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Qué son y cómo funcionan las monedas digitales de un banco central

Por

Julio Sevares

Economista

En la última década se aceleró la difusión de los medios electrónicos de pagos -contracara de la reducción de la utilización de efectivo-, y se crearon numerosas monedas digitales privadas (criptomonedas). Esta tendencia se aceleró con la fragmentación económica creada por la pandemia.

En este contexto, muchos bancos centrales evalúan la posibilidad de emitir una moneda digital de banco central, o moneda digital soberana. Encuestas realizadas por el Banco de Pagos Internacionales (BPI o BIS, según sus siglas en inglés) entre más de 60 bancos centrales muestran que la mayoría tiene proyectos para lanzar ese tipo de monedas.

Hasta el momento el único banco central que emitió una moneda digital es el de Bahamas (el SandDollar), en 2020; Ecuador tuvo una experiencia de tres años y el banco central de Camboya lanzó un sistema de pagos oficial que no llega a ser una moneda digital. El país de economía grande con proyectos y pruebas más avanzados en moneda digital soberana es China.

Qué es una MDBC

La emisión de una moneda digital de banco central (MDBC) consistiría en reemplazar el billete papel –y su registro en cuentas bancarias- por pulsos electrónicos e influiría, dependiendo del diseño que el banco central adopte, en una amplia serie de campos económicos y relaciones sociales.

La MDBC es emitida por el banco central en la forma de pulso electrónico y es distribuida en forma directa por el banco y/o a través de intermediarios del sector financiero, a los usuarios del sector estatal o privado.

A diferencia de las monedas digitales privadas o criptomonedas, emitidas con diferentes formatos por agentes privados, la emisión de la MDBC está centralizada en el banco central, y es de curso legal, es decir, de aceptación forzosa por el sector público y privado (debe ser aceptada como medio de pago para bienes y servicios e impuestos). Su valor en relación a las demás monedas se determina de la misma forma que la moneda convencional: por el mercado (en un sistema de tipo de cambio flotante, influido o no por las políticas del banco central) o por el banco central (en un sistema de tipo de cambio fijo).

El sistema de moneda digital puede tener, sintéticamente, diferentes diseños: – moneda mayorista para uso del banco central y los bancos (circuito interbancario) o minorista, para circulación entre el público; – la administración monetaria puede ser descentralizada, a través de blockchains (tecnología de libros de contabilidad independientes), como las criptomonedas privadas, o por un sistema centralizado del banco central. Este último le otorga al banco el monopolio de la registración y el monitoreo, pero al costo de tener que disponer de los recursos tecnológicos para gestionar y resguardar la seguridad cibernética, que es uno de los grandes desafíos del sistema monetario digital.

Efecto en la política monetaria

El banco central puede seguir los pasos de las monedas digitales emitidas, conociendo quien tiene y donde gasta el dinero, lo cual le permite hacer una política monetaria de sintonía más fina. Este seguimiento sirve también a la política fiscal porque permite saber en detalle donde se efectiviza el gasto presupuestado.

Un tema en discusión en los organismos financiero (BPI, FMI, etc.) y en bancos y analistas es qué sucede si la moneda digital proporciona intereses. En este caso sería similar a un activo financiero y, dando intereses positivos, podría competir con el sistema financiero en la atracción de fondos. Con intereses negativos ayudaría a la política económica en casos de recesión porque incitaría a desprenderse de la moneda en consumo o inversión, pero implicaría una quita de valor de la moneda que afectaría a sus tenedores, lo cual puede considerarse como un impuesto implícito (Del mismo modo que la inflación reduce el valor del dinero en lo que suele denominarse el “impuesto inflacionario”).

Moneda digital, moneda global

Una moneda digital puede reducir los costos y los tiempos de transacción en beneficio de la economía doméstica y de las operaciones transfronterizas (internacionales). Por eso, la economía grande que emita primero una moneda digital soberana adquiere una ventaja estratégica porque puede expandir su utilización en el comercio, las finanzas y las reservas de divisas de empresas y bancos centrales. Pero esto a condición de que el emisor despierte confianza y la moneda sea estable.

Efectos sociales

La moneda digital de banco central puede reducir los costos de transacción y de financiamiento, mejorar la asignación de fondos sociales y fomentar la inclusión financiera de los sectores rezagados. Seguir la ruta del dinero emitido sirve al combate del delito (lavado, evasión, narcotráfico, corrupción, etc.). Pero también puede ser, como se plantea en las evaluaciones sobre el tema, un instrumento de control social, lo cual es inquietante en los casos de gobiernos autoritarios.

La moneda digital de China

China es el país de economía grande a la vanguardia del lanzamiento de una moneda digital de banco central. El proyecto comenzó oficialmente en 2014 y en 2020 el Banco Popular de China (banco central) realizó pruebas en varias ciudades grandes, Shanghai y Shenzhen incluidas, donde distribuyó billeteras digitales entre personas sorteadas, en forma directa por parte del banco central o por intermedio de bancos y sistemas de pagos privados como los de Alipay y WeChat, empresas que manejan el 80% de esos pagos. El gobierno chino anunció que planea distribuir su moneda digital durante los Juegos Olímpicos de Invierno 2022, entre locales y visitantes extranjeros.

El mercado chino es propicio para este tipo de moneda por la elevada utilización de medios de pagos digitales con teléfonos celulares (Ver Jorge Castro en Suplemento Económico 28/02/2021). Esta situación es la contracara de la concentración del servicio del sistema bancario en las grandes empresas y en franjas de personas de mayores ingresos.

Un objetivo declarado por el Gobierno chino es fomentar la inclusión financiera con mayor oferta de instrumentos de ahorro e inversión y de crédito a menor costo. Por su parte, la moneda digital de usuario y operaciones identificables proporciona al gobierno un nuevo instrumento al ya desarrollado sistema chino de seguimiento de personas y empresas.

Otro objetivo, explicitado por Xi Jinping en 2020, es tener una ganancia estratégica promoviendo la utilización del yuan/renminbi en el resto del mundo, por parte de actores privados, estados e instituciones, lo cual es parte de la política de internacionalización del renminbi iniciada en 2006.

La avanzada china es, por lo tanto, una política integral de modernización monetaria, desarrollo financiero, fortalecimiento de su soberanía y refuerzo del control social.

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