“Otros pecados”: se inaugura con la historia del gran simuladorEspectáculos Política 

“Otros pecados”: se inaugura con la historia del gran simulador

Si la dura batalla del prime time le está permitiendo a Argentina, tierra de amor y venganza (El Trece) ganarle el mano a mano a la turca Mi vida eres tú (Telefe), significa que la ficción nacional supo aprovechar la arenga del “aguante” agitada desde distintos rincones de la industria. En medio de ese reverdecer, este miércoles se suma a la grilla -a caballito del sistema de multipantallas- el unitario Otros pecados, que a las 23.15 estrenará El Trece.

Al día siguiente llegará al cable, cuando TNT la empiece a emitir a las 22.30. Y la temporada completa, que consta de 10 capítulos, desde el jueves también estará disponible bajo demanda en Cablevisión Flow.

Grandes nombres: Sbaraglia hace de hijo del personaje de Norman Briski.

Producida por Pol-ka, esta serie busca, a través de historias independientes encabezas por elencos rotativos, pincelar otros “pecados sociales”, corridos de los siete capitales. Aquí no se abordarán ni la ira, ni la avaricia, ni la gula, ni la pereza especialmente. El foco estará puesto en otras zonas arrabaleras a esos estados.

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El ciclo se inaugurará con la mentira y la simulación, en un envío titulado “La campaña”. Con un publicista interpretado por Leo Sbaraglia como eje del relato, el capítulo escrito por Mariano Pensotti y dirigido por Daniel Barone desnuda, como quien quita capas de una cebolla, la estructura engañosa que montó Juan (Sbaraglia) para sostener una vida pretenciosa. Le hizo creer a medio mundo (incluidos su mujer y sus hijos) que es exitoso y un crack de la publicidad.

Pues no. El primer programa de Otros pecados muestra cómo se le van acortando las piernas de sus mentiras, con tal de lograr un ascenso en su empresa a cualquier costo.

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Con la yapa de Norman Briski como el padre del gran simulador, la historia intenta hacer equilibrio entre el humor y lo dramático, aunque no siempre cae parado en el lado correcto, televisivamente hablando.

Terminado el primer episodio, se vuelve necesario, a esta altura de la vida, abrir el selecto grupo de los siete pecados para incorporar nuevos sustantivos. Por ahora, la televisión se animó a acercarlos, con las licencias del caso: entre otras, contando cómo fue (o cómo sería, si algún día se da) la visita del actual Papa a la Argentina. A partir de ese picante condimento de fantasía, algunas escenas se vuelven algo inverosímiles en “La campaña”.