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De la cocina de Luis XIV al mundo

Del extenso reinado de Luis XIV podemos mencionar cientos, incluso miles de aspectos. Pero hay uno en particular que se lo podría encasillar como uno de los que más se disfrutó durante ese período.

Y es que durante su reinado, la gastronomía francesa comenzó a ganar la fama que aún hoy ostenta.

Entre 1682 y 1684, el monarca mandó a construir al arquitecto Jules Hardouin-Mansart el Grand Commun en el Palacio de Versalles, que sirvió, entre muchas funciones, como el edificio que contuvo una enorme cantidad de cocinas y que llegó a tener a cientos de trabajadores abocados a esta tarea.

Entre las cientas de invenciones e innovaciones en la cocina, podemos encontrar las mezclas entre productos lácteos y el pescado, que estaban prohibidas anteriormente, el origen de lo que ahora conocemos salsa bechamel o salsa blanca, y el consumo del vino frío. Esto estaba desaconsejado, ya que, según la escritora, contrastaba con la naturaleza cálida del cuerpo humano. Además, se empezó a tomar más vino tinto entre las clases acomodadas cuando antes era una bebida aconsejada solamente para los campesinos.

En tanto, las frutas frescas comenzaron a ser más valoradas y a comerse después de los almuerzos y las cenas, con lo cual comenzó a instituirse el concepto de “postre”. Ayudó en buena medida la afición de Luis XIV por degustar peras, higos y duraznos, entre otras.

Además, la ciencia también dijo presente en la innovación de la gastronomía francesa. Un claro ejemplo es el físico e inventor Denis Papin, quien inventó la primera olla a presión muy similar a como la conocemos, aunque la carne no tuviera el mejor sabor.

De acuerdo a la autora Francesca Sgorbati Bosi, los banquetes reales tenían varios aspectos positivos más allá de la alimentación. En primer lugar, gracias a esto, los súbditos y cualquier visitante extranjero que visitara al monarca podían tener una demostración visual de que Luis XIV gozaba de una buena salud. Segundo, que la abundancia de la mesa mostraba la riqueza del reino. Y la tercera, que se podía ver que el ocupante del trono no dejaba de ser un hombre.

Asimismo, la escritora señala que, en esta época, la gastronomía logró imponerse por sobre la religión. ¿Por qué? Mientras que en épocas anteriores, el comer hasta llenarse estaba asociado con la gula, uno de los siete pecados capitales, a partir de la segunda mitad del siglo XVII se lo comenzó a relacionar con el buen gusto, como quien lee un libro o admira a un poeta.

Claro ejemplo de ello fueron las innumerables ceremonias que hizo el Rey Sol para sus celebraciones, con cientos de comensales y comida hasta los techos.

Varios años después, tras la Revolución Francesa, y con la muerte y el exilio de muchísimos nobles, los chefs de la época se quedaron sin jefes y comenzaron a emigrar y a mostrar sus invenciones. Así, la cocina francesa se expandió por toda Europa, y después por el resto del globo.

Así como la gastronomía francesa era muy tomada en serio por las clases acomodadas, hubo casos en los que esa dedicación terminó de la peor forma. Como fue el caso de uno de los mejores chefs de Francia , inventor de la crema Chantilly, que terminó quitándose la vida por una fiesta que no salió como esperaba.

Pero es para otra historia.

por Lucas Boltrino

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