Miguel Pesce endureció el cepo porque en mayo las reservas cayeron casi US$ 1.000 millones

Para Miguel Pesce, titular del Banco Central las nuevas restricciones cambiarias, cada vez más severas, son una derivación de la incertidumbre que genera la indefinición del canje de deuda, gestión que tiene a su cargo el ministro de Economía, Martín Guzmán.

Fue una manera directa, la de Pesce, de dejar en claro que el horizonte cambiario se puede relajar si se cierra una acuerdo con los bonistas o, por el contrario, endurecer si la fumata blanca se demora más de lo aconsejable o, directamente, no se produce y la Argentina va directamente al default.

Las reservas internacionales brutas terminaron mayo en US$ 42.589 millones y las reservas netas en torno a USS8.800 millones. En todo el mes, las reservas internacionales brutas acumularon una caída de USS 979 millones Los importadores estuvieron comprando dólares directamente al Central porque los bancos restringieron el financiamiento en dólares. Buscaron recuperar liquidez para atender la salida de depósitos en dólares. Además, en abril fueron 1,2 millones los ahorristas que compraron dólar “solidario”, por un monto de US$ 248 millones.

En declaraciones realizadas a la agencia Bloomberg, el titular del organismo monetario dijo que tiene un plan para aliviar las restricciones monetarias y cambiarias tan pronto como el 30 de junio si el Gobierno llega a un acuerdo con los acreedores que sea bien recibido por los mercados.

“Espero que podamos liberar el mercado una vez que se resuelva esta negociación”, dijo Pesce, “tendremos que ver cómo responde el mercado al estímulo si la negociación es exitosa”, dijo.

En el mercado se interpretó esta declaración pública de Pesce como una no tan sutil presión sobre Guzmán para que apure a cerrar trato con los bonistas. Lo que se sabe de esa negociación es que por ahora las distancias se han achicado pero no tanto como le gustaría a Guzmán.

Pero de todas maneras, es sabido que si la transacción con los acreedores que tienen en su poder bonos por 66.000 millones de dólares no se cierra no debe ser por culpa o decisión de Guzmán, sino por decisión del Presidente Alberto Fernández y, seguramente, de la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner. Si en la cumbre del poder tuvieran la decisión de cerrar el acuerdo, se hará.

Mayo fue el mes de la apertura de brechas, que llegaron a establecerse en el 100% entre el oficial y los dólares bursátiles MEP o contado con liquidación. Esa ampliación de la brecha fue lo que terminó derivando en mayores restricciones para comprar o vender dólares en el mercado cambiario. En un movimiento conjunto entre el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores, se estableció que quienes quisieran comprar dólares a través de bonos debían mantener dichos títulos cinco días hábiles en cartera antes de trocarlos por dólares.

Ahora, las empresas que quieran acceder al dólar oficial, no deben haber hecho contado con liqui 90 días antes ni deberán hacerlo 90 días después de comprar dólares en el MULC.

Las restricciones al mercado del divisas pueden terminar en un desdoblamiento de hecho para aquellos importadores que deben pagar su mercadería a un tipo de cambio mayor al oficial. Y ese precio, naturalmente, se terminará trasladando a los precios finales o intermedios de los productos.

El directorio de Banco Central implementó nuevos controles el jueves en la noche, restringiendo el acceso de las empresas al mercado de divisas para pagar obligaciones en el extranjero en dólares u otras monedas. Las últimas restricciones forman parte de un mes de controles de las tasas de cambio no oficiales del país.

El cierre de la canilla a los importadores causó un primer efecto. Este viernes el Central logró incrementar las reservas en 180 millones de dólares. Cortó una racha de dos semanas consecutivas de caída de reservas.

De hecho, desde que empezó la cuarentena -que ya lleva 70 días- el Central había perdido 1.300 millones de dólares de las reservas, y los depósitos en dólares se achicaron en 1.100 millones.

Argentina está en plena crisis cambiaria. A pesar de los estrictos controles, la suspensión de los pagos de la deuda y la cuarentena nacional por COVID-19, los dólares tan necesarios siguen saliendo del país. Las reservas internacionales del Gobierno cayeron a un mínimo de cuatro años la semana pasada, totalizando menos que cuando el Fondo Monetario Internacional inició un programa de endeudamiento de US$56.000 millones en 2018.

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