Festival de Cannes: Bellocchio y la Cosa NostraEspectáculos Política 

Festival de Cannes: Bellocchio y la Cosa Nostra

Aproximándose el final del Festival, llegó el momento de uno de los realizadores que más veces vino en competencia por la Palma de Oro a Cannes. El italiano Marco Bellocchio ya subió la alfombra roja del Grand Thèatre Lumière en siete oportunidades si sumamos Il Traditore (El traidor), y hasta ahora ninguno de los seis jurados que vieron sus películas en competencia le entregó un solo premio.

El realizador, que en noviembre se volverá octogenario, trajo a Cannes un filme en cierto modo atípico para quienes le reconocen su talento en películas como Vincere, y ni qué hablar de sus primeras realizaciones, como I pugni in tasca, Salto al vacío y hasta El diablo en el cuerpo.

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Il traditore se basa en hechos reales y en gran parte en la vida de Buscetta, el primer arrepentido de la Cosa Nostra, cuyos testimonios ante el juez Giovanni Falcone, y lo que aportó en juicios posteriores derivaron en 366 capturas de mafiosos y condenas a capos de la mafia, en algunos casos, a cadena perpetua. 

La vida de Buscetta es realmente de película, y Bellocchio lo retrata en su vida con sus distintas “famigilias”, una en Italia, otra en Río de Janeiro, desde donde lo deportarán en los ’80 e intentará suicidarse. De allí que el filme sea una coproducción con Brasil.

Lo atípico es que esta clase de protagonista no le da al director mucho lugar para bucear en su intimidad, ni en sus relaciones afectivas, algo a lo que siempre está muy atento Bellocchio. La trama se ciñe a muchos hechos reales, y el director parece preferirlos a aspectos más profundos o del interior del personaje.

Pierfrancesco Favino (La desconocida) cumple, claro, un capolavoro, y seguramente esté ahí , peleándole el premio al mejor a actor a Antonio banderas por Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar.

El director francés Arnaud Desplechin habla con sus actrices Sara Forestier y Léa Seydoux mientras arriban a la alfombra roja de “Roubaix, une lumière”. LOIC VENANCE / AFP

La otra película en competencia fue Roubaix, une lumière, de Arnaud Desplechin. El francés de la coral El primer día del resto de nuestras vidas y Reyes y reinas se aleja de las comedias dramáticas y/o románticas como las mencionadas para abocarse a un thriller con tintes de drama.

Un jefe de policía (Roschdy Zem) de la ciudad del título, al norte de Francia y donde nació el realizador, está investigando distintos casos, pero uno en particular: el asesinato de una anciana. Hay dos sospechosas, que viven juntas (interpretadas por dos actrices que trabajaron con Abdellatif Kechiche, Léa Seydoux, en La vida de Adèle, y una afeada Sara Forestier, la danesa de Juegos de amor esquivo). Y lo que seguirá será la pesquisa, las distintas averiguaciones y posteriores interrogatorios.

Desplechin, tras una primera parte morosa y que parece que no conduce a ninguna parte, se enfoca más en la manipulación de una sobre otra, y es allí donde el filme crece.

En la première en la sala Lumière, la película fue más aplaudida que Había una vez… en Hollywood, lo cual por cierto no quiere decir nada. Leonardo DiCaprio posó en la alfombra roja, pero después no entró a ver la película. Emmanuelle Devos y  Mélanie Laurent, la joven francesa de Bastardos sin gloria y Operation Finale, sobre la caza del nazi Adolf Eichmann, estuvieron entre otras importantes actrices en la sala.