Alfredo Martin: “Me resulta interesante romper la hegemonía del yo”Espectáculos Política 

Alfredo Martin: “Me resulta interesante romper la hegemonía del yo”

Lo que en un comienzo eran dos disciplinas separadas, en la cual su protagonista buscaba que no se crucen, con el paso del tiempo fueron tendiendo puentes entre ellas.

Este podría ser el disparador para una obra teatral, fuese el tema que fuese. Pero no, son los universos complementarios de la psicología, el teatro y la literatura que conviven en Alfredo Martin (60), el director y dramaturgo que hoy tiene en cartel dos obras, la segunda temporada de La vida puerca y la tercera de Abandonemos toda esperanza.

“La vida puerca”. La traición de clase, como eje de la obra basada en una novela de Roberto Arlt. Foto: Prensa Teatro Andamio 90

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Formado actoralmente con Raúl Serrano, Alberto Ure y Ricardo Bartís, entre otros, este médico psiquiatra y psicoanalista correntino recibe a Clarín en “El Paraíso”. ¿Qué es eso? Una sala de teatro enclavada en el sótano de su vivienda de Almagro, una antigua casona de los años ’30 refaccionada hasta el mínimo detalle, que incluye también el consultorio de Martin. Porque allí todo se conecta y relaciona.

Alfredo calibra las luces del subsuelo mientras invita a recorrer el depósito del vestuario de sus obras. “Es una ventaja contar con un lugar así para almacenar escenografías y elementos de otras puestas”, confiesa mientras se acoda en un espacio símil camarín.

Función privada. Un camarín con el vestuario de sus obras descansan en un rincón de “El paraíso”, la sala privada de Martin.

Desde su laboratorio de ideas -o sala de ensayo- de este inframundo, el psicoanálisis, el teatro y la literatura emergerán y se retroalimentarán a lo largo de toda la charla. “Se deben el uno al otro ya desde el momento en que Freud abordó el Complejo de Edipo tomando a Sófocles y la tragedia griega”, ejemplifica Martin.

En cuanto a su corpus teatral en cartelera, el perfil psicológico de los personajes de La vida puerca (basado en la novela El juguete rabioso, de Roberto Arlt) le parecían de una complejidad, profundidad y atractivo interesante de abordar. “Porque ellos vivían y naturalizaban una situación límite”, sintetiza.

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El realizador conecta el pensamiento de Arlt con el de Freud, partiendo de la base en la cual el padre del psicoanálisis tomó un texto de Fiódor Dostoyevski (Los hermanos Karamazov) para plantear un deseo parricida. “La vida puerca se estructura y edifica alrededor de la traición: como la clase media hace pie en la clase baja para buscar equipararse con la alta”.

Laboratorio de ideas. En el subsuelo de la vivienda, Martin construyó una sala con butacas en donde ensaya sus obras. (Foto: Silvana Boemo)

En La vida puerca el cuerpo actoral se muestra en su totalidad en escena mientras confluye en varios planos, ampliando y aprovechando la profundidad escénica de la sala, como si fuese una verdadera cebolla escénica: multicapa. “De esta forma pude ‘invadir’ el territorio, donde guardan el mobiliario, la escenografía, en donde se ve la cocina. Teníamos que poetizar la marginalidad, aquello que se esconde, enraizado en la literatura que constituye”.

El desafío de esta obra arltiana era “¿cómo plantear la ciudad?”. “Los movimientos de los personajes generaron un recorrido espacial, habitando zonas muertas y oscuras. No quería que se plantee en un nivel realista, ya que lo achicaba y reducía”, afirma Martin.

Por otro lado, el dramaturgo uruguayo Florencio Sánchez (un referente de Arlt), también atrapó a Alfredo. Y así nació Abandonemos toda esperanza, que trata acerca de una familia que puede estar constituida tanto desde el amor como también hacer pie en el infierno. “Trato temas como la explotación laboral -encarnado en una empleada doméstica- como así también la figura de un cafishio que se aprovecha de la miseria de la familia”, resume el realizador.

“Abandonemos toda esperanza”. El drama familiar puesto en escena. (Foto: Prensa Teatro Andamio 90)

La próxima misión teatral de Martin se centrará en un viejo conocido de él, Witold Gombrowicz, de quien ya hizo la adaptación de La virginidad. “Estoy trabajando en una versión libre de una parte de la novela Ferdydurque (NdR: primera obra del célebre novelista y dramaturgo polaco editada en 1937). Se va a llamar La fachal farra, en relación a la ‘máscara’ que tenemos que tomar y la apariencia que nos constituye, o sea, la postura ante el otro”.

-¿Cómo encastra psicoanálisis, teatro y literatura?

-El psicoanálisis me permite leer una estructura literaria y hacer luego una transposición a la escena. De esta forma, realizo una articulación y lectura ajustada de las situaciones como así también un perfil psicológico de los protagonistas. El psicoanálisis y la literatura se juntan en la narración a través de la palabra, ambas transitan una estructura de ficción, porque si el paciente no se analiza, narra o se escribe, mal puede pensarse para correrse de su posición.

Penumbras cuadriculada. El director y dramaturgo cruza continuamente su formación psicoanalítica y su profesión teatral. Foto: Silvana Boemo

-Como buen terapeuta buscás orientar al espectador, pero sin bajarle línea…

​-Si, tolerar ciertas zonas de opacidad y no pensar que todo va a ser desentrañado.

-¿Y qué ganás con esto?

-Con mi formación psicoanalítica evito encarar mis obras desde un plano estrictamente temático y también dejar de lado las subjetividades.

-¿Qué óptica y enfoque adoptás como dramaturgo y director?

-Me posiciono desde el lugar del autor del texto, para así intentar situarme en su cosmovisión. Esto sería como una psico biografía, ponerme en su cabeza y analizar su perspectiva de época. 

-También trabajaste con textos de personalidades complejas como Franz Kafka y Fernando Pessoa, entre otros…

-Sí, porque me resulta interesante romper la hegemonía del yo, es más, busco plantear que somos una multitud de “yoes”. En estos autores se plantea cierta fragilidad e incertidumbre sobre la esencia del ser humano.Pienso que podemos albergar buenas intenciones y también admitir nuestras oscuridades y debilidades. Ellos guardan mucho cuidado con la constitución compleja del hombre y pudieron resolver situaciones que yo todavía estoy intentando atravesar en el consultorio con varios de mis pacientes.



En cartel

Abandonemos toda esperanza (viernes a las 22:30) y La vida puerca (sábado a las 22:30) en Teatro Andamio 90 (Paraná 660). Valor de la entrada por función: $300.

WD