Las patitas de cerdo que encendieron las alarmas pero abren oportunidadesEconomía 

Las patitas de cerdo que encendieron las alarmas pero abren oportunidades

El descubrimiento de una valija llena de patas de cerdo, que un viajero chino quiso introducir en la Argentina tras bajar del avión en el aeropuerto internacional de Ezeiza, disparó la alarma. Los funcionarios del Senasa (servicio sanitario argentino) detectaron la presencia del producto con el apoyo de perros adiestrados para encontrar comida.

El asunto tiene implicancias muy serias. La República Popular China está atravesando una profunda crisis sanitaria, como consecuencia de la expansión incontenible de una enfermedad mortal para los cerdos: la FPA o Fiebre Porcina Africana. Desde hace unos meses, el flagelo mantiene en vilo a los mercados agrícolas. Su propagación por todas las provincias del gigante asiático, con una secuela de alta mortandad y la aplicación de medidas drásticas como la eliminación de los animales enfermos, alteró profundamente la oferta de carne de cerdo. Las cifras divergen, pero el achicamiento del stock de 600 millones de cerdos sería del 30%.

Los precios de la carne porcina se dispararon, y por vasos comunicantes arrastraron a los de la carne vacuna, ya que hay un efecto de sustitución. Esto generó una situación interesante para la carne argentina, que ya había penetrado con mucho vigor en el mercado chino. Y también para la carne de cerdo: en la penuria, China se apresuró a abrir las importaciones y se habilitaron ya varios frigoríficos para abastecerlos.

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Como contraparte, esta situación llevó a una caída en la demanda de soja, una fuente fundamental para alimentar a las especies de criadero, desde los cerdos hasta los pollos pasando por todos los rubros de la piscicultura intensiva. China, que no importaba soja al despuntar el siglo XX, se convirtió en una verdadera aspiradora y factor decisivo en la formación de los precios. Conviene recordar que la soja es el principal rubro de exportación de la Argentina, con embarques por 20 mil millones de dólares anuales.

La mala noticia podría compensarse si la Argentina tuviera la capacidad de expandir fuertemente su propia producción de cerdos. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), a China le llevará no menos de 10 años recomponer su estructura productiva. En los criaderos modernos y bien manejados, se obtienen entre 25 y 30 animales terminados por cada cerda en producción. En cambio, el crecimiento en ganadería vacuna es mucho más trabajoso: una vaca da un ternero por año.

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En los últimos años, se vivió un fuerte crecimiento del sector porcino argentino, con inversiones en granjas de escala, altamente tecnificadas, excelentes niveles de productividad y, sobre todo, gran sanidad. La Argentina está exenta no solo de Fiebre Porcina Africana, sino de la temible enfermedad de PRRS (síndrome respiratorio) que pulula en Estados Unidos y otros grandes productores.

Por eso en el sector se celebró la eficaz acción de los funcionarios del Senasa en Ezeiza, que paradojalmente estaban haciendo un paro “a la japonesa”. Es decir, trabajando más de lo normal. Pero se puso de manifiesto la necesidad de extremar los controles e ir más allá de estas pequeñas pero peligrosas filtraciones.

La Argentina importa carne de cerdo de distintos orígenes, y se deben extremar las precauciones. Algunos parecen bastante seguros, porque hay países que cuentan con eficaces barreras para evitar la entrada de la enfermedad. El Senasa está extremando las precauciones, analizando la situación país por país. La semana que viene se realiza una reunión especial de la OIE (Organización Internacional de Epizootias) para evaluar la situación y sugerir más medidas de control.

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El problema es la existencia, en todo el mundo, de cerdos salvajes, que suelen ser portadores de la peste. Se dice que la enfermedad se difundió en China a partir de jabalíes de la ex república soviética de Georgia. En Europa están alertas porque el cerdo salvaje se cruza fácilmente con los jabalíes y son plaga.

La Argentina no está exenta del riesgo. Las autoridades del Senasa ya están instrumentando barreras con Paraguay y esperan hacerlo pronto con Bolivia, pero también hay una enorme población de jabalíes y cerdos asalvajados en todas las provincias. La oportunidad china es concreta. El riesgo de que se la pierda, también.