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Comienza el Festival No Convencional: un encuentro de cine, música, danza, performance y bomberos voluntarios

“Tenés que tener una intuición de qué funciona en el escenario”, dice Martin Bauer, a punto de poner en marcha el Festival No Convencional, su nueva propuesta que se desarrollará en espacios no convencionales de la ciudad, entre octubre y diciembre, con diversas propuestas que incluye música, cine, danza y performance.

“Yo me jactaba, como lo turcos que leen la borra de café, de que podía leer la nuca al público. Por ahí es un poco exagerado, pero cuando dirigía el CETC, bajaba a la sala y al micro segundo me daba cuenta si el espectáculo iba a funcionar o no. Y no fallaba nunca”. 

El Festival comienza el miércoles 13 de octubre con la proyección de un film de Alejo Moguillansky, especialmente realizado para el Festival, sobre Strange & Sacred Noise, obra de John Luther Adams, con la participación de Tambor Fantasma y los Bomberos voluntarios de Vuelta de Rocha.

El filme de Alejo Moguillansky va sobre “Strange & Sacred Noise”. Foto Gentileza Festival/Alejandro Held

-¿Cómo surge este Festival? Supongo que había algo de síndrome de abstinencia después de tantos años en la programación del CETC, el fade out del Colón Contemporáneo y la pandemia.

-Sí, pero no sufriendo. Siempre armé temporadas y programaciones: estuve veinte años con el Ciclo de Música Contemporánea en el Teatro San Martín, ahora se cumplen diez años del Colón Contemporáneo, cinco años en el CETC, cuatro TACEC, cuatro del Teatro Argentino.

Después que me fui, vino la pandemia, y me dije: “¡¿Y ahora qué hago?!” Mientras tanto, armamos la Maestría en Ópera Experimental, hicimos El Cimarrón vía streaming, y el festival se fue armando durante la pandemia. No podría explicar exactamente cómo, sí con mucha ayuda privada y pública.

-¿Qué sería lo “no convencional” del festival?

No sé bien qué tiene de “no convencional”. Me encontré con el nombre, con la idea, no podría decir bien cuándo.

Fiel a su condición de gestor cultural, Martín Bauer aprovechó la pandemia para elaborar nuevas propuestas.

-¿Tiene alguna ventaja organizar un festival sin una institución teatral que lo albergue?

-Todavía no lo sé. En este momento estoy iniciando algo; cuando termine, te cuento. Es una experiencia totalmente nueva hacerlo sin una estructura institucional. En un teatro, si te fracasa algo siempre tenés un respaldo. Por otro lado, el riesgo te garantiza muchas cosas, no sólo que uno no se aburguese sino que, estéticamente, el riesgo se termine percibiendo.

De todos modos, tengo que decir que tuve y tengo mucho apoyo del Ministerio de Cultura de la ciudad, de la Dirección de enseñanza artística, de la UNTREF… Y también de privados: la Fundación Santander, Proa…

-Hay una mayor apertura hacia otras disciplinas artísticas, ¿no?. La propuesta coreográfica Daimon, interpretada por una campeona de boxeo en la Federación de Box; el arranque con el estreno de la película de Moguillansky y el cierre con la proyección de Mercado de Abasto y La Mary. ¿Cómo pensaste la programación?

-Cuando empezamos a programar este festival, había una sensación de que quizás no se iba a poder hacer presencial. La idea de hacer streaming estuvo dando vueltas en el diálogo con una persona del equipo de Avogradro, pero no me convencía armar un concierto y filmarlo.

Por otro lado, todo es muy azaroso porque venía trabajando en un programa de conciertos en la Boca con el percusionista Bruno Lobianco. Íbamos a hacer un concierto con la obra de John Luther Adams, pero vino la pandemia y el concierto no se pudo hacer.

El Festival No Convencional tiene en el filme sobre “Strange and Sacred Noise” su punto de partida. Foto Gentileza Festival/Alejandro Held

-Un movimiento de la obra de Adams tiene sirenas, ¿por eso incluyeron la participación de los bomberos de la Boca?

-Sí, tiene sirenas como Ionización, la obra de Varèse, y se nos ocurrió hacerla con los bomberos de la Boca. Ahí empezó el trabajo de siempre: fuimos a buscarlos y se súper entusiasmaron, hicieron un trabajo increíble con Bruno.

Después lo llamé a Moguillansky, que es muy talentoso, y fuimos a ver las locaciones para hacer la película sobre la obra de Adams. La filmamos en dos jornadas, en La Boca, el Riachuelo, el Museo Quinquela Martín y en la Fundación PROA. Quedó una pieza muy original.

-De alguna manera, parece insinuarse un nuevo género en este campo: la filmación de una obra musical, supongo que en tiempo real, y en distintas locaciones,. ¿Creés que la experiencia puede abrirse hacia el futuro?

-Hay qué ver qué pasa con el tiempo, pero abre un campo. Creo que ahí hay algo. Todavía no me doy cuenta bien qué.

Hicimos una edición en tiempo real de los movimientos, con cuatro cámaras, y después lo unimos todo, con un sonido muy cuidado. Se filmó en dos jornadas y se escucha en una hora. Hay una continuidad absoluta, pero no es un streaming.

– ¿La participación de León Ferrari en Enclaves, que se hizo en 2004 bajo tu dirección y la de Diana Theocharidis en el CETC, es el antecedente que te llevó a programar ahora la performance Palabras ajenas?

-Sí, ahí lo conocí a León. Charlamos mucho, vino a muchos conciertos, siempre estuvo muy cercano. Para Enclaves, León aportó sus esculturas sonoras. Es una historia graciosa, de esas cosas que pasan tan seguido en el Colón.

León Ferrari creó el collage literario “Palabras ajenas” entre 1965 y 1967. Foto Gentileza Festival/Ronnie Keegan

El CETC estaba lleno de escombros y no tenía disponible la parte central del espacio. Los escombros estaban judicializados, no se sabía bien por qué, y no podías mover un ladrillo. Entonces, con Diana se nos ocurrió hacer un espectáculo que ocupara todos los lugares, menos el del medio, donde estaban los escombros. Terminó la función y los tuvieron que sacar.

Tomando un poco ese espíritu, armamos una versión de Palabras ajenas, que no le quita una sola silaba a la performance, pero que la acompaña sonoramente, con diversas cuestiones. Hay entre 40 y 50 personas que entran y salen.

-Convocaste a un grupo heterogéneo, entre los que figura el escritor Martín Kohan, para recitar ese collage literario que es Palabras ajenas, con noticias y manifiestos que incluyen fragmentos de discursos de Hitler, el papa Pablo VI o Lyndon Johnson, entre otros. ¿Cómo armaste la convocatoria?

-La performance de León Ferrari es una obra que se monta casi en un ensayo; es una lectura corrida y tiene invitados especiales. Los llamé por muchas razones: cercanía, algunas con las que trabajé mucho, como María Inés Aldaburu, Marcelo Lombardero, Franco Torchia (colaboró conmigo en el TACEC), Rafael Spregelburd, Lisandro Rodríguez…

Y me di una especie de gusto personal invitando a Oscar Araiz a hacer de Dios. Me parece que Oscar es parte de una generación que tiene un valor enorme; las hizo todas y no claudicó. Esa es la imagen que yo tengo de Dios, dentro del mundo escénico-musical, que es el que conozco. Los hay también en la escritura, Beatriz Sarlo es así también.

Puesta en escena de “Palabra ajenas”, en el Teatro Larrañaga, en Buenos Aires de 1972-73. Foto Gentileza Festival

– La incorporación e integración de amateurs con músicos profesionales es una experiencia nueva en tu programación, ¿no? También la participación de la astrónoma Gloria Dubner para introducir la obra Gérard Grisey, basada en el sonido de los pulsares.

-Es un criterio que me interesa mucho, pero no sé cuán lejos lo podemos llevar. La obra tiene que permitirte hacerla con intérpretes profesionales y los que son amateurs pero formados.

En la obra de Cage no necesitás tener al solista de flauta de la estable para hacerla. En la performance de Ferrari intervienen alumnos de la escuela de teatro EMAC y otra de locución dependiente de la dirección de enseñanza artística. Todo esto te abre un mundo, y podés integrar distintas comunidades artísticas.

La agenda el Festival No Convencional

Strange & Sacred Noise (John Luther Adams) de Alejo Moguillansky Miércoles 13, a las 19, Fundación Proa

Palabras ajenas, de León Ferrari Sábado 16, de 14 a 23, Xirgu Espacio Untref

Le Noir de L’Étoile, de Gérard Grisey Viernes 29, a las 20, Planetario “Galileo Galilei”, Parque Tres de Febrero

Susana Giménez y Carlos Monzón, la historia de amor de “La Mary” y el puente de La Boca como marco.

Tambor Fantasma y la astrónoma Gloria Dubner Fifty-Eight, de John Cage Sábado 6 noviembre, a las 19, Hall de la Fundación Santander

Daimon, de Luis Garay y Karen Carabajal Miércoles 24 y jueves 25 de noviembre, a las 20.30, Federación Argentina de Box

La gran locación

Se exhibirán dos películas al aire libre y en el espacio en el cual transcurrió la ficción. Mercado de Abasto, de Lucas Demare Viernes 3 de diciembre, a las 20, en El Abasto La Mary, de Daniel Tinayre Sábado 4 diciembre, a las 20, en La Boca

E.S.

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