Crítica: Ron Carter y Kenny Barron, en cátedra de jazz neoclásicoEspectáculos Política 

Crítica: Ron Carter y Kenny Barron, en cátedra de jazz neoclásico

Anoche, en el Teatro Coliseo, dos predicadores del jazz como Ron Carter y Kenny Barron se lucieron con sus tríos en una noche cargada de swing. Dos propuestas de un perfil parecido aunque con sensibilidades distintas; tanto el Jazz Connection Trio, de Kenny Barron como el Ron Carter Trio dejaron una estela de alto nivel técnico, swing y elegancia durante sus conciertos en el Coliseo como parte del ciclo Jazz Nights. Barron (75) desde el piano y Carter (82) desde el contrabajo contrarrestaron el paso del tiempo con actuaciones impecables no sólo por la calidad interpretativa sino también por ese infrecuente modo de utilizar el espacio y el silencio para darle entonación de prédica a cada una de sus improvisaciones. En este ideario común también el material de sus repertorios tuvo semejanzas, ya que hubo standards, composiciones originales y hasta algo del cancionero brasileño, inevitable parada en estas excursiones musicales.

Russell Malon, guitarrista de Ron Carter. Foto: Andres D’Elia

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Carter y Barron son abanderados del jazz neoclásico, una corriente en la que prevalecen los solos limpios, bien estructurados, sin aquella filosa sensibilidad del bop y menos preocupados por nuevas preguntas que por respuestas redescubiertas y nos enteramos a través de ellos de toda esa materia prima que sigue teniendo la música que amó Louis Armstrong.

Barron se presentó en trío con Nelson Mattas en contrabajo y Rafael Barata en batería, un músico que sobresalió por su enfoque moderno y súper ubicuo en los tambores; a su vez, Carter, tocó con un inspirado Russell Malone en guitarra y Donald Vega en el piano. Dos propuestas que tuvieron como hilo conductor la forma de aproximarse al jazz; artistas con una importante trayectoria, más de cincuenta años cada uno en sus espaldas, que encuentran en las formas clásicas del género espacios para expresarse con la suficiente libertad.

El trío del pianista avisó desde el vamos por dónde sería el camino y abrió con una cuidada versión de All Blues, de Davis, aunque con una serie de cambios en el tempo y una apertura armónica que le dio un toque bastante personal a este clásico. Barron en muy buena forma desarrolló un solo inteligente y sofisticado; de alguna manera este artista es el epítome del pianista de jazz moderno. Siguieron con una versión excelente de You Don’t What Love Is, balada en la que Barron sobresale por sus sutilezas armónicas y una apenas perceptible tensión con el que transmite un sereno dramatismo. Podríamos afirmar que bien podría ser la versión definitiva de este standard.

El tono romántico de la noche lo puso el grupo con Sonia Braga, tema del pianista, que tiene una estructura de standard, en la que dialoga con el contrabajo mientras Barata enriquece con sus suaves acentuaciones el sendero. Uno de los momentos de la noche fue el piano solo de Barron en Don’t Explain, de Billie Holiday, con una relajada versión en la que brillo como un creativo improvisador; sin el dramatismo de Billie, Barron utilizó un lenguaje sorprendente cálido, íntimo. Se despidió con dos bises, un Body & Soul, exquisito y la recreación de una composición de Hancock One Finger Snap, en la que el trío alcanzó una elegante modernidad.

Entra las virtudes del trío de Carter aparecen claramente su equilibrio e integración; el contrabajista, verdadero “mariscal de campo”, tal como le gusta definirse, guío al grupo hacia una actuación de expresividad elegante, con espacios amplios para improvisar y expandir esa vena inspirada que mantiene este artista a pesar de los años. Como en los grupos de Miles Davis, Carter eligió dos clásicos, Autumn Leaves y My Funny Valentine como territorios para la creatividad, en versiones abiertas, con cambios de tempo y un espíritu de búsqueda que se vio más que compensada por las improvisaciones del trío. Malone es un guitarrista de una finísima técnica que emplea sin ánimo de sobresalir; más bien, su ubicua expresividad lo hace un excelente interlocutor del contrabajo y del piano; su sólo en Candle Light fue de antología. Vega es un sideman excelente que se acomoda a las necesidades del grupo con una versatilidad llamativa; Carter es un contrabajista que no descansa en los laureles, por el contrario su exigencia lo lleva siempre un paso más adelante. Su voz sigue siendo moderna, lírico y de una contundencia rítmica sobrenatural. El trío se despidió con un tema rápido Soft Wins y el bis fue para On The Sunny Side Of The Street rejuvenecido en las manos de esta leyenda del contrabajo.

Calificación: MUY BUENO

Ron Carter Trío, con Ron Carter en contrabajo, Russell Malone en guitarra y Donald Vega en piano.

Jazz Connection Trio, con Kenny Barron en piano, Nelson Matta en contrabajo y Rafael Barata en batería.

JB