Diez respuestas clave sobre la PascuaSociedad 

Diez respuestas clave sobre la Pascua

1) ¿Por qué razón Judas traicionó a Jesús?

Todos los Evangelios están de acuerdo en que Jesús fue llevado a la muerte por la traición de uno de sus discípulos y coinciden en que se llamaba Judas. Pero ninguno de ellos da la razón por la que este discípulo entregó a Jesús. Entre las opiniones de los investigadores que pueden tener fundamento, alguna dice que Judas habría adherido a Jesús cuando oyó el anuncio del Reino de los Cielos, porque interpretó que se trataba de un movimiento político orientado a expulsar a los romanos y a restablecer el reino de Israel. A medida que fue comprendiendo que el proyecto de Jesús era otro, Judas se fue sintiendo decepcionado, entonces abandonó a Jesús y lo entregó en manos de sacerdotes. Otra opinión, en sentido opuesto, presentaría a Judas como un judío de carácter conservador, que se distancia de Jesús cuando lo oye hablar de un nuevo templo; y termina abandonándolo cuando ve que en la última cena instituye un nuevo culto que suplanta al oficial, por lo que va a denunciarlo ante los sacerdotes. Pero el mensaje es claro: el amigo que traiciona.

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2) ¿Cómo fue el proceso religioso que se le siguió?

Es difícil obtener una crónica completa de cómo se desarrolló el juicio a Jesús. Los datos que aportan los Evangelios son fragmentarios y no todos coinciden. En algunos Evangelios se relata que Jesús debió comparecer ante el tribunal religioso de los Judíos llamado Sanhedrin. Pero el evangelista San Juan no habla de una sesión del Sanhedrin, sino de un diálogo de Jesús con Anás (que ya no era Sumo Sacerdote). Además, según los conocimientos que se tienen en la actualidad, la sesión del tribunal habría adolecido de muchas irregularidades. Por caso, no podría haber sido de noche, ni en día festivo, ni dar una sentencia de muerte en el mismo día del juicio (como sucedió). Por esa razón, los historiadores se preguntan si fue solo una comparencia informativa de Jesús ante algunas autoridades religiosas. Los temas que se ventilaron fueron cómo interpretaba Jesús la Ley, sobre el anuncio de otro culto y con qué autoridad hacía esas cosas. Fue condenado a muerte cuando dijo que él era Hijo de Dios (pero no podían ejecutarlo), y entregado al gobernador Pilato, que también lo juzgó.

3) ¿Por qué motivos fue condenado a muerte?

Las razones del Sanhedrin fueron religiosas. Muchos religiosos conservadores pensaban que su prédica ponía en peligro las tradiciones religiosas (aunque no por ello se puede atribuir la responsabilidad por el proceso al conjunto de los judíos de Jerusalén). Pero en el juicio ante Pilato se esgrimieron argumentos políticos: lo acusaron de querer oponerse a las autoridades romanas. Los Evangelios coinciden en que Pilato interrogó a Jesús sobre el reino y que no encontró el motivo de condena. Decidió ponerlo en libertad, dado que era un día de fiesta para los judíos. El pueblo jugó entonces un papel importante. Había una multitud favorable a Jesús, pero también gente de Jerusalén que se dejaba manejar por los sacerdotes y bajo la presión de estos pidió la condena de Jesús. Aprovechando la circunstancia de que estaba preso un agitador político llamado Barrabás, pidieron que este fuera puesto en libertad y que Jesús fuera crucificado en su lugar. De nuevo, el mensaje es claro: un inocente condenado injustamente.

4) ¿Qué significaron las burlas de los romanos?

En los Evangelios se relata que los soldados romanos, después de que Jesús fue condenado, lo tomaron y comenzaron a burlarse de él. Algunas burlas eran para mostrar desprecio -escupirlo o golpearlo- y otras estaban destinadas a ridiculizar la razón por la que había sido condenado. Estos actos eran habituales porque se consideraba que los condenados a muerte ya no tenían dignidad. A esto se suma que los soldados eran reclutados como mercenarios de entre los pueblos vecinos de Jerusalén, que se caracterizaban por su antijudaísmo. Los soldados le pusieron una corona que tradicionalmente se dice que era de espinas, pero que algunos estudiosos dicen que debería traducirse como “corona con puntas”. Es decir, un anillo con rayos hacia arriba como usaban los reyes seléucidas y que podría estar hecha de cualquier material. Los Evangelios con esto muestran que los soldados, sin querer, con su burla están proclamando una gran verdad: Jesús es Rey, pero no un rey que somete y doblega por la fuerza, sino manso, que con sus sufrimientos realiza la redención.

5) ¿Cómo se realizaba una crucifixión?

Cicerón dijo que la crucifixión era “el más cruel y horroroso de los suplicios”. En primer lugar, los brazos del condenado eran fijados al travesaño. Se podía hacer con sogas o clavos. Por los relatos del Evangelio se sabe que con Jesús se usaron clavos. Es muy probable que estos clavos no estuvieran en la palma de la mano, sino encima de la muñeca, entre el cúbito y el radio. El travesaño, con el cuerpo colgante del condenado, era elevado y fijado en una especie de horqueta en el extremo superior del mástil. Podía formar la figura de una letra T o tener el travesaño más abajo: no hay ningún dato sobre la forma que tuvo la cruz de Jesús. Finalmente eran fijados los pies. Los clavos no estaban colocados sobre el empeine, sino de costado, entre los huesos y el tendón, por encima del talón. Como los clavos tenían poco más de 11 cm, los pies no podían estar juntos sino separados. La agonía podía durar varios días y cuando se quería apresurar la muerte del condenado, se le quebraban las piernas. El peso del cuerpo dificultaba la respiración y este moría rápidamente por asfixia.

6) ¿Cuáles fueron sus últimas palabras?

Es tradicional hablar de “las siete palabras de Jesucristo en la cruz”. Pero si se leen los Evangelios con atención, se constata que este número se obtiene si se suman las palabras que se encuentran en los cuatro Evangelios. Exceptuando una frase, cada una de las seis restantes se encuentra en uno solo de los Evangelios. Para entenderlo se debe tener en cuenta la forma en n que los escritores de la Antigüedad describían un personaje. Los actuales exponen el pensamiento de la persona en cuestión y, por lo general, solo ponen en su boca lo que aquel dijo. Los antiguos, en cambio, ponían en boca del personaje palabras que ayudaran a retratarlo mejor. Por eso, los evangelistas pusieron en boca de Jesús ciertas palabras que ayudaran a comprender lo que significa para los creyentes la muerte de Jesucristo. No se puede negar que algunas de estas pueden haber sido pronunciadas por Jesús. Aunque no lo fueran, los creyentes saben que los autores de los Evangelios eran escritores inspirados por el Espíritu Santo y, por tanto, lo que ellos escribieron es Palabra de Dios.

7) ¿Su muerte en la cruz fue un sacrificio?

Un sacrificio es una acto por el cual un ser humano, reconociendo a Dios como Dios, le entrega totalmente un bien como un regalo. Los sacrificios se ofrecen generalmente en un lugar sagrado, sobre un altar, por medio de un sacerdote, de acuerdo con un ritual. Considerada de esta manera, la muerte de Cristo no puede ser llamada un “sacrificio”: fue solo un acto sanguinario por el que algunos hombres, con crueldad, ejecutaron a un inocente. Sin embargo, en las Sagradas Escrituras, presentan la muerte de Jesús como un verdadero sacrificio. Se reconoce que aquí hay un sacrificio porque se atiende a las disposiciones interiores de Cristo. Su muerte fue la culminación de una entrega total al Padre, en un acto de amor perfecto y obediencia. La voluntad del Padre, que por amor a la humanidad, quiso que su hijo compartiera la vida humana, fue asumida por Jesucristo y cumplida hasta lo último sin claudicaciones y sin renuncias. Fue un sacrificio perfecto porque él mismo se entregó como víctima. Reparó, así, la desobediencia de toda la humanidad y, por eso, fue un “sacrificio de expiación de los pecados”.

8) ¿Cuál fue la fecha de su muerte? ¿Tenía 33 años?

Los Evangelios dicen que Jesús murió un día viernes. Los evangelistas Mateo, Marcos y Lucas indican que la última cena de Jesús con sus discípulos fue la cena con la que los judíos celebran la Pascua. Como para los judíos el día comienza con la puesta de sol, la Pascua habría comenzado la noche del jueves. Pero el evangelista Juan dice que Jesús celebró la cena “antes de la fiesta de Pascua”. Se sabe que fue después del año 15 del gobierno de Tiberio. Considerando que la Pascua judía es una fiesta movible (la primera noche de luna llena después del 21 de marzo), los astrónomos -consultando sus tablas- pueden decir en qué años cayó en jueves o viernes. La fecha más verosímil es el 7 de abril del año 30 (Pascua, viernes por la noche). Por otra parte, el calendario que se usa hoy no cuenta los años con precisión desde el nacimiento de Jesús. Empezaría desde el cuarto año posterior a la muerte de Herodes. Como Jesús nació algunos años antes de que aquel muriera y fue crucificado probablemente el 7 de abril del año 30, tenía pues 36 o 37 años al expirar. La idea tradicional de que el 33 es la edad de Cristo carece de todo fundamento.

9) ¿Por qué hay fechas diferentes de la muerte?

La fecha probable de muerte de Jesús fue el 7 de abril del año 30. En ese año, la fiesta de la Pascua de los judíos comenzó ese mismo viernes por la noche. Como vimos, esto coincide con los Evangelios de San Juan, pero no con los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. ¿Entonces? Los evangelistas describieron con cuidado los datos importantes para la fe y utilizaron los históricos en la medida que estos eran necesarios o útiles. La fecha de la muerte de Jesús no tiene importancia para la fe. En cambio, es importante para la fe saber por qué razón unos autores presentaron la Última Cena como una cena de Pascua (querían vincular la Pascua judía con la Eucaristía), mientras que otro relacionó la muerte de Jesús con la víspera de la celebración pascual (quería vincular el simbolismo del sacrificio del cordero, que se mata la tarde anterior a la Pascua) con el sacrificio de Cristo.

10) ¿Cómo fue su resurrección?

Los escritos bíblicos son muy parcos cuando se trata de describir cómo fue la resurrección de Jesús. Emplean la totalidad de su fuerza en anunciar que Cristo resucitó y que fue visto por sus discípulos; pero no se detienen a narrar cómo sucedió. Solo dicen que ni bien pasó el día sábado y cesó el tiempo de descanso de los judíos, María Magdalena salió de su casa, fue al sepulcro y notó que estaba vacío. Pedro y Juan también vieron la tumba vacía. Pero eso puede tener muchas explicaciones y, por sí solo, no prueba la resurrección. Fueron necesarias las apariciones de Jesús para que los discípulos lleguen a la certeza. La resurrección de Cristo no consiste en salir del sepulcro -como Lázaro- para seguir viviendo una vida con las condiciones de la anterior. Por eso, no es algo que se pueda ver o fotografiar. Consiste en que Dios aceptó su sacrificio en la cruz y su cuerpo fue asumido en la gloria de la divinidad. Su cuerpo resucitado irradia ahora la gloria de Dios. Es su cuerpo verdadero, pero no tiene las condiciones de vida de este mundo, sino de las cosas celestiales imposibles de imaginar y representar.

La historia y la fe

A lo largo de los siglos, siempre existió la tentación de querer acercarse a los Evangelios con una visión meramente histórica. Por caso, fueron muchos los que excavaron infatigablemente e busca de hallazgos arqueológicos que confirmaran o modificaran las Sagradas Escrituras. No faltaron quienes se inquietaron cuando comprobaron que, a veces, los cuatro Evangelios no coinciden en ciertas descripciones o datos sobre la vida de Jesús y su entorno. Pero las autoridades católicas no se inquietaron por estas circunstancias. Para ellos, las contradicciones que puede haber no tocan la fe. Son datos menores. Los evangelistas no quisieron hacer una crónica, sino dar a conocer un mensaje religioso. Desde la fe, los evangelistas estaban inspirados por el Espíritu Santo.

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