Femicidio vinculado en San Juan: usó a su esposa de señuelo para matar a un hombre por celos y la culpan a ellaSociedad 

Femicidio vinculado en San Juan: usó a su esposa de señuelo para matar a un hombre por celos y la culpan a ella

“Cuando Glenda vio que la policía entraba a su casa se sintió feliz. Lo primero que pensó fue que entonces él no la iba poder matar, que se salvaba. Sin embargo quedaron los dos detenidos y es ella quien recibió la imputación más grave, así de absurdo como suena”. El relato pertenece al abogado Leonardo Miranda y hace referencia a la historia de Glenda Aciar, una chica sanjuanina de 23 años, víctima de violencia, que está detenida desde el mes de junio por un crimen que no cometió.

Acusada del delito de homicidio doblemente agravado, Glenda se enfrenta a un tribunal que va a juzgarla por el asesinato de un hombre llamado Rubén Quiroga. Aunque las pruebas, las pericias psicológicas y las declaraciones indagatorias dejen en claro que el asesino es Luis Montaño, un minero que era pareja de Glenda y que la mantuvo por años sometida en una relación de violencia.

Los abogados de su defensa hablan aquí de la figura legal de “femicidio vinculado”, a la que se llega desde los orígenes mismos de esta historia.

Todo sucede en Rodeo, un pueblo de montaña en el extremo noroeste de la provincia de San Juan. Ocho años atrás, Glenda tiene 15 años y conoce a Luis Montaño. Forman pareja y se van a vivir juntos. Es muy joven y su madre no está del todo convencida pero en la idiosincrasia del lugar no está mal visto que las mujeres se casen siendo adolescentes. Glenda queda embarazada y tienen una hija. El trabaja en la mina, en Veladero, con una rutina de dos semanas en la montaña y una de descanso, en la que baja a su casa.

Glenda Aciar tiene 23 años y una hija de 2. Desde los 15 está casada con Luis Montaño, ocho años mayor, fue usada como señuelo por su marido para matar a un hombre, pero está acusada de homicidio.

La desconfianza, los celos y los castigos corporales hacia Glenda hacen parte cotidiana de la relación pero en mayo de este año, él da un paso más y en un arrebato de furia, le tira el teléfono celular por el aire y lo destruye. Luego le quita el chip y lo pone en un aparato suyo. Ahí descubre un mensaje de Glenda con Rubén Quiroga, que lo inquieta y a partir de ese momento, empieza a tramar venganza haciéndose pasar por ella.

El 22 de mayo obliga a Glenda a acompañarlo: van a encontrarse con Quiroga. La cita es un espacio descampado y para que el plan funcione es necesario su presencia: ella es el señuelo. De hecho, Quiroga la ve, se acerca a saludarla y en ese momento, Montaño que estaba escondido, aparece por detrás y lo mata con un golpe seco de una barra de hierro en la cabeza.

En la mochila llevaba un bidón de nafta. Lo rocía por completo. “Te vas a quedar a ver cómo se prende fuego tu macho”, es la frase que Glenda recuerda de esa noche y que relató a la justicia de su provincia.

Después la llevó a la casa, la siguió amenazando de muerte y a la mañana siguiente la volvió a conducir al descampado, para que removiera la tierra quemada y pusiera los restos del cadáver de Quiroga en una caja. De regreso, Montaño destornilló el inodoro, tiró todo por esa fosa y volvió a atornillarlo.

“La causa está hoy a cargo del Juez Eduardo Alonso, de la segunda circunscripción de Jáchal, quien acusa a Glenda de homicidio doblemente agravado mientras que al homicida, violento, secuestrador, torturador y femicida Luis Montaño le otorga un solo agravante.

En nuestra justicia existe el ‘Femicidio Vinculado’, una figura judicial que se utiliza para definir cuando un violento y asesino mata a otra persona, sea hombre o mujer, para castigar y destruir psíquicamente a la mujer que considera objeto de su propiedad”, señala un comunicado que el colectivo Ni Una Menos de San Juan redactó para hacer conocer este caso.

Juan Fonzalida, también abogado de Glenda, refirió a Clarín que esta semana se conocieron los perfiles psicológicos que los peritos oficiales elaboraron. No potencialmente peligrosa, dependiente e insegura, son los rasgos que concluyeron sobre ella. Personalidad fría y calculadora, y potencialmente peligroso si se siente amenazado, dijeron en el informe sobre Montaño.

“El la coloca en el lugar del hecho para asegurar su impunidad. Todo el tiempo actúa con alevosía pero comete un error, que es el de fraguar un encuentro y citar a Quiroga desde su propio celular”, explica Fonzalida.

Cuando la policía comenzó a investigar para determinar el paradero del hombre desaparecido, el reporte de las antenas, estableció que la zona descampada donde lo citó Montaño fue el último lugar en el que estuvo.

“Como defensa estamos solicitando la prisión domiciliaria. Además de toda la prueba aportada, informamos que Glenda tiene mal de Chagas en estado avanzado, lo que la hace tener una anemia pronunciada que puede ser un factor de riesgo en relación al coronavirus”, explica Fonzalida.

“Glenda hoy es juzgada por una sociedad y una justicia misógina y machista. Mientras siguen dándole poder al homicida-femicida Luis Montaño, quien no sólo destruyó la vida de Glenda y su hija sino que, amenazándola, aseguró que volvería por ella, por su vida”, afirman desde Ni Una Menos San Juan. Los abogados asienten: “Sigue con miedo, aunque él también está detenido, hace poco pidió verla y ella vive aterrada de que él logre salir y la mate”.

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