Crítica de “Camarera”: Embarazada, empoderada y en problemasEspectáculos Política 

Crítica de “Camarera”: Embarazada, empoderada y en problemas

Si llamaba la atención que una obra como Camarera se estrenara en este momento en la Argentina, con el empoderamiento femenino, más sorprende que el final de Camarera en la versión local haya sido cambiado.

O tal vez no tanto, porque ahora Camarera -con producción de Julieta Kalik y Pablo Del Campo, el hombre que apuesta y fuerte por el género musical en la Argentina, y se arriesgó y trajo Casi normales– luce más acorde con el progresismo. Y -ALERTA DE SPOILER, si lo desea, salte al próximo párrafo- Gina no termina triunfando gracias a un tercero, Guillermo, el dueño del “Diner” donde trabaja, que se lo deja como herencia. O sea, que le viene de arriba. No. Ahora el final es un agregado, sacado con fórceps (si se permite la alegoría) porque en ningún momento se da indicios de que el Diner estaba con deudas, las que Gina saldará, sí, ganando varios concursos de tartas y tortas.

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Ese desenlace no es el único cambio, pero sí sustancial. Los otros tienen que ver con el subrayado en la relación entre la protagonista, una camarera que está casada con un tipo abusivo, de quien ha quedado embarazada y no se siente feliz de estarlo. En el original de Broadway, Jenna -como se llama- es servicial y más sometida ante Earl (acá el personaje se rebautizó Edu), que es mucho más violento que el que le tocó interpretar a Felipe Colombo, como un villano unidimensional, de una sola cara.

Pero si Camarera parece un musical naif -observen cuándo y por qué Gina se rebela y toma las riendas de su vida- hay que considerarlo de avanzada. ¿Cuántas obras tienen a una mujer embarazada de meses teniendo relaciones sexuales con su ginecólogo?

Josefina Scaglione (fue candidata a un Tony en Braodway por “Amor sin barreras”), rodeada por Natalia Cociuffo y Maida Andrenacci -toda una revelación-, en el escenario del Metropolitan.

Con música y letras de Sara Bareilles y libro de Jessie Nelson, el musical tuvo en Broadway -y eso es algo que se replica en la avenida Corrientes- a todo su equipo principal comandado por mujeres. Se basa en la película de 2007, escrita y dirigida por Adrienne Shelly, que interpretaba a Dawn (aquí Dany), una de las compañeras de trabajo de Jenna, y que murió asesinada tres meses antes de que su filme se presentara en el Festival de Sundance.

No tiene hits entre sus canciones, esto es, nadie sale tarareando algún tema ni bien pisa el hall a la salida del teatro, pero las letras son fundamentales y están en función de la trama.

Tal vez, en esta Camarera estrenada en el Metropolitan los intérpretes estén por encima de la obra.

Alguna desprolijidad -desde las primeras filas de la platea se ve entre los telones de la izquierda asistentes entrar y salir, o algún personaje cambiarse el vestuario- no desmerece la puesta, la producción y el ahínco que le ponen sus actores.

Empezando por Josefina Scaglione como Gina. La chubutense criada en Rosario, que en Broadway alcanzó una nominación al Tony por su interpretación de Maria en Amor sin barreras, da justo con el papel, con sus tribulaciones, sus temores y, en esta puesta, su audacia. Tiene carisma y aún una juventud que le augura un futuro a la altura de otras grandes del musical argentino.

Decíamos que quizás el elenco sea mejor que la obra, y allí está Roberto Peloni como Oski, el novio de Dany (una imperdible Maida Andrenacci, toda una revelación). Es cierto que su personaje estereotipado es el que arranca las risas y, en el saludo final, los mayores aplausos, pero eso es gracias también al talento de Peloni.

Guido Balzaretti (integró el ensamble de Despertar de primavera y Sweeney Todd, con presencia en musicales en España) juega bien a la comedia en su rol del ginecólogo casado, en tanto Mario Pasik y Natalia Cociuffo cumplen con sus respectivos roles: hacen bien lo que ya se les conoce. No hay desafío allí, y tal vez obedezca a una dirección no muy creativa. Aquí, como en Cabaret, hay un(a) directora general responsable -Natalia del Castillo (Avenida Q)- y un director de actores -Christian Alladio (asistente de dirección en El violinista en el tejado), quien en escena compone a Charly, el jefe del Diner-.

Camarera son dos horas entretenidas, y apunta como la comedia entre los muchos dramas musicales que se estrenan y están por llegar a la cartelera porteña en una temporada pletórica en el género.

“Camarera”

Buena

Musical. Música y letras: Sara Bareillers. Libro: Jessie Nelson. Con: Josefina Scaglione, Maida Andrenacci, Roberto Peloni. Sala: Metropolitan. Funciones: Miércoles a domingo. Platea: de $600 a $1.100.