qué mejor que compartir el amor y la música juntos, y haber tratado de pasar una pandemia con esperanza, con felicidad, hasta este momento que hoy tengo de poder volver a subir a un escenario.

Verónica Cangemi se presenta en el marco e los Conciertos de la Orquesta Estable del Teatro Colón, el próximo sábado 16 de octubre, a las 20, con Fernando Pérez en piano y bajo la dirección de César Bustamante. El programa, dedicado a Wolfgang Amadeus Mozart, incluye la Obertura de “El rapto en el Serrallo”, el aria “Vado, ma dove? Oh Dei!” y el aria “Porgi Amor!”, entre otras obras. Entradas en venta desde $1.500 (2 personas), a través de TuEntrada.com

E.S.

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