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Los tres escenarios que enfrenta la economía después de las elecciones de noviembre

Las elecciones primarias abrieron una caja de pandora. Desde entonces, el cimbronazo político de las PASO y la incertidumbre sobre el rol del FMI añadieron una nueva dificultad para prever el rumbo de la economía en un escenario ya complicado por la necesidad de refinanciar pagos con el Fondo, la pérdida de reservas y las dificultades del Gobierno para financiarse en pesos.

En ese marco, un informe de EcoGo proyectó tres escenarios:

1. Plan “Mediocre”

El escenario base es un programa de ajuste gradual convalidado por el FMI y la oposición, con la extensión de plazos de los vencimientos. Se trata de correcciones del déficit (sin un shock sobre dólar o precios en el arranque) sosteniendo los controles de capitales que mantienen alta la brecha cambiaria, aunque no está claro cómo haría el Gobierno para calibrar dichos ajustes.

La principal crítica del FMI es el exceso de financiamiento monetario en este esquema. La consolidación fiscal, por otra parte, exige un aumento de las tarifas por encima del dólar (puede ser segmentado) y un control de las paritarias y del gasto previsional, con una salida del ancla cambiaria al 1% mensual y una inflación en torno al 50%.

En cuanto a la evolución del dólar, se espera una aceleración del ritmo de devaluación mediante ajustes graduales (“crawling peg”) a un nivel más parecido a la inflación, que en el arranque se acelera por el mayor ritmo de suba del dólar y el reacomodamiento de algunos precios regulados.

Con la expectativa de cambio político en 2023 y un riesgo país en torno a 1.100 puntos básicos si se descomprimen vencimientos con el FMI, habría algún margen para achicar la brecha cambiaria al 50/60%. A su vez, la economía crece poco y no hay espacio para recuperar caudal político de cara a 2023.

“Es un escenario muy mediocre no exento de riesgos que paradójicamente empieza a ser cuestionado por miembros dentro de la coalición de gobierno (precisamente por la dificultad para recuperar caudal político en 2023). Pero como mencionamos antes, además empieza a ser cada vez más difícil que sea habilitado por el FMI en el marco de un programa de largo plazo y por la propia oposición”, estimó EcoGo.

El principal riesgo es que se extienda la negociación con el Fondo (por errores del gobierno, porque el organismo no esté dispuesto a hacerlo y/o porque no consiguen el acompañamiento de la oposición que paradójicamente correría al gobierno por derecha empujándolo a pagar los costos de un ajuste de shock con reformas estructurales).

Por otra parte, el deterioro del balance del Banco Central (sin dólares en las reservas netas para seguir pagando, deberían usar encajes y/o el swap de china con los costos asociados) volvería a pasar presión sobre la brecha cambiaria en la primera parte del 2022.

2. “Pedaleando en el aire”

Un segundo escenario es seguir sin un plan hasta marzo (“pedaleando en el aire”), algo que para EcoGo “luce cada vez con mayores chances”. En este caso, la postergación del acuerdo con el FMI provoca un nuevo salto en la brecha cambiaria y la necesidad de racionalizar los dólares con mayores controles de capitales gatilla un salto de la inflación.

“En este escenario, sin decisiones en lo fiscal, con dificultades para rollar (renovar) los vencimientos de pesos, la Argentina vuelve a saltar de régimen inflacionario. No pensamos que no vaya a haber un acuerdo con el FMI, sino que el acuerdo se dilata y las presiones sobre el BCRA pasan factura”, señala la consultora.

Bajo esa hipótesis, la brecha cambiaria podría superar el 130% en marzo, lo que exigiría una corrección cambiaria y, en consecuencia, mayores tarifas para equilibrar las cuentas fiscales. Según el pronóstico, la licuación previsional “ayudaría” en 2022, pero patea los problemas para el 2023. “Es un escenario horrible para el Gobierno en 2023“, advierte EcoGo.

En el primer trimestre de 2022 vencen US$ 7.000 millones y el Banco Central se quedaría prácticamente sin reservas netas en caso de cancelar el pago de diciembre de US$ 1.883 millones al FMI. En esa situación, el mayor riesgo es “una nueva escalada en la brecha cambiaria con su consecuente impacto sobre la inflación en los primeros meses del próximo año”.

3. Plan de “ajuste de shock”

Un tercer escenario, con menores chances, es el “plan de ajuste de shock”. Esto es una corrección agresiva del desequilibrio fiscal con fuerte suba del dólar y la tasa de interés, corrección de las tarifas, freno a la indexación previsional y manejo de las paritarias.

Según la consultora, dicho esquema incluiría un corte en el financiamiento monetario en el marco de un programa con algún financiamiento adicional del FMI que permita recomponer el balance del Banco Central, y un set de reformas estructurales:

● Laboral: eliminación de la prohibición de despidos, cambios en la legislación laboral para limitar litigiosidad y reducción de indemnizaciones.

● Previsional: cambio en la fórmula de movilidad frente a un salto en la inflación de arranque.

● Tributaria: reducción de la evasión y normalización del número de impuestos y un acuerdo con las provincias sobre ingresos brutos.

“En este escenario la inflación salta con la corrección inicial, pero si logran coordinar la puja distributiva, y hacer funcionar el overshooting (sobrerreacción) de dólar y tasa y estabilizar la demanda de pesos con una menor brecha cambiaria coordinada por una recuperación de los precios de los activos sostenida, debería moderarse hacia la segunda mitad de año y de cara a 2023″, estimó EcoGo.

A la vez, la economía cae en 2022 y con el sector externo normalizado debería remontar de cara a 2023. Entre los riesgos, se menciona que la descompresión de las anclas (dólar y tarifas), si sale mal por la falta de apoyo o errores de cálculo, puede derivar también un escenario de inflación más alta.

Sin embargo, “no luce que intenten ir por este camino en el arranque“, concluye la consultora.

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