Gwendoline Christie, de Game of Thrones: la heroína improbableEspectáculos Política 

Gwendoline Christie, de Game of Thrones: la heroína improbable

Es algo así como la justiciera del cuento. Una de las más queridas de la serie. Una pieza más de un engranaje argumental intrincado, plagado de incertidumbres y de personajes que caminan en la cornisa entre el bien y el mal. Pero si hubiera que ubicarla en alguno de los lados, seguro que casi todos los seguidores de Game of Thrones ubicarían a Brienne de Tarth con los buenos.

Gwendoline Christie es la mujer detrás de la enorme guerrera protectora de Arya y Sansa Stark, esa que está lejos de los estándares femeninos que establece Poniente, la región donde se desarrolla gran parte de la ficción. Antes del esperado estreno de la última temporada de GOT, Clarín estuvo en Londres con la actriz que también fue parte de otras dos sagas populares como Los juegos del Hambre y Star Wars -fue la Capitana Phasma en los episodios VII y VIII-.“Yo ya había trabajado antes de Game of Thrones: hice teatro y un montón de otros papeles. Y no puedo creer lo afortunada que fui de tener un trabajo tan largo, la idea de una continuidad creativa y estable con un personaje que amo y que disfruté de su evolución. Eso fue un gran regalo”, aclara esta británica de 40 años y 1.91 metros de altura que tuvo que cortarse el pelo, ganar músculo, y mostrar un aspecto más andrógino para componer a Lady Brienne.

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“Aprendí a manejar la espada, a andar a caballo, a pelear. El tener que despojarme de mi vanidad, cortarme el pelo, ganar en músculo, caminar de otra forma, aceptar mi aspecto físico, aceptar mi androginia. Son todas cosas que pienso que la sociedad dictó que no son apropiadas para mí, como mujer. Y esas son las cosas con las que tuve que trabajar y explorar”, reflexiona.

Gwendoline Christie, en la première de la temporada 8 de “Game of Thrones”, en Nueva York. Foto: Dimitrios Kambouris/Getty Images/AFP

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-¿Cómo estás viviendo esta etapa final de “Game of Thrones”?

-Es una mezcla complicada de sensaciones. Porque ha sido una enorme etapa en mi vida: ocho años. Y la idea de que esté terminando, en un principio, es confusa. Nunca exploré un personaje durante tantos años. Fue un personaje que amé, y por esa razón nunca me aburrió el rol. Espero que haya otros personajes que cautiven mi imaginación como lo hizo Brienne de Tarth.

-¿Cuánto impacto creés que tuvo el personaje en la gente?

-Extraordinario. No esperaba que el público fuera a adoptarlo con tanta naturalidad. Porque no era convencionalmente atractiva, no seguía las convenciones de mujer que suele mostrar la televisión. Pero aún sigo abrumada. George R. Martin creó un personaje fenomenal que parece haber ido más allá de una audiencia específica, y que parece haber resonado en un amplio abanico de personas. Y creo que es porque ella es una marginada que lucha y hace todo lo que puede para lograr algo positivo. Y para el bien de otros. Ella es una heroína improbable.

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-Y es un poco la pata moral de la historia. Aunque ella intenta proteger a los suyos y ellos no siempre se lo retribuyen, ella vuelve a hacerlo una y otra vez. ¿Qué reflexión hacés de esa cualidad del personaje?

-Se llama resiliencia. Ella es increíblemente humana, porque no siempre tiene éxito: suele fracasar. Pero lo que me encanta del personaje es que eso no la detiene a la hora de volver a intentarlo. Creo que esa resiliencia está atada a una idea altruista. Y eso es lo cautivante del personaje. Ahí es donde se combina lo humano con lo suprahumano. Lo suprahumano no es sólo su fuerza, es su esperanza ante cada fracaso.

Gwendoline Christie, en batalla contra Sandor “The Hound” Clegane (Rory McCann), en una escena de la cuarta temporada de “Game of Thrones. Foto: AP/HBO/Helen Sloan

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-¿Qué nos podés contar de esa gran escena de pelea con Maisie Williams (Arya) en la última temporada?

-Yo creo que no es una escena de lucha. Es técnica pura. Lo interesante ahí es que tenés a dos mujeres, una grande y una más joven, que están probando sus capacidades al máximo, pero sin la intención de matarse. Entonces no se trata de violencia, se trata de la exploración de cada una. Eso me fascinó. Porque es muy fácil enfrentar a dos mujeres. Pero hacerlas explorar sus límites y sus capacidades fue muy interesante. Y la verdad es que no podés fingir esa precisión: tuve que trabajar muy duro.

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-Después de haber trabajado en “Game of Thrones” y en “Star Wars”, dos producciones con tantos fans, ¿cuáles son los aspectos más positivos y negativos de tener un gran fandom opinando en redes sociales?

-Bueno, la gente siempre reacciona y tiene algo para decir. Sólo que ahora todo queda escrito. Lo que me encanta de Internet es que cualquiera tiene voz, todos tienen la oportunidad de expresarse y que su voz sea escuchada. No sé, es difícil. Creo que todavía estamos intentando entender esta tecnología. Es una tecnología que sin duda revolucionó nuestra vidas, y que llegó para quedarse. Así que no sé cómo responder a tu pregunta. Está ahí.

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El día que bailó con Madonna

“Todavía no puedo creer que eso pasó. O sea, he querido bailar con Madonna desde que tengo 8 años”, sentencia Gwendoline al recordar un show de 2016 en Sidney en el que la Reina del Pop la invitó a subir al escenario y ella no sólo ni lo dudó, sino que bailó y hasta recibió unas nalgadas de parte de la cantante. “Fue irreal. Estaba ahí, miré alrededor y había 22 mil personas. Me sentía muy chiquita y pensé: ‘Puedo ser muy pequeña y rara, o realmente hacerlo y disfrutarlo'”, recuerda.

Y agrega: “Es realmente otra cosa poder tener la oportunidad de mirar a los ojos a alguien que idolatras. Ella es una de ellas porque rompió barreras en cuanto a la representación femenina. Ella decía: ‘No me importan tus límites patriarcales, voy a expresarme y a exhibirme a mi manera, y voy a hacerme cargo de eso’. Eso me fascinó de ella. Su personalidad camaleónica, el hacerse completamente responsable de su sexualidad y experimentar con ella. Es de una valentía increíble. Ella ha sido una gran inspiración para mí”, cierra.