El día en que Cristina Kirchner y Elisa Carrió entraban en las ligas mayores de la política criollaPolítica 

El día en que Cristina Kirchner y Elisa Carrió entraban en las ligas mayores de la política criolla

Cristina Kirchner está por estas horas más preocupada por zafar de los juicios por corrupción y Elisa Carrió por los votos que sumaría a una candidata a vice multiprocesada. Pero a estas horas podrían compartir una celebración: las Bodas de Plata en las ligas mayores de la política criolla.

Sucede que hace exactamente 25 años se inauguraba la Asamblea Constituyente en el Teatro 3 de Febrero de Paraná y las damas mencionadas se proyectaron desde allí hacia los primeros planos de la escena nacional, que ya nunca abandonarían.

Cristina y Néstor Kirchner en la Convención que reformó la Constitución en 1994 en Santa Fe.

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Cristina era por entonces diputada provincial en Santa Cruz y fue nombrada secretaria del bloque de convencionales peronistas, cargo desde el que defendió la cláusula de reelección que Carlos Menem había logrado imponer a través del Pacto de Olivos como traje a medida. Actuó codo a codo con el presidente de la bancada, Augusto Alasino, quien años más tarde quedaría involucrado en las coimas del Senado.

Carrió era una profesora de Derecho Constitucional que entró en la lista radical de Chaco para reemplazar a su padre, que agonizaba. “Gordita y periférica”, se definía. Cuando hizo su primer discurso en el Paraninfo de la Universidad de Santa Fe -donde se desarrollaron los debates- para desacreditar el Núcleo de Coincidencias Básicas que impedía retocar lo acordado por Menem y Raúl Alfonsín, fue aplaudida de uno y del otro lado de aquella grieta herbívora que -con el prisma de la grieta vigente- había provocado el Pacto. Después, Alfonsín la adoptaría como delegada en los temas más sensibles.

Cristina Kirchner junto a Augusto Alasino, conductores del bloque de convencionales del PJ, en 1994.

A la sombra de aquel bloque radical comandado por el fallecido ex presidente, por el que pasaban a negociar todos los peso pesados del PJ (Carlos Corach, Eduardo Menem y Eduardo Duhalde, entre ellos), cumplía sus tareas de asesor un jurista que se convertiría este milenio en presidente de la Corte: Carlos Rosenkrantz.

Otros dos colegas del Máximo Tribunal ejercieron por ese tiempo como constituyentes del peronismo. Horacio Rosatti fue, además, anfitrión, ya que gobernaba la capital santafesina. En tanto que Juan Carlos Maqueda, un delasotista devenido en duhaldista, integró el compacto elenco cordobés que le puso sello a la revisión de la Carta Magna, junto a los radicales Ramón Mestre, Oscar Aguad y Antonio “La Tuta” Hernández.

De la redacción final de la reforma, aprobada el 24 de agosto de 1994, surgió la jerarquización de los tratados de Derechos Humanos, la creación de la Jefatura de Gabinete, la conformación del Consejo de la Magistratura, la elección directa del jefe porteño y unas cuantas novedades más. Las interpretaciones del texto llevaron a largas polémicas (por ejemplo, con la validación de los DNU) y una deuda quedó en pie indefinidamente: la aprobación de una nueva ley de coparticipación federal.

El escenario fue propicio también para la emergencia de otras figuras que darían que hablar. Chacho Alvarez llegó con su primer triunfo en Capital bajo la manga y arrastró con su Frente Grande a Graciela Fernández Meijide y Aníbal Ibarra.

Por esa fuerza ingresó también Eduardo Barcesat, un abogado comunista ahora ligado a los K, que en minoría logró colar una coma en la Constitución: “La coma de Barcesat”. Ese bloque lo integró también Eugenio Zaffaroni, el ex juez de la Corte que ahora promueve otra reforma de la Constitución, igual que Cristina.

La amplitud ideológica que admitía la democracia reestrenada en 1983 permitió que Alfonsín compartiera bancas con Aldo Rico, el carapintada que se alzó contra su gobierno, con el gobernador de facto Antonio Bussi. Otro que hizo sus primeras armas -por el Modin de Rico- fue Hilario Muruzábal, ahora promotor de la candidatura presidencial del ex macrista Juan José Gómez Centurión.

En el pelotón de dirigentes históricos se anotaron Alvaro Alsogaray (Ucedé), Alfredo Bravo (socialismo), César Jaroslavsky (UCR), Antonio Cafiero (PJ) y José Antonio Romero Feris (autonomismo). También estuvo en Santa Fe -aunque no se hizo notar mucho- el matrimonio más famoso de la TV blanco y negro: Palito Ortega y Evangelina Salazar.

Varios distritos fueron representados por sus gobernadores. Néstor Kirchner fue uno de ellos. Junto a su esposa machacaron sobre la propiedad provincial de los recursos naturales. Formosa envió a su vice. Gildo Insfrán tomaría el poder en su provincia al año siguiente y es el único de los 329 convencionales que va camino de batir el récord de tres décadas en el mismo puesto.