El grupo Callao, el “think tank” neoperonista que apadrina Alberto FernándezPolítica 

El grupo Callao, el “think tank” neoperonista que apadrina Alberto Fernández

– Vamos a ir con los mismos candidatos de siempre y eso es un riesgo muy grande.

– Pará, no es así, hay que esperar…

Jueves 2 de mayo, Asado en el quincho de la sede del PJ en la calle Matheu. Alberto Fernández reúne a su grupo Callao y sienta a la mesa al ex embajador Ginés González García y al antropólogo Alejandro Grimson, entre otros invitados.

En la sobremesa, uno de los apóstoles del Callao voceó su lamento sobre la inevitable candidatura de Cristina Kirchner pero Fernández, rápido, lo salió al cruce y le dijo, quizá solo para apagar quejas, que podía haber sorpresas.

Alberto Ferández, junto a Santiago Cafiero, Miguel Cuberos y Guillermo Chávez, fundadores del grupo Calao.

Esa noche fue la última juntada, a pleno, del grupo Callao, think tank albertista que el (ahora) presidenciable armó en febrero de 2018 cuando el PJ rumiaba la sospecha de que había macrismo para una década. O más.

En diciembre ocurrió la charla de reconciliación entre los ahora socios de fórmula. Eduardo Valdés ofició de celestino y gestionó, lobbista al fin, el encuentro en el que -suele contar Fernández- Cristina tomó un té de dulce de leche.

Grupo Callao, el espacio de dirigentes e intelecutales que armó Alberto Fernández.

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La ola amarilla de octubre había pintado casi todo el país y Cambiemos parecía imbatible. Tras la tercera derrota consecutiva -2013, 2015 y 2017-, Alberto salió a promocionar dirigentes como “renovación” del peronismo.

El primer staff del Callao se conformó, casi de punta a punta, de dirigentes que habían sido candidatos en las listas de Cumplir, el sello electoral con el que Florencio Randazzo desafió a Cristina en la provincia Fernández fue su jefe de campaña.

Hay, ahí, una matriz: no solo estuvieron lejos, o enfrente del kirchnerismo en los últimos tiempos, sino que arrastran en algunos casos batallas históricas con La Cámpora, la agrupación que comanda Máximo Kirchner.

En medio del efecto sorpresa del sábado, los “Callao” se convirtieron en los apóstoles del albertismo, un movimiento arrebatado pero intencional para que “cuenten al candidato” rostros que no son ultra K ni, mucho menos, camporistas.

Uno de ellos, la figura que aparece como de máxima confianza del neo candidato, es Santiago Cafiero, nieto del ex gobernador y hijo de Juan Pablo, que antojos de la vida, embajador en el Vaticano al que Cristina reemplazó por Valdés.

En las boletas de Cumplir estuvieron, también, Federico Martelli, Natalia De Sio, Guillermo Justo Chávez y Aníbal Pitelli. De matriz peronista que, en algunos casos tienen despliegue territorial, confluyeron con operadores como Miguel Cuberos.

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El otro ala fue de economistas, de perfil “nestoristas” -dice uno- como Matías Kulfas, Cecilia Todesca Bocco y Fernando Peirano. A los suyos, Fernández pidió expresamente que Todesca y Kulfas salgan a expresar su mirada económica.

Victoria Tolosa Paz, candidata a intendente en La Plata -al igual que Martelli-, esposa de Enrique “Pepe” Albistur, fue la más K de la mesa del Callao, que recibe ese nombre porque se reunió en las oficinas que Fernández tiene en esa avenida porteña. Hubo algunas juntadas en el bar Los Galgos.

Grupo CAllao de Alberto Fernández

En las cumbres han participado académicos e intelectuales como Grimson, Ana Castellani, Lisandro Sabanés, Camila García, Martín Rodríguez, Abelardo “Mendieta” Vitale y, entre otros, Nicolás Tereschuk. Varios provienen de otros espacios y confluyen en lo que se conoce como Agenda Argentina, un espacio que emergió casi como contracara de lo que fue Carta Abierta.

El martes, horas después del anuncio, Cafiero reunió a los referentes del grupo para bajar línea: insistir con el planteo de unidad y amplitud. Fernández no estuvo.

PDL